El Lic. Don Agustín de Andrade, capellán de la Almiranta que está surta en el puerto de San Juan de Ulúa, de la flota General Don José Centeno y Ordóñez, dijo que por cuanto el Almirante Don Juan Bautista de Lezcano, por cláusula del codicilio que otorgó en este pueblo, so cuya disposición falleció, lo nombró su albacea en este reino, y respecto de hallarse muy ocupado no puede acudir al cumplimiento del albaceazgo, atento a lo cual, se desiste y aparta [renuncia] del nombramiento que le fue conferido por el dicho difunto.
RENUNCIAS
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Don Alonso Gutiérrez de Ceballos, dueño de ingenio de hacer azúcar en esta provincia, por hallarse muy enfermo y ocupado en sus negocios se desiste del albaceazgo que le fue conferido por el Lic. Don Juan de Vera Betancurt, difunto beneficiado que fue de Tlacolulan y el Bachiller Diego de Vera Betancurt, heredero del beneficiado, aceptó el desistimiento y lo dio por libre de la obligación que tenía.
Las religiosas del convento de Santa Teresa advocación del Patriarca San José, en relación con el legado del Lic. Juan de Vera Betancurt, dijeron que conforme a las reglas y constituciones de su sagrada religión no pueden recibir dentro de la clausura de su convento a ninguna esclava ni otra persona que sirva de puertas adentro, por lo cual, renunciaron al legado que de dos esclavas se hace a su convento.
El Capitán Francisco de la Higuera Matamoros, hijo de Don Sebastián de la Higuera Matamoros y de Doña Josefa de Arellano y de Irala, por ser Capitán de un batallón en esta provincia y tener ocupaciones que debe de atender, se desistió del cargo de albacea testamentario de su finado padre.
El Capitán Luis Fernández de la Flor y Pareja, Caballero de la Orden de Santiago, Alcalde Mayor y Capitán de Guerra en la provincia de Jalapa, dijo que Antonio Barradas, quien se haya cargado de achaques, ha desistido del cargo de intérprete general presentado un escrito el 25 de agosto de 1705, en que dice haberlo sido en este juzgado por 23 años, cargo que ejerció en los idiomas mexicano y totonaco; tal renuncia la acepta el Superior Gobierno de esta Nueva España y teniendo entera satisfacción para ejercer el cargo en Andrés Pérez, español, vecino de este pueblo, y lo nombra como intérprete general por hablar y entender los 2 idiomas, así como porque concurren en él las partes y calidades que para el uso y ejercicio de este cargo son necesarias.
Diego Cardeña, Escribano Público y Real de esta jurisdicción y de Jalacingo, renuncia a dicho Oficio, para que pase a poder de Juan de Lucena, vecino de la Ciudad de México o en su hijo Miguel Eustaquio Cardeña.
Don Diego Cardeña, Escribano Público y Real de esta provincia de Jalapa y Jalacingo, renuncia al citado oficio, para que por medio de dicha renuncia sirvan ser merecedores de este oficio, ya sea don Juan de Lucena vecino de la Ciudad de México o Miguel Eustaquio Cardeña, su hijo.
Diego Cardeña, Escribano Público de esta Jurisdicción y la de Jalacingo, renuncia a su oficio ante el señor Virrey y propone para que ocupen su lugar, a don Juan Lucena, vecino de la Ciudad de México o a Miguel Eustaquio Cardeña, su hijo.
Don Juan de Olivares, Alguacil Mayor de las provincias de Jalacingo y de Teziutlán, renunció su oficio en manos de Su Majestad, para que haga merced de él a Pedro de Ángulo Moguer, vecino de la provincia de Tlaxcala.
Don Melchor Francisco Sánchez, vecino del pueblo de Jalacingo, declara que el 28 de mayo de 1698, se remataron en él como mejor postor las Reales Alcabalas de los partidos de San Juan de los Llanos, Teziutlán, Atempa de Jalacingo y Jalapa por 6 años que comenzaron a correr el 29 de enero de ese año en 700 pesos anuales; asimismo las de los partidos de Papantla, Tetela y Jonotla. Dado lo anterior y teniendo éste las Reales Alcabalas, las otorga en arrendamiento a Miguel Jerónimo López de Ontanar, vecino del pueblo de Jalapa, por 4 años a partir del 29 de enero de 1700 en 700 pesos de oro común cada año, por lo que le cede, renuncia y transfiere sus derechos y acciones.