Andrés Pérez de la Higuera, residente en su ingenio nombrado La Santísima Trinidad, jurisdicción de Jalapa, dio su poder cumplido a Pedro de Gracia, vecino de Los Ángeles, para que en su nombre y a su dita y crédito, compre la cantidad de oro o plata labrada o por labrar que le pareciere convenir; y una vez hecho barata y salida de ello, queden horros de todas costas y daños, hasta 4 355 pesos de oro común, con los cuales pague otros tantos que él debe al Lic. Alonso Díaz de Herrera, vecino de dicha ciudad.
INGENIO LA SANTÍSIMA TRINIDAD
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Doña María González de Amarilla, como usufructuaria del ingenio La Santísima Trinidad y de los demás bienes y haciendas que quedaron por fin y muerte de su esposo, Don Francisco Hernández de la Higuera, y Don Andrés Pérez de la Higuera, su hijo mayor, y marido de Doña Francisca Díaz Matamoros, declaran que los 20, 000 pesos que le deben a la mujer e hijos de Felipe Gómez, difunto, los debe el ingenio La Santísima Trinidad y todos los demás bienes vinculados, y no la referida Doña Francisca Díaz Matamoros, ni su dote ni arras, porque con ellos se pagó parte de la dote de Doña Catalina Márquez de Amarilla, hija y hermana de los susodichos, y esposa de Tomás de Suasnabar y Aguirre, vecino de la ciudad de México, en cumplimiento de una cláusula contenida en la escritura de fundación del Mayorazgo de la Higuera.
Andrés Pérez de la Higuera, residente en su ingenio, nombrado La Santísima Trinidad, jurisdicción de Jalapa, dio su poder cumplido al Lic. Alonso Díaz de Herrera, vecino de la ciudad de los Ángeles, para que vendiera de contado mil arrobas de azúcar blanca. La entrega del azúcar Pérez de la Higuera la haría cuando pudiera, para lo que dio escrituras de obligación al Lic. Díaz de Herrera.
Andrés Pérez de la Higuera, residente en su ingenio, nombrado La Santísima Trinidad, de esta provincia, dio su poder cumplido a Pedro de Gracia, vecino de la ciudad de Los Ángeles, para que en su nombre y a su dita y crédito, compre de la persona que hallare, la cantidad de oro o plata labrada o por labrar que le pareciere convenir; y una vez vendido, queden horros de todas costas y daños, 6 000 pesos de oro común, con los cuales ha de pagar al Lic. Díaz de Herrera[Alonso Díaz de Herrera], vecino de Los Ángeles, todos los pesos de oro que le debe, según la obligación que le tiene hecha.
El Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, dueño del ingenio La Santísima Trinidad, dio su poder cumplido a sus tíos Don Bernabé de la Higuera y Amarilla, Inquisidor Apostólico del Santo Oficio de la Inquisición, y Don Diego Fernández de la Higuera, así como a Don Blas de Mata, mercader, vecinos todos de la ciudad de México, para que en su nombre y en razón de la posesión judicial, aprehensión y continuación que tiene el Mayorazgo de la Higuera, derecho de los bienes para su ajuste conforme a la escritura de su fundación. Y generalmente para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales que al presente o adelante tuviere con cualesquier personas
El Capitán Don Fernando Ruiz de Córdova y Arellano, residente en este ingenio, revocó todos los poderes generales y especiales dados hasta el día de hoy, y por la presente, dio su poder cumplido al Alférez Don José de la Higuera Matamoros, su sobrino, para que en su nombre pida, reciba y cobre de cualesquier personas, todos los maravedíes, pesos de oro, plata, joyas, esclavos, ganados, haciendas y otros bienes que le fueren debidos. Y para que arriende sus casas, tiendas y haciendas, en los precios, en los tiempos y condiciones que le parecieren; compre negros esclavos, ganados y otros aperos; y generalmente, para en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales.
El Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, dueño de este ingenio, como albacea testamentario del Capitán Pedro Cabral Salbago, hizo el inventario de los bienes que dejó el difunto, en el cual figuran dos esclavos negros, enseres domésticos, cuadros de santos, ropa y otras cosas.
El Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, dueño del ingenio La Santísima Trinidad, dio su poder cumplido al Reverendo Padre Fray Francisco Treviño, religioso de la Orden de San Francisco, Padre Perpetuo de la Santa Provincia de Burgos, en los reinos de Castilla, y Comisario General que ha sido de todas las provincias de esta Nueva España, para que en su nombre parezca ante el Rey Nuestro señor, su Presidente y Oidores del Real Consejo de Indias, y presente los testimonios de sus servicios, de sus antepasados, de su hidalguía y nobleza, y en su conformidad, pida y suplique se sirva concederle y hacerle merced según lo que por un papel firmado de su nombre le tiene comunicado a su Reverendísima, y en la forma que le pareciere, hasta lograr su pretensión.
Don Sebastián de la Higuera Matamoros, dueño de los ingenios La Santísima Trinidad y Nuestra Señora de la Concepción, ubicados en la jurisdicción de Jalapa, recibe de Fabián Chacón, mercader, vecino de la ciudad de México y administrador de la venta de sus azúcares en aquella, 4 000 pesos para el avío de sus ingenios que sumados a los 12 000 que le había dado para el mismo efecto, dan un total de 16 000, los cuales pagará conforme a lo contenido en la escritura de débito y administración fechada el 12 de agosto de 1647.
Testamento del Bachiller Juan Fernández de la Higuera, clérigo, vecino de esta jurisdicción, natural del pueblo de Santibáñez, en el Estado del Duque de Béjar, reinos de Castilla, hijo legítimo de Juan Fernández de la Higuera y de Francisca Martín de Niza, su legítima mujer, difuntos. Mandó que su cuerpo fuera sepultado en la iglesia del ingenio la Santísima Trinidad.