El Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, residente en este ingenio de La Santísima Trinidad y señor del de Nuestra Señora de la Concepción, en esta provincia, reconoció un censo de 14 000 pesos de principal y 700 pesos de renta anual, cargado en el ingenio de Nuestra Señora de la Concepción, en favor de Doña María de Cárdenas y su marido, por segundas nupcias, Don Bernardino de Mena, vecinos de la ciudad de Los Ángeles.
INGENIO NUESTRA SEÑORA DE LA LIMPIA CONCEPCIÓN
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El Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, residente en su ingenio Nuestra Señora de la Concepción, dio su poder cumplido al Lic. Andrés Juárez de Arce, presbítero, administrador de sus haciendas, para que en su nombre vaya a la ciudad de México y ajuste cuentas con su tío Juan de Castillete sobre los recibos de azúcares, reales y otros cualesquier géneros de géneros que su tío le ha dado para el avío de sus ingenios.
Don José Ceballos de Burgos, dueño del ingenio nombrado Nuestra Señora de la Concepción, jurisdicción de Jalapa se obligó a pagar a Don Diego de Rojas, residente en este pueblo, 600 pesos de oro común en reales de plata doble, por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado, para de la fecha de esta carta en dos meses primeros siguientes, con las costas de la cobranza.
Francisco Hernández de la Higuera, residente en su ingenio de azúcar nombrado Nuestra Señora de la Concepción, se obligó a pagar a Vicente Rijo, piloto, o a Blas Duarte, su cuñado, 4 700 pesos de oro común, precio de 12 negros esclavos de diferentes nombres, tierras y edades, para fin del mes de febrero de 1618, todos juntos en una paga.
Don Andrés Pérez de la Higuera y don Francisco Hernández de la Higuera, hermanos, albaceas testamentarios de Juan Díaz Matamoros, y como esposos de doña Francisca y doña Inés Díaz Matamoros, hijas del referido Juan Díaz, fundaron una capellanía de misas por el alma de su suegro, con 710 pesos de oro común de principal y 35 pesos y medio anuales de renta, los cuales fueron situados en el ingenio de Nuestra Señora de la Concepción; se nombró por primer capellán al bachiller Bartolomé Pérez, con la obligación de decir 24 misas rezadas anuales, en reverencia de la Santísima Cruz, en el altar del Covento de Jalapa.
El Cápitán Roque Gutiérrez de Ceballos, residente en su ingenio de azúcar nombrado Nuestra Señora de la Concepción, Jurisdicción de Jalapa, dio su poder cumplido a Antonio de Goitia, vecino de Los Angeles, para que en su nombre y representando su persona compre oro y plata labrada o por labrar; y una vez vendido, de lo procedido queden horros de costas y daños, hasta la cantidad de 1000 pesos de oro común, de los cuales haga y ordene, según le tiene avisado.
Francisco Hernández de la Higuera, residente en su ingenio de azúcar nombrado Nuestra Señora de la [Limpia]Concepción, dio su poder cumplido a su primo Juan de Castillete, vecino de la ciudad de México, para que en su nombre y a su dita y crédito, compre de cualesquier persona la cantidad de oro o plata labrada o por labrar que le pareciere necesario; y una vez hecho barata y salido de ello, queden horros de todas costas y daños, 8 000 pesos de oro común, de los cuales haga y disponga , según le tiene comunicado.
Francisco Hernández de la Higuera, residente en su ingenio nombrado Nuestra Señora de la Concepción, jurisdicción de Jalapa, dio su poder cumplido a Pedro de Gracia, vecino de Los Ángeles, para que en su nombre y a su dita y crédito, compre la cantidad de oro o plata labrada o por labrar que le pareciere; y una vez vendido, y hecho barata y salido de ello, queden horros de todas costas y daños, 5355 pesos de oro común, con los cuales se ha de hacer pago de otros tantos que le debe.
Andrés Pérez de la Higuera, residente en su ingenio nombrado La Santísima Trinidad, jurisdicción de Jalapa, dio su poder cumplido a Pedro de Gracia, vecino de Los Ángeles, para que en su nombre y a su dita y crédito, compre la cantidad de oro o plata labrada o por labrar que le pareciere convenir; y una vez vendido de contado, queden horros de todas costas y daños, 5, 355, pesos de oro común, con los cuales ha de pagar al Lic. Díaz de Herrera[Alonso Díaz de Herrera], vecino de Los Ángeles, por otros tantos que le debe.
Don Francisco Hernández de la Higuera, residente en su ingenio de azúcar nombrado Nuestra Señora de la Concepción, como albacea testamentario y heredero de su suegro el Capitán Juan Díaz Matamoros, vecino de Jalapa, dio su poder cumplido al Lic. Juan Caballero presbítero, al Lic. Cristóbal Montaño, y a Domingo Alonso, piloto, vecino de Ayamonte, y cada uno in solidum, generalmente para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales, y para que pueda recibir y cobrar cualesquier maravedís, pesos de oro, plata, joyas, esclavos, mercaderías, derechos y acciones, especialmente, para que funden una capellanía de misas por las almas del Capitán Juan Díaz Matamoros, y de su esposa, Magdalena Díaz en la iglesia de Nuestra Señora de las Angustias, de la villa de Ayamonte, reinos de Castilla. Para ello pondrán 710 pesos de oro común a censo, y de la renta, se dirán 51 misas anuales. Se nombró como primer capellán, al Lic. Juan Caballero, y si fuera fallecido, el pariente más cercano del Capitán Juan Díaz Matamoros, disfrutará de la renta.