Don Antonio Ravelo vecino de la jurisdicción de San Juan de los Llanos, debe a don Manuel Guerrero, Teniente de Cura de la doctrina de Tlacolulan y a Esteban de Mendoza, vecino del mismo pueblo, Mayordomos de la Cofradía del Santísimo de la Parroquia de dicho pueblo, la cantidad de 1, 000 pesos, y se obliga a pagar en el lapso de 9 años y para mayor seguridad de esta deuda, hipoteca su hacienda nombrada San Francisco Amajaque y rancho de Capula y Nepualco, valuada en 2, 000 pesos de oro común.
TLACOLULAN, DOCTRINA DE
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Doña Catalina Lagunes, mujer de Simón de Escobar vecinos del pueblo de Naolinco, dijo que quedó como heredera universal del Bachiller Francisco Lagunes, Cura que fue del pueblo y doctrina de Tlacolula, otorga poder especial en primer lugar a Antonio López, vecino de la Puebla de los Ángeles, en segundo al Licenciado Matías de Hijar, Presbítero Abogado de la Real Audiencia de México, y en tercer lugar al Licenciado Francisco de Urue Arbieto y Tovares Presbítero y Abogado de los Reales Consejos, para que en su representación cobren de la Real Caja de México y de los jueces oficiales las cantidades que se le quedaron debiendo al Bachiller Francisco Lagunes por el salario y administración de los Curatos de Misantla y Tlacolula.
Gertrudis de la Gala y Thormes, viuda vecina del pueblo de Jalapa, vende al Licenciado Pedro Chacón de Chávez, Cura propio de la Doctrina de Tlacolula, un esclavo mulato criollo de 16 años, nombrado Francisco Javier, hijo de otra esclava suya nombrada Juana, cuyo esclavo esta libre de empeño, hipoteca y enajenación, sin asegurarla de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad pública ni secreta, en 200 pesos de oro común que se da por entregado.
El Bachiller Agustín Sánchez de Ledezma, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico de la Doctrina de Jalapa, vende al Licenciado Pedro Chacón de Chávez, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico en la doctrina de Tlacolulan, una mulata esclava, que antes fue de doña Gertrudis de la Gala y Thormes, nombrada María Tomasa de 20 años, amestizada con un hijo nombrado Juan de 4 años, los cuales se encuentran libres de empeño, hipoteca y gravamen, cuya venta se hace en 300 pesos de oro común que por ellos le ha dado y pagado.
El Licenciado don Francisco Fernández de Velasco, Cura y Juez Eclesiástico de la doctrina de Tlacolulan, jurisdicción de Jalapa, otorga poder general a don Lucas de Vargas, Procurador de la Audiencia Eclesiástica en la Ciudad de la Puebla de los Ángeles, para que lo represente en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales.
El Licenciado Gregorio Fentanes, Cura propio de la doctrina de Tlacolula, de la jurisdicción de Jalapa, otorga poder especial a don Antonio Beau, vecino de la Ciudad y Corte de México, para que en su nombre comparezca ante el señor Virrey de este reino, con quien convenga para que se le otorgue despacho de confirmación del curato de Huamoxtitlán.
Don Nicolás Domínguez Muñiz, vecino de el pueblo de Naolinco y residente este pueblo de Jalapa, otorga poder a su hermano don Mariano Domínguez Muñiz para que en su nombre haga posturas a los diezmos de las doctrinas de Tlacolulan, Naolinco, Misantla y Actopan, y acordado el remate saque el billete acostumbrado de los señores jueces para que en este pueblo se otorgue la fianza y seguridad de la renta.
El Bachiller don Bernardo María Sánchez de Ibáñez, Cura de la Doctrina de Santa María Tlacolulan, otorga poder especial a don Joaquín Palafox y Loria, Capellán de Religiosos de Santa Inés, para que lo represente en el juzgado y curia eclesiástica de la Ciudad de la Puebla, donde presente sus ocursos por el derecho que el otorgante tiene a las capellanías que quedaron por fallecimiento de su tío el Doctor don Ignacio Sánchez de Ibáñez, Prebendado de la Santa Iglesia Catedral de la citada Ciudad de la Puebla.
El Bachiller José Mariano Romero y Rocha, Cura propio del pueblo y doctrina de Tlacolula, revoca poder otorgado a don Ignacio Ramírez de Arellano, vecino de la Ciudad de la Puebla, y otorga poder general a don José Joaquín Dávila, vecino también de la Puebla, para en su nombre cobre todas las cantidades de pesos, oro, plata, joyas, mercaderías, frutos, géneros, bienes y efectos de cualquier especie que le estuvieren debiendo, asimismo para que lo represente en todos sus pleitos que se presenten.
El Bachiller don Antonio Carreto, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico de esta doctrina de Tlacolulan, jurisdicción de Jalapa, hijo de los difuntos don Agustín Carreto y doña Micaela Ortiz, natural de la Ciudad de Puebla, otorga su testamento en donde nombra como albaceas a los Bachilleres don Manuel Guerrero y don Patricio Rodríguez Maldonado, Presbíteros Domiciliados de este Obispado, y como heredero a don Francisco Carreto, y si este muriera, en su lugar, nombra como heredera a su alma.