Juan de Olivares, Alguacil Mayor de la Provincia de Jalacingo, vecino del desierto de Perote, se obligó a pagar a la Santa Iglesia Catedral de la ciudad de Los Ángeles, 87 pesos y 2 tomines de oro común, que valieron el diezmo de las semillas, ganados y lana, de su rancho nombrado Pinaguizapa, y que compró al Lic. Juan González de Castro, presbítero, colector de diezmos, para fin del mes de diciembre del presente año.
JALACINGO, PROVINCIA DE
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Gregorio Suárez Tello, vecino y labrador de la provincia de Jalacingo, se obligó a pagar a la Santa Iglesia Catedral de la ciudad de Los Ángeles, 177 pesos de oro común, por otros tantos que valieron la cantidad de semilla, ganados y lana del diezmo del año pasado de 1678, de su hacienda de Tenextepec y de la hacienda de Sebastián Pérez, para fin del mes de agosto del año venidero de 1680.
Fray Antonio de Luna y Arellano, Hermano Mayor del Hospital de Jalapa [Hospital de Nuestra Señora de la Concepción], en nombre y con poder de Fray Juan Rodríguez de Cervantes, Hermano Mayor del Hospital de Perote nombrado Nuestra Señora de Belem, vende a Nicolás de Miranda, vecino del Desierto de Perote, 200 varas de tierra, de a cuatro cuartas cada vara, por lo largo, y cien de ancho, eriazas; linde una barranca por donde corre el agua y pasa una vereda que va para el rancho de Juan de Olivares, Alguacil Mayor de la provincia de Jalacingo; libres de censo, hipoteca y otra enajenación, al precio de 4 reales y medio vara, que suman 168 pesos 6 reales de oro común que sobre dichas varas de tierra han de quedar a censo principal, y ha de pagar 8 pesos 2 tomines y medio de oro común de réditos en cada un año.
Diego Martínez, dueño de sus carros, vecino de la ciudad de México, se obligó a pagar a Cristóbal López, vecino de la provincia de Jalapa, 450 pesos de oro común, 250 por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado y los 200 restantes, valor del fierro labrado y ruedas que le vendió, los cuales dará todos juntos, para el día de San Juan, en junio del presente año.
Don Lucas Rosete, Alguacil Mayor de la Provincia de Jalacingo, en virtud de las facultades concedidas por los oficios redimibles y renunciables, otorga su cargo en primer lugar en don Pedro Rosete y en segundo a don Carlos Díaz y Herrero y en tercero en don Juan Lazon, todos vecinos del pueblo de Jalapa.
Don Lucas Rosete, Alguacil Mayor de la provincia de Jalapa y su agregada de Jalacingo, otorga que renuncia a su oficio en don Pedro Rosete, y por su falta en don José María Rosete, y por la falta de ambos en don Francisco de Castro, todos de esta vecindad, para que presentándose en el superior gobierno de este reino, después del fallecimiento del otorgante, se le pueda despachar título en forma.
Don Lucas Rosete, Alguacil Mayor de la Provincia de Jalapa y su agregada de Jalacingo, otorga que renuncia a su oficio en don Pedro Rosete, y por su falta en don José María Rosete, y por la falta de ambos en don Juan Lazon, todos vecinos de Jalapa, para que después del fallecimiento del otorgante pueden el primero, el segundo y el tercero ocurrir, con testimonio de esta renuncia, al superior gobierno a sacar título para su uso.
Don Nicolás Antonio de Rosas y la Plaza, Alcalde Mayor de la Provincia de Jalapa y su agregada Jalacingo, nombra como Teniente General de esta jurisdicción a don Pedro Gorrindo Palomino, con obligación forzosa de que entregará todas las fianzas de tributos, juzgado, sentenciado y de todos los demás ramos, en la conformidad que tiene ejecutado dicho Alcalde y bajo contrato de escritura pública celebrada.
Don Lucas Rosete, Alguacil Mayor de esta provincia de Jalapa y la de Jalacingo, renuncia al citado oficio a favor de don Francisco Díaz y Herrero, don Carlos Díaz y Herrero y don Pedro Rosete, vecinos de este pueblo, quienes son capaces y hábiles para desempeñarlo y para que después de su muerte acudan, en ese orden, para que se les otorgue el título en forma.
Don Lucas Rosete, Alguacil Mayor de esta provincia y la de Jalacingo, otorga que renuncia a su empleo de Alguacil Mayor, y nombra a don Pedro Rosete, en primer lugar para ocuparlo, a don Juan Lazon, en segundo, a don Jacinto Flores de Castro, en tercero, los tres vecinos de Jalapa, para que después del fallecimiento del otorgante ocurra con testimonio de esta renuencia al superior gobierno y pagando a Su Majestad la parte que le toca, gane título en forma.