El Capitán Don José de la Higuera Matamoros, Alcalde Mayor de Jalapa, dio su poder cumplido al Capitán Don Francisco García López, vecino de este pueblo, y al Alférez Antonio de Medina, vecino de Oaxaca, para que en su nombre empeñen un negro esclavo nombrado Juan de Castro, de 25 años de edad, en la cantidad de 300 pesos de oro común; y el dicho Capitán Don Francisco García López tome para sí la referida cantidad, en satisfacción y pago de otros tantos pesos que el otorgante le debe.
ESCLAVOS NEGROS
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El Capitán Don Fernando Ruiz de Córdoba y Arellano, vecino de la ciudad de la Nueva Veracruz y residente en este pueblo, dio en arrendamiento a Antonio Gómez de Herrera, vecino de la provincia de Coatzacoalco, una estancia de ganado mayor nombrada Santa Fe, en términos de la ciudad de Veracruz, y las tierras de la Hacienda de Moreno, en la jurisdicción de Medellín y río Jamapa, que lindan con terrenos de la Hacienda de Santa Fe; con todas las casas, corrales, ganados, y cinco esclavos negros, por tiempo de nueve años, a partir del día de la entrega, por el precio durante los dos primeros años de 1100 pesos cada uno, y los 7 restantes, a razón de 1120 pesos anuales.
Codicilio de Leonor Maldonado, vecina de Jalapa, por el cual declaró que como Sebastiana, negra, su esclava, tiene 28 años de edad, es su voluntad que lo que naciera de ella sea para sus ahijadas Francisca de Paces, Josefa de la Cruz, Gregoria Bautista e Isabel de Paces, las cuales viven en la casa de la otorgante.
El Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, dueño del ingenio nombrado La Santísima Trinidad, hizo gracia y donación a su hermano el Alférez José de la Higuera Matamoros, vecino de esta provincia, de un negro esclavo nombrado Juan de Castro, de 20 años de edad, criollo de dicho ingenio, hijo de Antonio de Castro, chino, y de Teresa, negra criolla, esclavos difuntos.
Codicilio de Doña María Aldonza de Vargas, vecina de Jalapa, por el cual facultó a sus albaceas para que su cuerpo sea sepultado en la iglesia y lugar que les pareciere, asimismo, dispuso que un esclavo negro llamado Simón, lo herede su sobrina Aldonza de Vargas.
Doña María de Estupiñán, viuda, mujer que fue de Juan de la Gala Moreno, difunto, y Don Tomás Palomino Rendón y Doña Juana de Monsalve Galindo, su legítima mujer, vecinos todos de Jalapa, hicieron un trueque de esclavos en manera: Doña María de Estupiñán dio a Don Tomás y a Doña Juana, una esclava mulata nombrada María de la Trinidad, de 16 años de edad, hija de Isabel, negra criolla, difunta, su esclava también; por un negro llamado Ambrosio Niceto, de 20 años de edad, hijo de Agustina María, negra criolla, difunta, que trajo de dote la referida Juana Monsalve. Dichos esclavos fueron valuados hasta en 150 pesos de oro común cada uno.
Polonia Rivas, mulata libre, vecina de Jalapa, dio carta de libertad a su esclavo Diego de Irala, negro criollo, hijo de Catalina, negra de Guinea que fue su esclava, nacido y criado en su casa, de 30 años de edad, el cual le ha servido con mucha voluntad y lealtad. Pero puso por condición que ha de ver por ella hasta fin de sus días y con la obligación de que ha de pagar los derechos de su funeral y entierro.
Doña María de Estupiñán y Tomás Palomino Rendón, vecinos de Jalapa, hicieron trueque de dos esclavos en esta manera: Doña María dio a Don Tomás una mulata nombrada María de la Trinidad, criolla de Jalapa, de 16 años, por un negro nombrado Ambrosio Niceto, criollo de Ixhuacán, de 20 años de edad, apreciados en 150 pesos cada uno, y de ellos, el uno al otro se hicieron donación.
Juan Lorenzo Velázquez, mercader, vecino de Jalapa, recibió en fiado preso como carcelero comentariense que se constituye a Diego Martín, alias Sanate, indio ladino, vaqueo, por causa de haberle acumulado hurto a Antonia Hernández, mulata libre, casada con Lorenzo Hernández, negro esclavo del Lic. Don Juan Bañuelos Cabeza de Vaca, cura beneficiado de Jalapa, y se obligo a que cuando se le mande por juez competente lo volverá a la prisión, y de no volverlo, pagará todo lo que fuere juzgado y sentenciado por todas instancias.
Don Sebastián Díaz de Acosta, vecino de Jalapa, vende a Doña Aldonza de Vargas, viuda de Andrés Vázquez, una esclava negra nombrada Antonia, Caba Loango, de 17 años de edad, libre de empeño, enajenación e hipoteca; sin asegurarla de ninguna tacha, enfermedad, vicio, ni defecto, por el precio de 200 pesos de oro común.