Don Francisco Miguel de Campo, como principal obligado y Miguel Jiménez Carralero, vecinos del pueblo de Jalapa, se constituyen en fiadores reales y llanos, y dicho Francisco Miguel del Campo declara que por cuanto el Alférez Sebastián de Flores Moreno, el Tesorero Miguel Jerónimo López de Ontanar, Juan Prieto Rendón, Diego de la Torre Arnate, entre otros vecinos de este pueblo, le otorgaron poder para la recaudación de las Reales Alcabalas y para el seguro entrego de la renta se obligan de enterar en la Real Caja de la Ciudad de México, 975 pesos que fueron los que cupieron en el rateo que se hizo entre las demás provincias a quienes se remataron las Reales Alcabalas y les cupo dicha cantidad a esta provincia, la de Jalacingo, y Tetela.
JALACINGO, PROVINCIA DE
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Gregorio Suárez Tello, vecino y labrador de la provincia de Jalacingo, como principal obligado, y Sebastián Pérez, vecino de la provincia de Teziutlán, como su fiador, se obligaron a pagar a la Masa General de la ciudad de Los Ángeles, 180 pesos y 4 reales de oro común, por otros tantos que valieron y montaron 250 cabezas de ganado ovejuno, de la hacienda del dicho Sebastián Pérez, del diezmo del año pasado de 1680, que dicho principal compró al Lic. Juan González de Castro, presbítero, colector de diezmos, para fin del mes de agosto del año venidero de 1682, todos juntos en una paga.
Los Capitanes don Manuel de Olmedo, don José Robledano de Cardeña y don Bartolomé de Castro, el Alguacil Mayor don Juan de Quiñones y el Alférez don Gregorio Fernández Mantilla, vecinos de este pueblo, otorgan poder especial a don Pablo de Arizabalo, vecino de la Ciudad de México, para que otorgue obligación a favor de la Real Hacienda, de dicha ciudad y pague la cantidad de 2,000 pesos que solicita don Juan Antonio de Arce y Arroyo, encargado de la Alcaldía Mayor de esta provincia y la de Jalacingo, quien para entrar en posesión de la misma, necesita afianzar los reales tributos que ha de pagar en las 2 alcaldías.
Laureano Fernández de Ulloa, vecino de este pueblo de Jalapa, con poder y consentimiento de don José Robledano de Cardeña, don Manuel de Olmedo, don Gregorio Fernández Mantilla, don Juan Antonio de Zavalza, don Blas Fernández Álvarez, don José Antonio de Acosta y don Domingo Díaz Mier, para realizar postura por las alcabalas de esta provincia, Jalacingo, San Juan de los Llanos, Teziutlán, Atempa, Papantla, Tetela y Jonotla, por el periodo de 9 años, durante los cuales administrará y realizará el cobro de las citadas alcabalas, acordó con don Manuel de Olmedo y don Gregorio Fernández Mantilla comprometerse a administrar y realizar los cobros de estas alcabalas de manera mancomunada.
Antonio Luis, residente en la Venta de la Banderilla, se obligó a pagar a Lucas Marín, vecino de la provincia de Jalacingo, 280 pesos de oro común, precio de 7 bestias mulares cerreras, en esta manera: 90 pesos para de la fecha de esta escritura en seis meses, 100 pesos más, para de allí en otros seis meses, y los 90 pesos restantes, para fin del mes de enero de 1630.
Miguel Muñoz, escribano público del pueblo y provincia de Jalacingo, haciendo de deuda ajena suya propia, se obligó a pagar a Don Pedro Díez de la Barrera y a Pedro de Ledezma, 385 pesos de oro común del alcance y remanente de cuentas que hicieron con el regidor Luis Pacho Mejía, para fin del mes de junio del presente año, todos juntos en una paga.
Juan de Olivares, Alguacil Mayor de la Provincia de Jalacingo, vecino del desierto de Perote, se obligó a pagar a la Santa Iglesia Catedral de la ciudad de Los Ángeles, 87 pesos y 2 tomines de oro común, que valieron el diezmo de las semillas, ganados y lana, de su rancho nombrado Pinaguizapa, y que compró al Lic. Juan González de Castro, presbítero, colector de diezmos, para fin del mes de diciembre del presente año.
Diego Martínez, dueño de sus carros, vecino de la ciudad de México, se obligó a pagar a Cristóbal López, vecino de la provincia de Jalapa, 450 pesos de oro común, 250 por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado y los 200 restantes, valor del fierro labrado y ruedas que le vendió, los cuales dará todos juntos, para el día de San Juan, en junio del presente año.
José Robledano de Cardeña y el Capitán Bartolomé de Castro, vecinos del pueblo de Jalapa, como principales y llanos pagadores, y el Capitán Nicolás Gutiérrez de Velasco, vecino y labrador en la provincia de San Juan de los Llanos, Juez Recaudador de las Reales Alcabalas de la provincia de San Juan de los Llanos, Jalapa, Jalacingo, Papantla, Teziutlán, Atempa y Tetela, para el descargo y administración del Capitán Nicolás de cobrar y recaudar de sus vecinos moradores, traspasa y da en arrendamiento tales alcabalas, y se obligan, ceden, renuncian, traspasan y da en arrendamiento por 4 años que le faltan de los 9 las que pertenecen a la provincia de Jalapa.
Gregorio Suárez Tello, vecino y labrador de la provincia de Jalacingo, se obligó a pagar a la Santa Iglesia Catedral de la ciudad de Los Ángeles, 177 pesos de oro común, por otros tantos que valieron la cantidad de semilla, ganados y lana del diezmo del año pasado de 1678, de su hacienda de Tenextepec y de la hacienda de Sebastián Pérez, para fin del mes de agosto del año venidero de 1680.