Juan González, carretero, vecino de México, se obliga de pagar a Marcos García, vecino de la Puebla de los Ángeles, 221 pesos de oro común que le resta debiendo del tiempo que anduvo al servicio de sus carretas.
CARRETEROS
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Manuel Rodríguez, carretero, vecino de México, se obliga de pagar a Juan Díaz Matamoros 1107 pesos de oro común, los cuales son el precio de 82 bueyes.
Real provisión compulsoria emitida por el Rey para trasladar a la Real Audiencia el proceso que contra Francisco Martín Espejel, dueño de sus carros, le sigue Juan Coronado, Juez del Camino nuevo de la ciudad y puerto de la Veracruz, quien dio orden de aprenderlo por haber comprado unos carros y bueyes a Agustín de Sosa y a Francisco González, carreteros, sin saber que estos sujetos habían tenido cuestión con un fulano moreno, mayordomo de la cuadrilla de carreras de Diego Díaz, y que en la cuestión había salido muerto un indio, por lo cual Francisco Martín Espejel, apela la orden del Corregidor, argumentando que éste no tiene jurisdicción, ni él ha cometido delito, y que por estar en prisión ha perdido como 6 000 pesos por unos bueyes que se le han extraviado y no pudo ir en su búsqueda.
[Alonso] de Paz, labrador, vecino del pueblo de Tehuacán, otorga su poder al Bachiller Guillén de la Serna, para que pueda cobrar de Alonso Gutiérrez, carretero, vecino de la ciudad de Tepeaca, 260 pesos de oro común que el susodicho le debe por escritura pública.
El Capitán Rodrigo Serrano, Alcalde Mayor, dijo que algunos carreteros, arrieros y criadores de ganado han pasado ocultando sus mercaderías sin llegar al registro; y los indios que les sirven y otras personas los llevan forzados y sin pagarles, en particular se habla de Sebastián Ponce, Diego Ponce, Antonio Báez y Agustín de Castañeda; por lo que manda se traigan a los citados y a los demás que se pasaren, y se castigue con una pena de 50 pesos aplicados por tercias partes, para la Cámara de Su Majestad, el juez y el denunciador.
Don Gabriel de la Cruz y Don Lucas de San Juan, Alcaldes de Naolinco, y Antonio de San Francisco, regidor, en nombre de su comunidad y del gobernador Don Gabriel de Castañeda que se halla enfermo, arrendaron el ejido y monte de su pueblo a Juan González, carretero, vecino de la ciudad de México, para que pasten sus ganados, por tiempo de tres años, los cuales empezarán a correr a partir del año venidero de 1620, al precio de 25 pesos de oro común anuales.
Francisco de Porras, carretero, vecino de México, vende a Pedro López Borricón, vecino de México, todos los bueyes, caballos, indios e indias que andan en el servicio de sus carros.
Baltazar Rodríguez, indio natural de un pueblo junto a Pachuca, se asienta a servicio y soldada con Francisco Quintero, vecino de la Puebla de los Ángeles, para servirle de carretero durante dos años, al precio de cuatro pesos de oro común mensuales.
Antón de la Parada, carretero, vecino de México, se obliga de pagar a su hermano Martín de la Parada, vecino de Jalapa, 600 pesos de oro común que le resta debiendo por el tiempo que le sirvió en sus carros.
Blas Hernández, carretero, vecino de México, dio carta poder a Sebastián Díaz, carretero, para que pueda comprar en su nombre cien bueyes a los precios que concertare.