El capitán Francisco Montero Matamoros, residente al presente en este pueblo, vende a Francisco Hernández de la Higuera, vecino en su ingenio de azúcar nombrado Nuestra Señora de la Concepción, una china esclava, criolla, de Goa, llamada Antonia, de 18 años de edad, que no tiene hipoteca ni enajenación, por el precio de 450 pesos de oro común. Como la esclava Antonia tenía una hija mulata de un mes de nacida, llamada María, el vendedor la dejó libre a partir de que tuviera la mayoría de edad.
INGENIO NUESTRA SEÑORA DE LA LIMPIA CONCEPCIÓN
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Francisco Hernández de la Higuera, dueño del ingenio de Nuestra Señora de la Concepción, en esta provincia, vende a su hermano Andrés Pérez de la Higuera, un mulatillo llamado Juan, criollo, hijo de Antona, negra, de 20 meses, con las tachas que tuviere, sin asegurarlo de cosa alguna, enfermedad pública ni secreta, por el precio de 150 pesos de oro común.
Blas Duarte, vecino de la nueva ciudad de la Veracruz, con poder de Vicente Rijo, piloto, armador de esclavos, vende a don Francisco Hernández de la Higuera, dueño del ingenio de azúcar de La Concepción, 12 piezas de negros esclavos, varones, de diferentes tierras y edades, llamados: Antonio de Cocana; Simón, de carabalí; Antonio, de tierra Macoa; Antonio, Macoa; Antonio, Arda; Antonio, carabalí; Francisco, de Cocana; Domingo ,carabalí; Manuel, carabalí; Francisco, carabalí y Francisco ,carabalí, todos bozales, recién venidos de Guinea, sujetos a servidumbre, por el precio de 390 pesos de oro común cada uno de los 10 nombrados, y los 2 restantes a 400 pesos la pieza.
Don Andrés Pérez de la Higuera y don Francisco Hernández de la Higuera, como albaceas de su suegro don Juan Díaz Matamoros y en cumplimiento de una cláusula de su testamento, fundaron una capellanía de misas por el sufragio de su alma y la su esposa doña Magdalena Díaz, en la capilla del Convento de San Francisco, con 2 130 pesos de principal y 106 pesos y 4 tomines anuales de renta que se impusieron en el ingenio de azúcar Nuestra Señora de la Concepción, y los religiosos fray Bartolomé de Guzmán, guardián predicador del convento, fray Miguel Postigo, fray Jerónimo de Rueda, y fray Pedro Ramírez, moradores conventuales, por lo que les toca, aceptaron esta escritura y se obligaron a decir 36 misas cantadas en cada año, a razón de 3 pesos de limosna por cada misa.
Andrés Pérez de la Higuera, dueño del Ingenio La Santísima Trinidad, como principal, y Francisco Hernández de la Higuera, su hermano, dueño del Ingenio Nuestra Señora de la Concepción, su fiador, ambos vecinos de esta provincia de Jalapa, dieron su poder cumplido a Don Juan Ochoa de la Lejalde y Reynoso, y al Lic. Alonso Díaz de Herrera, vecinos de Los Angeles, y a Juan de Castillete, vecino de México, para que representando sus personas puedan comprar oro y plata labrada en la cantidad de pesos de oro que les pareciere necesario, y una vez hecho barata y salida de ellos, quede de lo procedido horros de daños y costas hasta la cantidad de 10, 000 pesos de oro común.
Francisco Hernández de la Higuera, dueño del ingenio Nuestra Señora de la Concepción, en esta provincia, como principal deudor, y Andrés Pérez de la Higuera, dueño del Ingenio La Santísima Trinidad, como su fiador, dieron su poder cumplido a Don Juan Ochoa de Lejalde y Reynoso y al Lic. Alonso Díaz de Herrera, vecinos de la ciudad de Los Angeles, y a Juan de Castillete, vecino de México, para que representando sus personas puedan comprar oro y plata labradas o por labrar en la cantidad de pesos que les pareciere ser necesario, y una vez hecha barata y salida de ellos, quede de lo procedido horros de daños y costas hasta la cantidad de 10, 000 pesos de oro común.
Francisco Hernández de la Higuera, residente en su ingenio nombrado Nuestra Señora de la Concepción, jurisdicción de Jalapa, dio su poder cumplido a su primo Juan de Castillete, vecino de la ciudad de México, para que en su nombre y a su dita y crédito, compre la cantidad de oro o plata labrada o por labrar que le pareciere necesario; y una vez hecho barata y salida de ello, queden horros de todas costas y daños, hasta 8000 pesos de oro común, de los cuales haga y disponga, según le tiene tratado.
Francisco Hernández de la Higuera, residente en su ingenio nombrado Nuestra Señora de la Concepción, dio su poder cumplido a Pedro de Gracia, vecino y mercader de Los Ángeles, para que en su nombre y a su dita y crédito, compre de la persona que le pareciere, la cantidad de oro o plata labrada o por labrar que le pareciere necesario; y una vez vendido y hecho barata y salida de ello, queden horros de todas costas y daños, un mil pesos de oro común, de los cuales haga lo que tiene ordenado.
Andrés Pérez de la Higuera, residente en su ingenio nombrado La Santísima Trinidad, jurisdicción de Jalapa, dio su poder cumplido al Lic. Alonso Díaz de Herrera, vecino de Los Ángeles, para que en su nombre y a su dita y crédito, compre la cantidad de oro o plata labrada o por labrar que le pareciere convenir; y una vez vendido de contado, y hecho barata y salido de ello, queden horros de todas costas y daños, 5 355 pesos de oro común, con los cuales se ha de hacer pago de otros tantos que le debe.
Catalina López, viuda de Pedro Díaz Matamoros, vecina de esta provincia, como albacea testamentaria y heredera de los bienes de su difunto esposo, dio su poder cumplido a Don Francisco Hernández de la Higuera, vecino de esta provincia, generalmente para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales, y para que pueda recibir y cobrar cualesquier maravedís, pesos de oro, plata, joyas, esclavos, mercaderías, derechos y acciones y otros bienes que le debieren; y de lo que recibiere y cobrare, pueda dar las cartas de pago, finiquito y lasto que convengan.