Josefa Pérez, mujer legítima de Esteban Vázquez, albacea y heredera del Licenciado don Francisco Fernández de Velasco, Cura del pueblo de Tlacolulan, solicita un juicio para que sea tomada en cuenta la memoria que dejó el citado Fernández como testamento a pesar de no haber sido escrito por un notario y presenciado por los testigos necesarios.
TLACOLULAN, PUEBLO DE
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Don Francisco de la Cruz, don Antonio Sánchez y don Pedro Bautista, Alcaldes del pueblo de Tlacolula, junto con los vecinos del pueblo de San Salvador, declaran que el 23 de octubre de 1743, Gertrudis de Córdoba, dueña de un rancho de labor ubicado en la Joya, lo vendió a don Miguel de San Gabriel, Gobernador entonces de Tlacolula y de San Salvador, en la cantidad de 550 pesos, el cual compró de su caudal en nombre de dichos pueblos y pactó con los oficiales de aquel año que compraría dicho rancho con la condición de que le devolviesen el dinero con que hacía la transacción, y habiéndose cumplido el plazo no pudiendo pagárselo, convinieron que se quedase con el rancho y tierras, entregándole la escritura y títulos correspondientes.
Don Manuel Morales, vecino de Perote, dijo que teniendo noticia de que la hacienda de Cuautotolapa, lo mismo que una casa y otros bienes muebles del finado don Francisco Antonio Cortina, salían a pública subasta para con su producto satisfacer a los acreedores que resultaron al tiempo de su muerte, hizo postura en forma legal el día 28 de junio último a los mencionados bienes en calidad de licitante, prometiendo dar por todos ellos 26 000 pesos, ofreciendo dar 500 al contado, igual cantidad anualmente para pago de réditos atrasados, reconocer los capitales que ha reconocido hasta ahora la finca, dejando la redención de los de plazo cumplido reservada a un convenio particular por no poder satisfacerlos desde luego, y pagar los réditos corrientes con toda exactitud, fuera de otras cosas que ofreció, que constan en el acta del remate celebrado judicialmente. Y para la mayor seguridad de todas estas promesas hipotecó todos sus bienes, después de haber dado los abonadores de estilo y ofreció presentar dos fiadores legos, llanos y abonados, que obligándose como principales pagadores gravarán con hipoteca especial sus bienes. Que vista esta postura por el Señor Diputado Licenciado don Manuel Fernández Leal que representa la mayoría de acreedores así en créditos como en personas; por don José Joaquín Cowley, síndico del concurso; por don José Ignacio Martínez, representante de otros acreedores; y por don Andrés Castillero, que obraba por la viuda de Cortina, pidieron al señor juez de los autos que diese por admitida esta postura y que se anunciara al público por si se presentase otro individuo que mejorara dicha postura, lo cual no se presentó, verificándose finalmente el remate en don Manuel Morales, a quien se la ha comenzado a dar posesión de los bienes y a cumplírsele lo que por parte de los acreedores se le había prometido. En cuya virtud, queriendo dar cumplimiento a lo que él prometió, otorga que ratifica de nuevo todas las promesas y estipulaciones con que se le remataron los bienes raíces, muebles y semovientes de que queda hecha relación, dando aquí por insertas e incorporadas todas las cláusulas de la referida acta de remate. Y para mayor seguridad hipoteca lo expresada hacienda de Cuautotolapa, asimismo, presenta como sus fiadores a don Marcelino de Rugama, de esta vecindad, y a don José Antonio Morales, vecino de Cruz Blanca, cantón de Jalacingo, quienes hipotecan sus haciendas nombradas Tenestepec [Tenextepec], que posee Rugama en el distrito de Perote, y don Antonio Morales la casa de comercio que posee en la ranchería de Cruz Blanca, edificada en tierras propias del pueblo de Tlacolulan.
