Ana Suero Zavala, vecina del pueblo de Jalapa, hija natural de Ana Zavala y de Andrés Suero, naturales de este Reino, ordena su testamento donde declara tener, entre otras cosas: la casa de su vivienda, 3 solares; declara que dio consentimiento a su hijo Juan López Ruiz Matamoros, difunto, para que vendiera a Salvador Marín, vecino de la Nueva Veracruz, la parte de ganado mayor que son 600 reses, que heredó de Francisco López Ruiz; asimismo para que le otorgue libertad a una negrita llamada Jucepilla Páez, de 14 años de color cocho, quien era esclava de su hija Ana López Ruiz Matamoros, difunta. Le deja a su hija Isabel López Ruiz Matamoros una negra llamada Nicolasa esclava de 20 años, color cocho para que le sirva durante su vida. Declara que Ana María de Alemán Maldonado le debía 3, 000 pesos del ingenio y le pagaron 2, 000 a su hijo Juan restándole solamente 1, 000 pesos. Nombra por heredera y albacea fideicomisaria a su hija Isabel López Ruiz Matamoros.
ESCLAVOS NEGROS
1831 Description archivistique résultats pour ESCLAVOS NEGROS
Diego Maldonado, vecino del pueblo de Jalapa, vende a Francisco de la Barreda Gayón, una negra criolla llamada Juana Paula, esclava de 16 años más o menos, mediana de cuerpo, delgada, bien aceptada, que compró a los padres de la compañía de Jesús de las Islas Filipinas. La vende con todos sus defectos, enfermedades públicas y secretas en 350 pesos de oro común que ha recibido.
El Bachiller Miguel Pérez de Medina, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico del pueblo de Jalapa, Comisario de la Santa Cruzada, en nombre y con poder de doña Clara de Mora Medrano, viuda de don Juan González de Olmedo, vecina del pueblo de Orizaba, otorga carta de libertad a Macario Felipe de Santiago, negro esclavo, ya que ha pagado 400 pesos de oro común.
Mariana Cortés, natural de Jalapa, hija de José Cortés y de María Rodríguez, estando enferma pero en su entero juicio, ordena su testamento donde declara tener como bienes: una negra llamada María Isabel esclava de 25 años más o menos con 2 hijos, José Cayetano de 9 años y Antonia de la Rosa de 6, la casa de su vivienda de cal y canto cubierta de teja con el solar que le pertenece. Nombra por su albacea y heredera universal a María Rodríguez, su madre. Revoca y anula cualquier otro testamento o codicilio que antes haya hecho.
Tomás de la Calleja, vecino de Jalapa, vende a Don Antonio de Orduña Loyando, residente en su ingenio de azúcar, en esta provincia, una negra esclava nombrada Lucía, de nación Angola de 37 a 38 años, sujeta a servidumbre, libre de empeño, hipoteca y otra enajenación sin asegurarla de vicio, defecto ni enfermedad , aunque se ha fugado en diferentes ocasiones de su servicio, por el precio de 200 pesos de oro común.
Bartolomé de Lecea y María de la Cruz de Villanueva, su legítima mujer, vecinos de Jalapa, venden a Doña Luisa Ponce de León, viuda del Capitán Don Juan de Sámano y Quiñones, residente en este pueblo, un negro esclavo nombrado Nicolás de Santa María, criollo de Jalapa, de 20 años de edad, libre de hipoteca, empeño y otra enajenación, sin asegurarlo de tacha, vicio, defecto ni enfermedad pública o secreta por el precio de 200 pesos de oro común, los cuales ha de pagar para de la fecha de esta carta en 20 días.
Doña Isabel Méndez, mujer legítima de Alonso González, vecinos de Jalapa, con licencia de su esposo, dio su poder cumplido a Bartolomé Pérez Ronquillo, vecino de la ciudad de México, para que en su nombre venda dos negras esclavas muchachas nacidas en su casa, criollas de la Antigua Veracruz; una nombrada Luisa , de 15 años, hija de María, su esclava negra; y otra llamada Nicolasa de 11 años, hija de Inés, negra, su esclava, las cuales son bienes de su dote, en los precios y plazos que le pareciere.
Nicolás Díaz de la Cueva, vecino de Jalapa, vende a su hermano Juan Díaz de la Cueva, de la misma vecindad, una negra esclava nombrada Isabel Pérez, de nación Angola, de más de 50 años de edad, la cual hubo de la partición de los bienes que quedaron por fin y muerte de su madre Catalina Pérez de Villanueva, libre de empeño, hipoteca y enajenación, por el precio de 130 pesos de oro común, horra de alcabala.
El Bachiller Juan Rodríguez Zedillo, clérigo, con poder de su tía Doña Inés Lozano Belaustigui, vecina de Los Angeles, vende al Capitán Don Carlos de Sámano y Quiñones, dueño del ingenio de [San Miguel] Almolonga, en esta jurisdicción tres negros esclavos dos varones y una negra, nombrados Manuel, de tierra Vanguela, de 40 años de edad; Juan de nación Angola, de más de 45 años de edad; Isabel, de nación Angola, de 30 años de edad, casada con el dicho Juan Angola, los cuales hubo y heredó de su hija María Lozano Belaustigui, viuda, mujer que fue de Tomás de la Calleja, vecina de este pueblo; libres de hipoteca, empeño y enajenación sin asegurarlos de ningún vicio, tacha, defecto ni enfermedad, por el precio de 825 pesos de oro común.
Doña Maríana de la Gasca, vecina de Jalapa, viuda de Sebastián García Adán, vende al Capitán Don Carlos de Sámano y Quiñones. dueño del ingenio de San Miguel de Almolonga, una esclava negra llamada María, criolla que hubo del Capitán Don Fernando Ruiz de Córdoba y Arellano, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, el 16 de diciembre de 1655, de 18 a 20 años de edad, libre de hipoteca, empeño y otra enajenación, sin asegurarla de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad, por el precio de 300 pesos de oro común.