Martín López de la Plaza y su esposa, Catalina Ruiz, vecinos de Jalapa, venden a Francisco Melián, vecino de este pueblo, un esclavo mulato llamado Pedro, criollo, de 10 años de edad, sujeto a servidumbre y libre de hipoteca, con las tachas que tuviere, por el precio de 250 pesos de oro común.
ESCLAVOS MULATOS
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Isabel Romero, vecina de Ayamonte, reinos de Castilla, solicitó al Corregidor de la citada Villa, don Gabriel de Medinilla, un traslado del pleito y de la sentencia donde se le dio permiso para vender un esclavo mulato llamado Antonio.
Blas Machado, vecino de Jalapa, vende a don Juan Ochoa de Lejalde Reynoso una esclava mulata llamada Dominguilla, de 15 años de edad, poco más o menos, criolla, por el precio de 400 pesos de oro común.
Juan Luis Rodríguez, y su mujer, Juana Mejía, residentes en este pueblo, dijeron que entre las cosas de dote que Doña Jacinta de la Cruz, madre de la otorgante, les dio en la nueva Veracruz, figura una mulata nombrada Juliana de 11 años, hija de Magdalena, negra soltera de Guinea, apreciada en 350 pesos, la cual para que no la vendan, les dio 160 pesos de oro común en libranzas sobre Baltazar de los Reyes, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, con calidad de que la dicha Juliana la tendrán por suya sin poderla vender, y cuando tenga edad y tome estado María Cecilia, su nieta, hija de Juan Luis Rodríguez y de Juana Mejía, se la darán como parte de su dote, lo cual otorgan convienen que no se apartaran de dicho contrato.
Juan y Diego Ortiz de Zárate, hermanos, vecinos del pueblo de Jalapa, hijos legítimos y herederos de Diego Ortiz de Zárate, por testamento otorgado el 7 de febrero de 1684, en que decía le estaba debiendo a Diego de Rivera, pardo libre de oficio sastre, 20 pesos que proceden de 120 pesos en que libertó a Cristóbal, su hijo y esclavo de dicho difunto, cuyo resto mandó se cobrase por sus bienes y confesando que su padre recibió de Diego de Rivera los 100 pesos y como herederos y albaceas percibieron los 20 pesos que se distribuyeron entre todos los hermanos; en atención a lo referido otorgan carta de libertad a Cristóbal de Rivera, de 28 años más o menos, hijo legítimo de Diego de Rivera, difunto, y de Juana, mulata esclava por los 120 pesos que su padre recibió.
Miguel Jiménez Carralero, dueño de recua, vecino del pueblo de Jalapa, vende a Cristóbal de Yáñez de Vera, vecino y labrador en la Ciudad de Tlaxcala, un mulato esclavo nombrado Joaquín de 27 años más o menos que hubo y compró a doña Teresa de Córdoba y Arellano que fue legítima mujer del Capitán Lorenzo Romero Jurado, cuyo esclavo se encuentra libre de empeño e hipoteca, sin asegurarlo de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad, en 400 pesos de oro común que se dan por entregados.
Andrés Monares de Vargas, vecino del pueblo de Jalapa, en nombre y con poder de María Gutiérrez, viuda de Fernando González, vecina de la Nueva Ciudad de la Veracruz, vende al Capitán Luis Fernández de la Flor y Pareja, Caballero de la Orden de Santiago y Alcalde Mayor de Jalapa, un mulato esclavo nombrado Manuel, de 9 a 10 años de edad más o menos que ha estado fugitivo en poder del comprador y que es el mismo que heredó en la partición de bienes que quedaron de Pedro Gutiérrez, padre legítimo del otorgante; lo vende por esclavo, cautivo, sujeto a servidumbre y sin asegurarlo de ningún vicio, defecto ni enfermedad, en 200 pesos de oro común libre de alcabala.
María Ortíz de Zárate, viuda de Francisco Domínguez Muñiz, vecina del pueblo de Naolinco, otorga su testamento donde declara tener como bienes la casa de su morada, una esclava llamada Micaela de 3 años que compró a su hija María Ortiz en 100 pesos; tiene 200 pesos por la venta de un negro llamado Alonso Marcos que vendió en 325 pesos, pero 125 pertenecen a Bernardo de los Reyes; tiene también 125 pesos por la venta de unas vacas que le hizo a su hijo el Licenciado Pedro Domínguez Muñiz; tiene un potrero llamado Zapoapa que compró a Diego Martín de los Reyes, entre otros bienes. Asimismo declara nació en su casa un mulato llamado Prudencio de 23 años más o menos, cuya madre es su esclava Clara de Villegas y su padre es un hijo de la otorgante que murió; dicho esclavo se lo deja a su hijo Francisco Domínguez para que lo asista y le sirva por todos los días de su vida y al morir su hijo, el esclavo quede libre. Nombra como albaceas a Miguel y a Francisco Domínguez, sus hijos.
Pedro García de Baldemora, vecino del pueblo de Naolinco, dijo que habiendo hecho su testamento el 1 de septiembre de 1694, otorga codicilio en que añade y revoca algunas cláusulas. Cuando contrajo matrimonio con Juana Domínguez, difunta, le dieron de dote un pedazo de solar ubicado en Naolinco, el cual dona a Luisa de Zárate, por el amor que le tenía su mujer y que le pidió se lo diera. Después de hecho su testamento nació en su casa un mulato llamado Matías Francisco, niño de 6 años más o menos hijo de María, negra esclava, a quien liberta de la esclavitud por los buenos servicios que ha dado su madre y por haber nacido en su casa. Declara tener en reales 2, 500 pesos de oro común que están al rédito de un 5% anual. Dijo que había nombrado como albacea de bienes a su hijo y a su mujer, quien ya murió y en su lugar nombra a Antonio de Acosta, su yerno y como tenedor de sus bienes a su hijo.
Juan Mosquera y Moscoso, español, vecino del pueblo de Jalapa, heredero de Teresa de Córdoba y Arellano, su legítima mujer, usando de ese derecho, vende a Juan Bravo de Alarcón, de la misma vecindad, una mulata nombrada Antonia Catalina, de 46 años más o menos. La esclava se encuentra libre de empeño, censo e hipoteca, en 312 pesos de oro común.