El Lic. Don Juan de Bañuelos [Cabeza de Vaca], presbítero, vecino de la ciudad de Los Ángeles, residente en este ingenio del Capitán Don Diego de Orduña Loyando, como albacea de Bartolomé Rodríguez, difunto, vende a Juan Zapata, vecino de Naolingo[co], una mulata esclava nombrada Andrea natural de Jalapa, de 20 años de edad, poco más o menos, que el difunto compró de Luisa Ordóñez, vecina de Jalapa, libre de empeño, hipoteca y enajenación, sin asegurarla de tacha, defecto ni enfermedad, por el precio de 430 pesos de oro común.
NAOLINCO, PUEBLO DE
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Don José Ceballos y Burgos presentó ante Don Juan Antonio Cano Moctezuma, Alcalde Mayor de Jalapa, a Don Antonio Pérez, español, vecino de Naolingo, testigo que se halló presente cuando el Licenciado Bartolomé de la Cueva, dictó su testamento y pidió se guardase y cumpliese lo en él contenido.
Alvaro de León, vecino de Naolinco, se obligó a pagar a Juan de Angulo, vecino del dicho pueblo, 150 pesos de oro común, precio de cuatro bestias mulares con sus aparejos, a 37 pesos y 4 tomines de cada una, en esta manera: 40 pesos para fin de mayo de 1622, y los 110 pesos restantes, para de allí en seis meses corridos.
Francisco Estupiñan, vecino de Naolinco, se obligó a pagar a Luis de Aguayo, vecino de esta provincia, 360 pesos de oro común, precio de diez mulas cerreras, a 36 pesos cada una, en esta manera: 120 pesos para de la fecha de esta escritura en ocho meses corridos, otros 120 pesos para de allí en seis meses corridos, y los 120 pesos restantes, para de allí en otros seis meses.
Antonio Grajales, como principal deudor, y Alvaro de León, como su fiador, vecinos de Naolinco, se obligaron a pagar a Lucas Marín, tratante en mulas cerreras, 418 pesos de oro común, precio de once mulas y tres caballos mansos, en esta manera: 139 pesos y 2 tomines para el 18 de febrero del presente año, otros 139 pesos y 2 tomines para de allí en siete meses, y los 139 pesos y 2 tomines restantes, para de allí en otros siete meses.
Alvaro de León, vecino de Naolinco, se obligó a pagar al Lic. Cristóbal de Pedraza, beneficiado de Tlacolulan, 294 pesos de oro común, precio de 7 bestias mulares cerreras, a 42 pesos cada una, en esta manera: 98 pesos del primer tercio, para fin del mes de marzo de 1632, otros 98 pesos del segundo tercio, para de allí en siete meses, y los 98 pesos restantes, para de allí en otros siete meses.
Domingo Gómez, Alguacil de Jalapa, se obligó a pagar a Doña Mariana de la Gasca, viuda de Francisco Estupiñán, vecino que fue de Naolinco, 170 pesos de oro común que le restó debiendo a su esposo, a razón de un peso cada semana.
Para la dicha información, Don Mateo Bautista y Don Tomás de Santiago, presentaron por testigo al Lic. Agustín Gómez, cura beneficiado de este partido y juez eclesiástico en él, y dijo que como ministro conoce a los susodichos y su pedimento, y ha oído decir están muy empeñados, salen a trabajar fuera del pueblo para poderse sustentar, y será servicio de Dios darles la licencia que piden para vender a censo las tierras de Barranca Seca.
Testamento de Pedro García de Baldemora, vecino de Naolinco, hijo legítimo de Antonio García de Baldemora y de María García de Baldemora, vecinos que fueron de la ciudad de Lugo, en el reino de Galicia, de donde es natural el otorgante.
El Alférez Diego Domínguez Muñiz y Jacinto Méndez, vecinos de Naolinco, dieron su poder al Capitán Don Claudio Teodoro de Ceballos, vecino de esta jurisdicción, para que los pueda obligar por sus fiadores como administrador de las haciendas que quedaron por fin y muerte de su padre el Capitán Don José de Ceballos y Burgos, de quien es albacea y tenedor de sus bienes.