El Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, dueño del ingenio de La Santísima Trinidad, dio su poder cumplido a el Alférez Don Fernando Ruiz de Córdoba [y Arellano], vecino de la nueva ciudad de Veracruz, para que en su nombre parezca ante los señores de Justicia y Regimiento de la dicha ciudad, y por escrito se haga postura del abasto de carne de novillo y ternero que se ha de dar durante cuatro años, a partir de 1643, en el día y forma que se acostumbra, sobre lo cual haga las bajas o rebajas que le tiene ordenadas, con los prometidos, condiciones y demás requisitos necesarios, aceptando dicho remate, a cuyo cumplimiento lo pueda obligar en favor de los dichos señores Justicia, Regimiento y República de la dicha ciudad.
INGENIO LA SANTÍSIMA TRINIDAD
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El Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, dueño del ingenio La Santísima Trinidad, dijo que por cuanto trata de hacer postura para que se le rematen los diezmos de ganado ovejuno, cabrío y otros de las haciendas de este obispado, dio su poder cumplido al Alférez Don Antonio de Medina, vecino de la ciudad de Oaxaca, para que en su nombre parezca ante los señores hacedores de los diezmos de la Santa Iglesia Catedral de la ciudad de Oaxaca y ante quien deba, por tiempo de tres años, haga la postura o posturas que convengan para el efecto de que se le rematen los diezmos pertenecientes a ese obispado y que se pagan en el de la Puebla de los Ángeles.
El Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, dueño del ingenio nombrado La Santísima Trinidad, hizo gracia y donación a su hermano el Alférez José de la Higuera Matamoros, vecino de esta provincia, de un negro esclavo nombrado Juan de Castro, de 20 años de edad, criollo de dicho ingenio, hijo de Antonio de Castro, chino, y de Teresa, negra criolla, esclavos difuntos.
María de la O Palacios, vecino del ingenio La Santísima Trinidad, dijo haber comprado al Alférez Don Sebastián Sánchez de las Fraguas, una casa en este pueblo, de cal y canto, cubierta de teja, ubicada en la Calle Real que sale de la plaza para el camino de la Veracruz, en el precio de 150 pesos de oro común, su fecha en este pueblo, a 24 de diciembre de 1683. Y ahora, declaró que dicha casa la compró para Gregorio García Cortés y con su propio dinero, y por inadvertencia de la otorgante, no había hecho esta declaración; y ésta, junto con la escritura de la casa, le sirva de título al dicho Gregorio García Cortés, su yerno.
Juan Salvador Barba, vecino del pueblo de Huamantla, jurisdicción de Tlaxcala, dijo haber comprado al Alférez Nicolás Sánchez de Medina, vecino de la Villa de Córdoba, un negro nombrado Manuel, de nación Angola, de 22 años de edad, en el precio de 400 pesos, según consta por una escritura que pasó ante Juan López Gallegos, escribano de Su Majestad, en las tierras de labor de los herederos de Juan Montiel, jurisdicción de la ciudad de Los Ángeles, el 5 de diciembre de 1676; sin embargo de lo cual, declara que dicho negro en realidad lo compró para el Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, dueño del ingenio nombrado La Santísima Trinidad, pues lo pago con su dinero, por esta razón renunció y traspasó la propiedad del esclavo en el susodicho.
El Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, poseedor del mayorazgo e ingenio nombrado La Santísima Trinidad, revocó un poder dado a su tío el Lic. Don Diego Fernández de la Higuera, clérigo, vecino de la ciudad de México, y de nuevo dio su poder cumplido a su hermano el Alférez Don José de la Higuera Matamoros y a Juan de Cisneros, Procurador de Causas en la Real Audiencia de la ciudad de México, para que en su nombre pidan cuentas y las ajusten o liquiden con cualesquier personas o con quienes las haya tenido; generalmente, para en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales que tiene o adelante tuviere.
El Capitán don Antonio de Orduña Loyando, dueño del ingenio San Pedro Buenavista, y el Capitán don Francisco de la Higuera Matamoros, dueño del ingenio de La Santísima Trinidad, ubicados en esta jurisdicción, dieron su poder cumplido al Alférez Don José de la Higuera Matamoros para que los pueda obligar como su fiadores en el oficio que pretende de Justicia ante el virrey Marqués de Mancera, y que dará buena cuenta con pago de los reales tributos, alcabalas y demás cosas que en el oficio que adquiriere le fuere proveído por el Excelentísimo Señor Virrey.
Pedro Conde, vecino del ingenio de fabricar azúcar nombrado la Santísima Trinidad, otorga poder especial a Juan Antonio de Zárate, residente en él, para que en su representación prosiga y acabe la demanda que le tiene interpuesta el Alférez Juan Francisco Romero, vecino de esta jurisdicción, pareciendo en juicio y tribunales superiores e inferiores de ambos fueros eclesiásticos y seculares que con derecho deba y responda a la demanda.
Doña Sebastiana Antonia Guraya y Lezama, residente en este ingenio, viuda del Tesorero Don Francisco de Amilibia, dio su poder cumplido al Alférez José de Obregón, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, para que representando su persona, rija, gobierne y administre, una casa de su propiedad en dicha ciudad, ubicada en la esquina de la calle de Las Damas, con 7 aposentos; y la arriende a la persona o personas que por bien tuviere, por los tiempos y precios que asentare. Asimismo, le dio poder para que cobre los jornales de cuatro esclavos varones que tiene en aquella ciudad.
El Bachiller Don Antonio de Acosta, clérigo de menores órdenes, vecino de la ciudad de México, recibió del Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, vecino de esta provincia, 500 pesos de oro común, por razón de otros tantos que el Lic. Don Bernabé de la Higuera y Amarilla, del Consejo de su Majestad, Inquisidor Apostólico de Nueva España, escribió al susodicho diera al otorgante, a cuenta de los réditos y rentas que le paga Don Sebastián como mayorazgo del ingenio nombrado La Santísima Trinidad; asimismo, recibió del dicho Capitán otros 500 pesos por mano del Alférez Juan Montero, regidor de la Veracruz, que por todo sumaron 1 000 pesos de oro común.