Francisco Hernández de la Higuera, dueño del ingenio de Nuestra Señora de la Concepción, en esta provincia, vende a su hermano Andrés Pérez de la Higuera, un mulatillo llamado Juan, criollo, hijo de Antona, negra, de 20 meses, con las tachas que tuviere, sin asegurarlo de cosa alguna, enfermedad pública ni secreta, por el precio de 150 pesos de oro común.
INGENIO NUESTRA SEÑORA DE LA LIMPIA CONCEPCIÓN
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Blas Duarte, vecino de la nueva ciudad de la Veracruz, con poder de Vicente Rijo, piloto, armador de esclavos, vende a don Francisco Hernández de la Higuera, dueño del ingenio de azúcar de La Concepción, 12 piezas de negros esclavos, varones, de diferentes tierras y edades, llamados: Antonio de Cocana; Simón, de carabalí; Antonio, de tierra Macoa; Antonio, Macoa; Antonio, Arda; Antonio, carabalí; Francisco, de Cocana; Domingo ,carabalí; Manuel, carabalí; Francisco, carabalí y Francisco ,carabalí, todos bozales, recién venidos de Guinea, sujetos a servidumbre, por el precio de 390 pesos de oro común cada uno de los 10 nombrados, y los 2 restantes a 400 pesos la pieza.
El Capitán Miguel Pinto de Mota, mercader de negros, estante en este pueblo, vende a Don Francisco Hernández de la Higuera, dueño del ingenio nombrado Nuestra Señora de la Concepción, siete piezas de negros esclavos, bozales, recién venidos de Angola, llamados Benito, Gaspar, Domingo, Juan, Diego, Manuel y Sebastián, todos angoleños, de diferentes edades, sujetos a servidumbre, habidos de buena guerra, libres de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 410 pesos de oro común cada uno.
Juan de Cabrera, oficial de carpintería, vecino de Jalapa, vende al Lic. Jerónimo Gisberto, presbítero, residente en el ingenio Nuestra Señora de la Concepción, una negra llamada Victoria, de tierra Conga[o], con una hija suya de cuatro años de edad, con las faltas y defectos que tuviere, por el precio, madre e hija, de 400 pesos de oro común.
Catalina de Moras, viuda de José de Castro, vecina de esta jurisdicción en el ingenio Nuestra Señora de la Concepción, propiedad de Don Sebastián de la Higuera Matamoros,vende al Lic. Tomás Vitus de Romay, beneficiado de Jalapa, un negro esclavo nombrado Simón López, criollo del citado ingenio, hijo de Isabel, negra de nación Angola, que hoy tiene a su servicio la otorgante; de 12 a 13 años de edad, libre de hipoteca, empeño y otra enajenación, sin asegurarlo de ningún vicio, defecto ni enfermedad, en el precio de 150 pesos de oro común.
Juan de Cabrera, vecino de Jalapa, oficial de carpintero, se obligó a pagar a Jerónimo Gisberto, presbítero, residente en el ingenio Nuestra Señora de la Concepción, 585 pesos de oro común que restan de 1 325 pesos que pagó como fiador de Esteban de Balladares[Esteban de Valladares], en esta manera: 85 pesos, para fin del mes de diciembre de 1626, y los 500 pesos restantes, para la fecha de esta escritura en tres años corridos; y para la seguridad de la paga, hipotecó un esclavo negro de su propiedad llamado Domingo, de nación[tierra] Angola, oficial de carpintero, de 24 años de edad.
El Lic. Jerónimo Gisberto, cura y vicario del ingenio de Nuestra Señora de la Concepción, como albacea de María Núñez, vende a Alonso Gaitán, residente en la Venta del Guaje, de esta jurisdicción, una negra esclava llamada Isabel, de nación[tierra] Angola, de 34 años de edad, con las faltas y defectos que tuviere, sujeta a servidumbre, por el precio de 350 pesos de oro común, horros de alcabala, y el dicho Alonso Gaitán se obligó a pagar los 350 pesos en esta manera: 80 pesos para el día de San Juan de junio del presente año, 135 pesos para de la fecha de esta escritura en un año corrido, y los 135 pesos restantes, para de allí en siete meses.
Don Sebastián de la Higuera Matamoros, residente en este ingenio, dio su poder cumplido a Mateo Hernández Palacios, vecino de la ciudad de Los Angeles, para que en su nombre venda un esclavo negro nombrado Francisco, Angola, de más de 20 años de edad, de su propiedad, libre de empeño y otra enajenación, en el precio y plazos que concertare.
Francisco Hernández de la Higuera, residente en su ingenio de azúcar nombrado Nuestra Señora de la Concepción, se obligó a pagar a Vicente Rijo, piloto, o a Blas Duarte, su cuñado, 4 700 pesos de oro común, precio de 12 negros esclavos de diferentes nombres, tierras y edades, para fin del mes de febrero de 1618, todos juntos en una paga.
Francisco Hernández de la Higuera, residente en su ingenio nombrado Nuestra Señora de la Concepción, se obligó a pagar al Capitán Miguel Pinto de Mota, mercader de negros, que de presente va a la ciudad de México, un mil pesos de oro común para en cuenta y parte de los 2 870 pesos que valieron siete piezas de esclavos negros, bozales, de diferentes edades, de nación[tierra] Angola, para fin del mes de marzo de 1620.