Para la dicha información, pareció ante el Alcalde Mayor de Jalapa, Diego Ortiz, al parecer mestizo, vecino de Tlacolulan, del cual recibió juramento y dijo haber conocido al Licenciado Betancurt, y poco antes de su fallecimiento otorgó poder a Don Alonso Gutiérrez de Ceballos, en su entero juicio, para hacer su testamento, y le oyó decir era su última voluntad.
TLACOLULAN, PUEBLO DE
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El Capitán Don Antonio Rosel y Lugo, Alcalde Mayor de Jalapa, habiendo visto el poder otorgado por el Lic. Juan de Vera Betancurt, beneficiado que fue de Talcolula, y la información hecha por los testigos instrumentales, lo declaró por poder y última voluntad para que en su virtud, se pueda otorgar en el término del derecho el testamento del difunto, por Don Alonso Gutiérrez de Ceballos y Diego de Vera Betancurt.
Don Alonso Gutiérrez de Ceballos, dueño de ingenio de hacer azúcar en esta provincia, pidió a Don Antonio Rosel y Lugo, Alcalde Mayor de Jalapa, se le diese Licencia para hacer el inventario jurídico de los bienes del Lic. Juan de Vera Betancurt, beneficiado que fue de Tlacolula y vista por el citado Alcalde Mayor, le concedió la Licencia para dicho propósito.
Simón de los Perales, residente en Jalapa, vende a Boecio Gutiérrez, beneficiado del partido de Tlacolula y racionero de la catedral de la ciudad de México, una negra llamada María, de tierra Biafara, de 25 años de edad, por el precio de 375 pesos de oro común.
Luis de Benavides Albacete, clérigo residente en esta provincia de Jalapa, vende a Boecio Gutiérrez, vicario de Tlacolula, una esclava negra llamada Juliana, en 434 pesos de oro común.
Jerónima Márquez [Zapata], vecina de Tlacolulan, dio todo su poder cumplido al Dr. Diego Fernández del Hierro para que después de su fallecimiento haga y ordene su testamento.
Alonso Muñoz, beneficiario de Tlacolula, arrienda la Venta de las Vigas, a Pedro Martín, por tiempo de dos años y por el precio de 100 pesos de oro común.
Sebastián Díaz, vecino de Jalapa, vende al beneficiario de Tlacolula, Alonso Muñoz, un esclavo negro-criollo de la Isla de San Miguel, por el precio de 360 pesos de oro común.
Alonso Muñoz, beneficiario de Tlacolula, da en arrendamiento a Sancho Loriaga la Venta de la Hoya, por tiempo de tres años y al precio de 250 pesos de oro común anuales.
Pedro Hernández se obliga de pagar al beneficiado de Tlacolula, Alonso Muñoz, 73 pesos y cuatro tomines de oro común que restan del tiempo que tuvo en arrendamiento la Venta de Sedeño.