El Capitán Don Nicolás Alejandro de Meza, Alcalde Mayor de Jalapa y de Jalacingo, como padre legítimo y administrador de las personas y bienes de Doña Mariana y Doña María, sus hijas y de Doña Isabel Silviana Díaz de Solloso, difunta y nietas de Doña Marina Márquez, difunta, sus legítimas herederas; en nombre de sus hijas, dio su poder cumplido a su tía Doña Manuela Márquez, vecina de la ciudad de Sevilla, para que en su nombre parezca ante cualquier justicias, acepte con beneficio de inventario, pida se le discierne y encargue la administración y entrego de los bienes que le tocaren a sus hijas, por fin y muerte de la dicha Doña María Márquez.
JALACINGO, PUEBLO DE
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Don Juan Rodríguez de Tejeda y Don Pedro Pérez, vecinos de Teziutlán, se obligaron a pagar al Capitán Don Nicolás Alejandro de Meza, Alcalde Mayor de Jalapa y de Jalacingo, 267 pesos de oro común, por otros tantos que se le habían de pagar del salario procedido del tiempo que estuvo trabajando en las diligencias y averiguaciones en este pueblo, en virtud de una real provisión que trajeron los naturales de Teziutlán; los cuales pesos le darán para de hoy día de la fecha, en 12 días, puestos en el pueblo de Jalapa.
El Alférez Don Sebastián Ruiz Fernández, Don Francisco Ruiz Fernández y Don Juan Ruiz Fernández, hijos legítimos del Alférez Don Juan Ruiz Fernández y de Doña Isabel de Medina y Landa, mayores de 25 años, por fin y muerte de su padre, procedieron a la división de los bienes de su finado padre, y cada uno recibió de su madre, como tutora y curadora, las siguientes cantidades: Sebastián, 624 pesos y 7 tomines; Francisco, 986 pesos y 7 tomines; y Juan 886 pesos y 7 tomines de oro común.
Doña Isabel de Medina y Landa, vecina de Jalacingo, hizo gracia y donación a su hijo el Alférez Don Sebastián Ruiz Fernández, de 7 caballerías y medio cuarterón de tierra que tiene en un sitio de ganado mayor que posee junto a otro, en que está fundado el trapiche de San Juan, que ella y su marido levantaron en términos de Tlapacoya.
El Alférez Don Sebastián Ruiz Fernández, vecino de Jalacingo, dijo haber comprado a Doña María Suárez de la Cueva, viuda de Don Antonio de Baldepeña, vecina de la ciudad de Los Ángeles, un negro nombrado José Isidro, en precio de 360 pesos de oro común, según consta de la escritura de venta, su fecha en el pueblo de Amozoque [Amozoc] a 16 de noviembre de 1696; pero la verdad del caso, es que dicho negro lo compró para su madre Doña Isabel de Medina y Landa, con sus propios dineros, por lo tanto, si adquirió algún derecho sobre dicho esclavo, lo renuncia en favor de su madre.
Testamento de Doña Isabel de Medina y Landa, viuda del Alférez Don Juan Ruiz Fernández, vecina de Jalacingo, hija legítima de Basilio de Landa y de Doña María de Castro y Terrazas, naturales del pueblo de Tulancingo, de donde es originaria la otorgante.
Don Martín Meneses, Gobernador actual del pueblo de Santa María Magdalena Altotonga, Diego Melchor, Alcalde, Diego Toribio, Regidor, Juan Esteban, Escribano de Cabildo, prestando voz y caución por los demás alcaldes, regidores y oficiales, venden a don Juan Lozano de Cabrera, un solar que tienen en dicho pueblo frontero de la esquina de la iglesia junto a la plaza; mide 80 varas de largo y 70 de ancho, linda con la Calle Real, con solar de Francisco Luis, indio, por otro lado con la plaza y solar de Lorenzo Juárez, indio; dicho terreno lo venden libre de empeño e hipoteca en 9 pesos de oro común que ha recibido.
Ante Alonso Tirado, escribano público y real, Juan de Olivares, Alguacil Mayor de Jalacingo y de Teziutlán, y el Alférez Tomás de Ocampo, vecino de Jalapa, cancelaron la escritura de arriba y la dieron por ninguna.
Simón de Franqui Giovo, vecino y labrador de la provincia de Tepeaca, dio su poder a Martín Roldán de la Calle, vecino del pueblo de Jalacingo, para que en su nombre busque a Ana de Vega, su esclava, criolla, de 26 años de edad, con seis de sus hijos, quienes se fugaron de su hacienda; y una vez recuperados, los venda por suyos propios, libres de censo, hipoteca y otra enajenación, por los precios que pudiere.
Pedro Canelos, vecino y labrador de la provincia de Tepeaca, como principal obligado, y Martín de la Calle, como su fiador, vecino de Jalacingo, se obligaron a pagar a la Masa General de la ciudad de Los Ángeles, 95 pesos y 3 tomines de oro común, por otros tantos que valieron y montaron las semillas y ganados del diezmo del año pasado de 1680, de la hacienda del principal nombrada Nuestra Señora del Pópulo, y éste compró al Lic. Juan González de Castro, presbítero, colector de diezmos, para fin del mes de diciembre del presente año.