Luis Fernández de la Flor y Pareja, caballero de la Orden de Santiago, vecino del pueblo de Jalapa, natural de la Ciudad de Alcalá de Henares en los Reinos de Castilla, hijo legítimo de Juan Fernández de la Flor y de Catalina de Pareja, difuntos, otorga su testamento como sigue: fue casado con doña Teresa García del Brocal, vecina que fue de la Puebla de los Ángeles, durante su matrimonio no tuvieron hijos, y quedó como albacea y heredero de su mujer, cuyo legado es de 500 pesos para una niña huérfana que se los debe dar cuando tome estado. Fue albacea de Antonio de Vargas, quien dejó 300 pesos de caudal que paran en la tienda que tiene en este pueblo y son para Catalina María. Tiene entre sus bienes 621 pesos que por el resto de una escritura le debe don Fernando Niño de Córdoba con hipoteca de 11 o 12 esclavos bozales que están en el ingenio Grande nombrado La Santísima Trinidad. Tiene también un mulato esclavo llamado Manuel, manda se venda. Declara que la tienda que tiene en este pueblo la puso con Antonio de Herrera, a quien no se pidan cuentas más que las que dé y se pague lo que conste en el libro de caja. Deja hecha una memoria firmada a la cual se le debe dar entero crédito y cumplimiento como si fueran cláusulas de testamento. Nombra como albaceas testamentarias al Capitán Bartolomé de Castro y a Antonio de Herrera.
INGENIO LA SANTÍSIMA TRINIDAD
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Juan Fernández de Alfaro en nombre de Jerónimo Pérez de Salazar, vende a Francisco Hernández de la Higuera, dueño del ingenio de la Santísima Trinidad, doce negros esclavos de diferentes tierras, en 5 580 pesos de oro común.
Francisco Hernández de la Higuera, vecino de la Puebla de los Ángeles, vende al racionero Melchor Márquez unas casas de moradas en la citada ciudad, y dos caballerías de tierra en el Valle de San Pablo, provincia de Tepeaca, por el valor de 3 400 pesos de oro común.
Francisco Hernández de la Higuera, dueño del Ingenio de la Santísima Trinidad, aprobó la escritura celebrada entre Juan Rodríguez de Bustamante y Agustín de Oliva, para construir un puente en su ingenio, y dio por libre a don Alonso Gutiérrez de la obligación que tenía en la fabricación de la citada obra.
Miguel de León, mulato libre, vecino de la provincia de Jalapa, se obliga de pagar a don Andrés Pérez de la Higuera, dueño del Ingenio de la Santísima Trinidad, 35 pesos y cuatro tomines de oro común que le resta debiendo, según cuentas ajustadas por el tiempo que trabajó en su hacienda.
El Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, dueño del ingenio de La Santísima Trinidad, dio su poder cumplido al Capitán Don José de la Higuera Matamoros, Alcalde Mayor de Jalapa, y a Juan López Ruiz Matamoros, vecino de esta provincia, para que en su nombre puedan administrar el dicho ingenio y hacienda de ganado mayor nombrada Cempoala, que está en la jurisdicción de La Antigua Veracruz, poniendo y quitando mozos, por los tiempos, precios y salarios que les parecieren, ajusten sus cuentas, las aprueben o adicionen en todo; compren o vendan esclavos, ganados y otros cualesquier géneros.
Doña Francisca Ramírez, viuda de Francisco de Orduña Castillo, vecina de Jalapa, como tutora y curadora de sus menores hijos, confesó que el Capitán Don Antonio de Orduña Loyando, dueño del ingenio San Pedro Buenavista, le ha dado y pagado en reales, y libranzas suyas, ciertas cantidades de pesos, en una de 200 pesos que dio a Diego Alonso de Villasana, su yerno, por cuenta de la legítima paterna de Doña Agustina de Orduña Castillo; y otra, que para dicha cuenta le da de 211 pesos, que ajustadas las cuentas y réditos le restaba debiendo el referido Capitán de una escritura de 4946 pesos y 5 tomines, fechada el 31 de diciembre de 1655 en el ingenio La Santísima Trinidad, de los cuales hoy se dio por pagada y satisfecha a su voluntad.
Don Francisco de la Higuera Matamoros, dueño del ingenio La Santísima Trinidad, dio su poder cumplido al Lic. Diego Fernández de la Higuera, su tío, presbítero, domiciliario del Arzobispado de la ciudad de México, y a Melchor Arias de Amaya, de la misma vecindad, para que en su nombre en la dependencia del débito que tiene perteneciente al convento de monjas de San Jerónimo, y con otras personas ante los señores de la Real Audiencia de la Nueva España, se opongan y contradigan cualesquier despachos, repitiendo sus derechos, ajustando y liquidando sus deudas; generalmente, para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales que al presente tiene o adelante tuviere.
El Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, dueño del ingenio La Santísima Trinidad, dio su poder cumplido al Capitán Don José de la Higuera Matamoros, su hermano, para que en su nombre lo pueda obligar como su fiador, juntamente consigo de mancomún, a que cumplirá con el asiento de dar abasto de carne de vaca y ternera a la ciudad de Veracruz, según en la forma y condiciones del remate de las carnicerías que se le hizo en el presente año. Y si por algún accidente, hubiere novedad o se abriere dicho remate y de nuevo se hicieren posturas en su nombre, haga las posturas, puja o pujas que por bien tuviere y acepte de nuevo el remate como su fiador. Y en la misma conformidad, lo pueda obligar como principal o su fiador, a la compra y paga del ganado para cumplir con el asiento del dicho abasto, en favor de las personas que se lo quieran vender, a los precios y plazos que asentare.
Andrés Pérez de la Higuera, residente en su ingenio nombrado La Santísima Trinidad, y Juan de la Torre, maestro ensamblador, se convinieron en esta manera: Juan de la Torre se obligó a construir un monumento para la iglesia del citado ingenio en obra de pulimento, blanco bruñido, los extremos de las bases y chapiteles dorados, perfiles del cornisamiento, banco y guardapolvo dorado, con los demás que pidiere, de dos varas y dos tercias de ancho, y de largo en proporción de la obra, para de la fecha de esta escritura en seis meses; y el dicho Andréss Pérez de la Higuera, se obligó a pagarle 500 pesos de oro común.