Don Antonio Ravelo vecino de la jurisdicción de San Juan de los Llanos, debe a don Manuel Guerrero, Teniente de Cura de la doctrina de Tlacolulan y a Esteban de Mendoza, vecino del mismo pueblo, Mayordomos de la Cofradía del Santísimo de la Parroquia de dicho pueblo, la cantidad de 1, 000 pesos, y se obliga a pagar en el lapso de 9 años y para mayor seguridad de esta deuda, hipoteca su hacienda nombrada San Francisco Amajaque y rancho de Capula y Nepualco, valuada en 2, 000 pesos de oro común.
TLACOLULAN, DOCTRINA DE
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El Licenciado Gregorio Fentanes, Cura propio de la doctrina de Tlacolula, de la jurisdicción de Jalapa, otorga poder especial a don Antonio Beau, vecino de la Ciudad y Corte de México, para que en su nombre comparezca ante el señor Virrey de este reino, con quien convenga para que se le otorgue despacho de confirmación del curato de Huamoxtitlán.
Don Nicolás Domínguez Muñiz, vecino de el pueblo de Naolinco y residente este pueblo de Jalapa, otorga poder a su hermano don Mariano Domínguez Muñiz para que en su nombre haga posturas a los diezmos de las doctrinas de Tlacolulan, Naolinco, Misantla y Actopan, y acordado el remate saque el billete acostumbrado de los señores jueces para que en este pueblo se otorgue la fianza y seguridad de la renta.
El Bachiller Agustín Sánchez de Ledezma, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico de la Doctrina de Jalapa, vende al Licenciado Pedro Chacón de Chávez, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico en la doctrina de Tlacolulan, una mulata esclava, que antes fue de doña Gertrudis de la Gala y Thormes, nombrada María Tomasa de 20 años, amestizada con un hijo nombrado Juan de 4 años, los cuales se encuentran libres de empeño, hipoteca y gravamen, cuya venta se hace en 300 pesos de oro común que por ellos le ha dado y pagado.
Doña Catalina Lagunes, mujer de Simón de Escobar vecinos del pueblo de Naolinco, dijo que quedó como heredera universal del Bachiller Francisco Lagunes, Cura que fue del pueblo y doctrina de Tlacolula, otorga poder especial en primer lugar a Antonio López, vecino de la Puebla de los Ángeles, en segundo al Licenciado Matías de Hijar, Presbítero Abogado de la Real Audiencia de México, y en tercer lugar al Licenciado Francisco de Urue Arbieto y Tovares Presbítero y Abogado de los Reales Consejos, para que en su representación cobren de la Real Caja de México y de los jueces oficiales las cantidades que se le quedaron debiendo al Bachiller Francisco Lagunes por el salario y administración de los Curatos de Misantla y Tlacolula.
Gertrudis de la Gala y Thormes, viuda vecina del pueblo de Jalapa, vende al Licenciado Pedro Chacón de Chávez, Cura propio de la Doctrina de Tlacolula, un esclavo mulato criollo de 16 años, nombrado Francisco Javier, hijo de otra esclava suya nombrada Juana, cuyo esclavo esta libre de empeño, hipoteca y enajenación, sin asegurarla de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad pública ni secreta, en 200 pesos de oro común que se da por entregado.
El Licenciado don Francisco Fernández de Velasco, Cura y Juez Eclesiástico de la doctrina de Tlacolulan, jurisdicción de Jalapa, otorga poder general a don Lucas de Vargas, Procurador de la Audiencia Eclesiástica en la Ciudad de la Puebla de los Ángeles, para que lo represente en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales.
El Bachiller don Antonio Carreto, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico de esta doctrina de Tlacolulan, jurisdicción de Jalapa, hijo de los difuntos don Agustín Carreto y doña Micaela Ortiz, natural de la Ciudad de Puebla, otorga su testamento en donde nombra como albaceas a los Bachilleres don Manuel Guerrero y don Patricio Rodríguez Maldonado, Presbíteros Domiciliados de este Obispado, y como heredero a don Francisco Carreto, y si este muriera, en su lugar, nombra como heredera a su alma.
El Licenciado don Pedro García de Baldemora, Cura de la Doctrina de Tlacolula, junto con doña María Antonia Díaz de Acosta, hija legítima del difunto don José Díaz de Acosta, viuda de don José Rodríguez y mujer legítima en segundas nupcias de don Tomás García, vecinos del pueblo de Jalapa, albaceas de dicho difunto y haciendo uso de ese nombramiento, venden a don Tomás Borro, vecino del pueblo de Jalapa, una casa labrada de paredes y cubierta de madera y tejas, la cual mide 28 varas de frente y 44 varas de fondo, linda al norte con la Calle Nueva, al sur con el callejón de Quiñones, al oriente con casas de la viuda de Antonio Vanegas y al poniente con las de José de Ugarte, al precio de 2, 766 pesos.
Don Antonio Carreto, Clérigo, Presbítero, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico de la Doctrina de Tlacolula en esta jurisdicción, otorga poder para testar y nombramiento de albacea al Bachiller don José de Acosta, Clérigo Presbítero, domiciliario del Obispado de la Puebla de los Ángeles y vecino del pueblo de Jalapa, y como heredera nombra a su alma.