UntitledLos licenciados don Sebastián Camacho y don José María Aparicio, apoderados legítimos, el primero del común del pueblo de Tlatatilan [Tatatila] y el segundo del de Tlacolulan, dijeron que el día 25 del actual se celebró una conciliación en el Juzgado Segundo de esta ciudad, en cuyo acto manifestó la parte de Tlatatilan ser su pretensión se le diesen las tierras que le corresponden como pueblo erigido en terrenos del cacicazgo de Mendoza que han defendido en comunidad con los de Tlacolulan, quienes ofrecieron ceder a aquellos los terrenos que tienen desmontados, y aun llegaron además a ofrecer el de Santiago Mextla que linda con Pilhuitepec [Pilhuatepec], más no lográndose avenencia, acordaron a persuasión de los hombres buenos comprometer el negocio en arbitrios y a otorgar los poderes. Por lo cual, en uso de dichos poderes otorgan que comprometen la decisión de dicho negocio en los licenciados don Luis Gonzaga Gago y don Manuel de Zárate de esta vecindad, a quienes nombran según lo convenido en la conciliación por jueces arbitradores y amigables, confiriéndoles tan amplia facultad y jurisdicción en cuanto necesiten para que dentro de dos meses contados determinen lo que crean más conveniente con arreglo a los informes y documentos que reciban, consignando los terrenos a su arbitrio como lo tuvieren por más oportuno.
UntitledBenito Ortiz, síndico del pueblo de Santa María Tlacolula, y Francisco Antonio, del de Santiago Coacoatzintla, otorgan poder a don Juan Antonio Sánchez, de esta vecindad, para que en representación de su persona, derechos y acciones como síndicos personeros de los citados pueblos, los defienda de los pleitos que tengan o en adelante tuvieren, por cualquier razón, título o derecho; en especial, del litigio que sobre tierras se sigue con los pueblos de San Juan Chapultepec y San José Paxtepec. Para lo antes mencionado, preceda la conciliación, haga pedimentos, alegatos y cuantos actos, agencias y diligencias que se requieran, por lo que le conceden éste con libre y general administración y facultad de enjuiciar, jurar y sustituir.
UntitledLucas de la Cruz y Domingo Juan, síndicos procuradores de los pueblos de San Juan Chapultepec y Paxtepec, en jurisdicción de este cantón, dijeron que una de las facultades de que se hayan investidos, por sus respectivas representaciones para defender los intereses de sus pueblos y promover cuanto a ello pueda serles útil, han deliberado conferirle sus poderes general a don Manuel Patiño de esta vecindad, para que en representación de los pueblos demande y cobre de todas personas las cantidades de dinero, oro, plata, bienes muebles. Asimismo, se lo confieren especial para que continúe el artículo que dichos pueblos [tienen] sobre tierras y linderos con los de Tlacolulan, Coacoatzintla y San Salvador, y para ello practique lo conducente hasta su conclusión.
UntitledEl Presbítero don José Teodoro Couso, Cura del Pueblo de Tlacolulan de esta Jurisdicción, residente en esta Villa, otorga poder especial a don José Ruiz Díaz, vecino de la Puebla de los Ángeles, para que en su nombre se presente en aquella Curia Eclesiástica ante el señor Obispo, como en todos los demás subalternos de este fuero, a representar sus derechos, pedir y promover los que en cualquier caso puedan corresponderle, por lo cual se lo otorga sin limitación alguna.
El presbítero don José Teodoro Couso, residente en esta Villa, Cura del pueblo de Tlacolulan, otorga poder especial a favor del Presbítero don Mariano Merino y Roso, residente en la Puebla de los Ángeles, para que en su nombre comparezca ante el Obispo, a tomar colación del curato de Xicochimalco, de esta Jurisdicción, en virtud de la permuta que tiene celebrada con su párroco propietario don Félix Ruiz Ortiz; a cuyo efecto haga todas las agencias y diligencias que convengan.
Don Fernando de Luna, Gobernador del pueblo de Tlacolulan, los Alcaldes, Regidores y Gobernadores pasados, otorgan poder general a don José María Bausa, de esta vecindad, para que a nombre de ellos demande, perciba y cobre judicial y extrajudicialmente de cualquier persona y de quien más haya lugar, las cantidades de dinero que les adeuden a la fecha y debiesen en adelante; así para que los defienda en todos los pleitos, causas y negocios.
Tomás de Santa María, indio de Tlacolula, dio carta poder a Juan Pérez Pardo, vecino de México, para que en su nombre cobre 40 pesos de oro común de la Real Hacienda, los cuales le deben como salario por haber contado los pueblos de Colipa y Papalote de la Sierra de Gueguetepeque, que están en la Real Corona.