El Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, residente en este ingenio de La Santísima Trinidad y señor del de Nuestra Señora de la Concepción, en esta provincia, reconoció un censo de 14 000 pesos de principal y 700 pesos de renta anual, cargado en el ingenio de Nuestra Señora de la Concepción, en favor de Doña María de Cárdenas y su marido, por segundas nupcias, Don Bernardino de Mena, vecinos de la ciudad de Los Ángeles.
INGENIO LA SANTÍSIMA TRINIDAD
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Testamento de Vicente Rodríguez Cabaco, vecino del ingenio nombrado La Santísima Trinidad, hijo legítimo de Gaspar Rodríguez y de Beatriz Rodríguez Cabaco, vecinos que fueron de la Villa de San Lúcar de Guadíana, reinos de Castilla de donde es natural.
El Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, dueño de este ingenio, revocó el poder dado al Capitán Diego de Sanabria Sepúlveda, mercader, vecino de la ciudad de México, y otros a diferentes personas; y ahora dio su poder cumplido a su tío el Lic. Don Diego Fernández de la Higuera, domiciliario del Arzobispado de la ciudad de México, y al Doctor Don Antonio Caravallo Dávila, abogado de la Real Audiencia de dicha ciudad, para en la aprehensión, tenencia, y posesión, ajuste y entero del mayorazgo que posee como llamado a él por muerte de su padre el Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros. Y generalmente, para en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales que al presente tiene o adelante tuviere.
El Lic. Don Juan de Bañuelos Cabeza de Vaca, cura beneficiado por Su Magestad del partido de Jalapa, se obligó a pagar a la Santa Iglesia Catedral de la ciudad de la Puebla de los Ángeles, y a los señores hacedores de los diezmos de ella, 400 pesos y 4 reales de oro común, valor de 334 panes y un cuarto de azúcar que debían del diezmo de 1664, el Capitán Don José de Ceballos y Burgos, el Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, Don Juan Velázquez de la Cadena y Don Miguel de Troya; que a cinco panes por dos arrobas, suman 133 arrobas y media, el precio de 3 pesos arroba, montó la referida cantidad, los cuales entregará cuando la Santa Iglesia se los pida.
Codicilio del Capitán Pedro Cabral Salbago, estante en este ingenio, por el cual dijo que el último de los cuatro años que ha de servir el negro José y el tercero la negra Antonia, su madre, no les ha de pagar nada el Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, a quien le servirán balde, y éste, les dará de comer, vestir y curarlos en sus enfermedades.
El Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, dueño del ingenio La Santísima Trinidad, dijo que el padre fray Juan Alfonso, conventual del convento de Santo Domingo de la ciudad de Puebla de los Ángeles, con su poder arrendó a José de Quevedo, vecino de la ciudad de Tlaxcala, una hacienda de ovejas nombrada La Asunción, en la jurisdicción de Tepeaca, con su casa de trasquila y con comederos que le pertenecen, así en esta provincia de Jalapa como en la de Veracruz Vieja, con 12 000 cabezas de ganado ovejuno, 400 padres, 8 mulas aparejadas y demás aperos, por tiempo de 6 años, a razón de 1000 pesos anuales de renta y 200 carneros, a partir del 11 de octubre de 1673. Para ello, ha recibido 2500 pesos a cuenta de los primero dos años y medio; y por la presente, aprobó y ratificó dicha escritura de arrendamiento.
Juan Salvador Barba, vecino del pueblo de Huamantla, jurisdicción de Tlaxcala, dijo haber comprado al Alférez Nicolás Sánchez de Medina, vecino de la Villa de Córdoba, un negro nombrado Manuel, de nación Angola, de 22 años de edad, en el precio de 400 pesos, según consta por una escritura que pasó ante Juan López Gallegos, escribano de Su Majestad, en las tierras de labor de los herederos de Juan Montiel, jurisdicción de la ciudad de Los Ángeles, el 5 de diciembre de 1676; sin embargo de lo cual, declara que dicho negro en realidad lo compró para el Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, dueño del ingenio nombrado La Santísima Trinidad, pues lo pago con su dinero, por esta razón renunció y traspasó la propiedad del esclavo en el susodicho.
El Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, dueño de este ingenio, hizo gracia y donación a María de los Palacios, y a sus hijas doncellas Inés y Magdalena Josefa de la Higuera, de una negra criolla nacida en su casa llamada Tomasa de la Trinidad, de 25 años de edad, y de un negrito, hijo suyo, de poco más de 2 años de edad llamado Joaquín, ambos esclavos, sujetos a servidumbre, porque siempre le han servido, asistido y curado en sus enfermedades, y otras causas dignas de remuneración.
Andrés Pérez de la Higuera, dueño del ingenio nombrado La Santísima Trinidad, y su hermano, Francisco Hernández de la Higuera, de la misma vecindad, dieron su poder cumplido a Juan de Castillete y a Luis Bautista, vecinos de la ciudad de México, para que a nombre suyo puedan comprar de cualesquier personas oro y plata labrada hasta por la cantidad de 2 000 pesos de oro común.
Andrés Pérez de la Higuera, dueño del ingenio de azúcar nombrado La Santísima Trinidad, se obligó a pagar a Rodrigo Alonso Mejía, vecino de la ciudad de Cumaná, 1550 pesos de oro común, precio de una negra llamada Victoria con tres hijos suyos nombrados Juan, Andrés(sic) y Pascuala, de diferentes edades, para fin del mes de marzo de 1617, todos juntos en una paga.