Luis Jorge entra en servicio con Alonso Gutiérrez, carpintero, por tiempo y espacio de tres años, el cual le ha de enseñar el oficio bien y cumplidamente.\n\n
CARPINTEROS
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Testamento, inventarios y pública almonedad de los bienes que quedaron por muerte de Bartolomé Martín Maldonado, natural de la ciudad del Puerto de Santa María, en los Reinos de Castilla, vecino que fue de Maltrata, para la división de bienes entre sus herederos. En cuyo testamento menciona ser hijo legítimo y natural de Pedro Bernal y Beatriz Hernández Maldonado, difuntos; y haberse casado en primeras nupcias con Francisca Rodríguez, difunta, hija de Pedro Rodríguez, carpintero de ribera, vecino del Puerto de Santa María, y en segundas nupcias con Isabel Muñoz, viuda que fue de Alonso Pérez Mellado. Nombra como herederos a Mariana y Leonor hijas legítimas de dicha Isabel Muñoz y a sus nietos Bartolomé Martín y Juan Sánchez hijos de Pedro Rodríguez, su hijo del primer matrimonio.
Cristóbal López Muñoz, vecino de la provincia de Jalapa, vende a Francisco García, oficial de herrero, y a Melchor de los Reyes, oficial de carpintero, cinco negros varones llamados Blas Angola, Juan Ventura, Francisco Angola, Lorenzo Mandinga, Francisco ladino, y una negra llamada María, con una hija de cuatro meses nombrada Magdalena, de nación Angola, por el precio de 480 pesos de oro común cada uno, horros de alcabala.
Nicolás de Utrera oficial de carpintero, vecino de esta provincia, se obligó a pagar a Ana de Alfaro, viuda de Sebastián Méndez, vecina de Jalapa, 425 pesos de oro común que restan de 600 pesos, valor de unas casas que le vendió en la nueva ciudad de la Veracruz, en esta manera: 150 pesos para dentro de los veinte días siguientes, y los 275 restantes ocho meses después de la fecha de esta escritura.
Melchor de los Reyes, carpintero, y Francisco García, herrero, vecinos de la provincia de Jalapa, finiquitaron la compañía que ambos tenían en esclavos, fierro y otras cosas, llevándose el justo principal y mitad de ganancias, se dieron por contentos y pagados cada uno por lo que le toca.
Francisco Pérez Romero, dueño de su ingenio de azúcar en esta provincia, nombrado Nuestra Señora del Socorro, se obligó a pagar a Melchor de los Reyes, carpintero, vecino de Jalapa, 1 000 pesos de oro común de líquidos y remates de cuentas del servicio personal que prestó en su ingenio, siete meses después de la fecha de esta escritura, todos juntos en una paga.
Melchor de los Reyes, carpintero, vecino de Jalapa, dio su poder cumplido a Juan Camacho Rafael, dueño de sus carros, vecino de la ciudad de México, para que en su nombre y a su dita y crédito, compre la cantidad de oro o plata labrada o por labrar que le pareciere; y una vez hecho barata y salida de ello, queden horros de todas costas y daños, hasta 4 000 pesos de oro común, de los cuales haga y disponga, según le tiene tratado.
Francisco Luis, vecino de Jalapa, en nombre de Antonio Carnero, mercader de negros, vende a Nicolás de Utrera, carpintero, vecino de Jalapa, un negro llamado Juan, bozal, de nación Angola, de 15 años de edad, con las tachas y enfermedades que tuviere sujeto a servidumbre, libre de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 340 pesos de oro común.
Francisco Luis, vecino de Jalapa, en nombre de Manuel Rodríguez Ménica, mercader de negros, vende a Pedro Caro Muñoz, carpintero, vecino de este pueblo y provincia de Jalapa, un negro bozal llamado Manuel, de nación Angola, de 20 años de edad, con las enfermedades que tuviere, sujeto a servidumbre, por el precio de 350 pesos de oro común.
Thomé Francisco, oficial de carpintería, residente en esta provincia se obligó a pagar a Juan Arias, cirujano, residente en el ingenio de Don Andrés Pérez de la Higuera, 200 pesos de oro común, por otros tantos que le prestó en reales de contado, para el día de Pascua de Resurrección del presente año de la fecha.