Andrés Pérez de la Higuera y su esposa, Francisca Matamoros[Ana Francisca Matamoros], vecinos de la provincia de Jalapa, dieron carta de libertad a María, niña, hija de una esclava china nombrada Isabel, y de Juan de Cabrera, carpintero; y por esta libertad, sus padres no pagarán estipendio alguno, con cargo y gravamen que no podrán sacar de su poder hasta tanto no tenga edad suficiente para tomar estado de casada o monja.
INGENIO LA SANTÍSIMA TRINIDAD
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Andrés Pérez de la Higuera, residente en su ingenio nombrado La Santísima Trinidad, dio su poder cumplido a Juan de Castillete, vecino de la ciudad de México, para que representando su persona y a su dita y crédito compre oro o plata labrada o por labrar; y una vez vendido, queden horros de todas costas y daños, hasta 10,000 pesos de oro común, de los cuales haga, según le tiene comunicado.
Andrés Pérez de la Higuera, residente en su ingenio nombrado La Santísima Trinidad, jurisdicción de Jalapa, dio su poder cumplido a su primo Juan de Castillete, vecino de la ciudad de México, para que en su nombre y a su dita y crédito, compre la cantidad de oro o plata labrada o por labrar, que el pareciere necesario; y una vez hecho barata y salida de ello, queden horros de todas costas y daños, 10,000 pesos de oro común, de los cuales haga lo que tiene comunicado.
Andrés Pérez de la Higuera, residente en su ingenio nombrado La Santísima Trinidad, jurisdicción de Jalapa, dio su poder cumplido a Pedro de Gracia, vecino de Los Angeles, para que en su nombre y a su dita y crédito, compre la cantidad de oro o plata labrada o por labrar que le pareciere necesario; y una vez hecho barata y salida de ello, queden horros de todas costas y daños, hasta 4 000 pesos de oro común, de los cuales haga y disponga, según le tiene tratado.
Andrés Pérez de la Higuera, residente en su ingenio nombrado La Santísima Trinidad, jurisdicción de Jalapa, dio su poder cumplido a Don Juan Ochoa de Lejalde y Reynoso, vecino de Los Angeles, para que lo pueda obligar por la escritura que le fuere pedida por la abadesa del convento donde quisiere profesar en la ciudad de los Ángeles su sobrina Juana Márquez, hija de Isabel Márquez de Amarilla y de Cristóbal de Viruega, vecinos de Los Angeles, a que pagará la dote y los demás pesos necesarios para su profesión.
Andrés Pérez de la Higuera, residente en su ingenio nombrado La Santísima Trinidad, jurisdicción de Jalapa, dio su poder cumplido a su primo Juan de Castillete, vecino de la ciudad de México, para que en su nombre y a su dita y crédito, compre de la persona que hallare, la cantidad de oro o plata labrada o por labrar, y una vez hecho barata y salida de ello, queden horros de costas y daños, 10, 000 pesos de oro común, de los cuales ha de hacer y distribuir, según le tiene comunicado por sus cartas masivas.
Pedro Sánchez Pitarro, por sí y en nombre de Ángela de los Reyes, su legítima mujer, hija y heredera de Juan Hernández Salado y de Ángela Miranda, vecinos de Teziutlán, vende a Don Andrés Pérez de la Higuera, residente en su ingenio nombrado La Santísima Trinidad, jurisdicción de Jalapa, un sitio de estancia llamado Chichimecayucam y dos caballerías de tierras, en términos del pueblo de San Juan Iztacamaxtitlán, donde tienen una labor de trigo y maíz, y otras semillas, con sus casas, trojes, jacales, indios, bueyes, herramientas y demás aperos; que los bueyes son 24, la deuda de siete gañanes, una carreta con sus adherentes, 300 cabezas de ganado, 130 fanegas de maíz en mazorca y la cosecha de cebada, pero sacando 50 fanegas de ella, con el cargo de 3 500 pesos de censo que tiene impuestos la dicha hacienda, en favor de Antonio Fardo de León, vecino de la ciudad de Los Ángeles; otros 1 400 pesos de censo principal, en favor de los herederos de Jerónimo Pérez Salazar[Jerónimo Pérez de Salazar], cuya redención de los mencionados censos ha de quedar a cargo de Don Andrés Pérez de la Higuera, y en tanto no los redima, pagará los réditos que corrieren, todo ello por el precio de 7 500 pesos de oro común, incluidos los 4 900 pesos de los dos censos.
Andrés Pérez de la Higuera, residente en su ingenio La Santísima Trinidad, se obligó a pagar a Pedro Sánchez Pitarro y a Ángela de los Reyes, su legítima mujer, vecinos de Teziutlán, 2 600 pesos de oro común, restantes, debidos y por pagar de 7 500 pesos que valió un sitio de estancia, dos caballerías de tierra, bueyes, semillas y aperos que le vendieron, en esta manera: 1 000 pesos para el día de San Juan de Junio de 1622, y los 1 600 pesos restantes, para de allí en un año corrido.
Ante el Alcalde Mayor de Jalapa, Juan Arias, cirujano de este ingenio juró en forma de derecho de decir la verdad, y siéndole mostrado el testamento cerrado y sellado, dijo que vio morir el domingo en la noche a Don Andrés Pérez de la Higuera, cuyo cuerpo de presente está en el ataúd, y el escrito que le es mostrado es el mismo que otorgó el susodicho el sábado en la noche.
El Capitán Juan Alonso de Mújica, Alcalde Mayor de Jalapa, habiendo visto la información de los testigos instrumentales del testamento cerrado presentado por el Capitán Francisco Hernández de la Higuera, que otorgó Don Andrés Pérez de la Higuera, mandó al escribano que lo abra en su presencia antes de enterrar el cuerpo de Don Andrés, para que se cumpla lo dispuesto en razón de su entierro.