Don Francisco García Campomanes y Cienfuegos, hijo legítimo del Capitán don Agustín García Campomanes y Cienfuegos y de doña Margarita [Josefa]Pérez, difuntos, y doña Isabel Viveros y Zurita, su legítima mujer, hija de don Sebastián Viveros y de doña Marcela Zurita, difuntos, ambos vecinos y naturales de Naolinco, otorgan ambos juntos de mancomún y cada uno por si in solidum, poder a sus hijos legítimos don Manuel y don Francisco García Campomanes y Cienfuegos, Presbíteros Domiciliarios de este Obispado de la Puebla, para que después de su fallecimiento hagan y ordenen el testamento de cada uno, así como también los nombran sus albaceas, y como herederos nombra a los mencionados don Manuel y don Francisco, junto con sus hermanos Mariana, Agustín, José, Rita y Mariano.
NAOLINCO, PUEBLO DE
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Don Francisco Javier de Olartegochea, por si y como apoderado de los Cañetes, don Francisco Torres, don Mariano de Acosta, don Mariano de Campo y don José Antonio Viveros, sin don José Reyes, por hallarse ausente, todos troncos de los herederos del difunto Capitán don Manuel de Acosta, vecinos de esta Villa, dijeron que han puesto en poder de don Manuel Viveros, vecino del pueblo de Naolinco, por vía de depósito o como mas bien visto sea, 10 caballerías de tierra de las que llaman el Tecuane, en términos del pueblo de Naolinco, con el arbitrio de que pueda disfrutar de sus rentas, en recompensa de 1000 pesos que el susodicho don Manuel Viveros les ha entregado.
Don Mariano Reyes, vecino de México y residente en esta Villa, dijo que como uno de los herederos del Capitán don Manuel de Acosta, le correspondió, en unión de su hermano don José Reyes, vecino del pueblo de Naolinco, medio sitio de tierra nombrado San Diego el Chico, situado en esta jurisdicción. Esta tierra le ha sido entregada, pero que no puede vender hasta tanto no se determinen varios puntos pendientes en la Real Audiencia con los naturales de Xilotepec y Naolinco. No obstante, de acuerdo con dichos coherederos y con la calidad de poner 200 pesos en depósito de que está llano, vende a don[Juan] Joaquín de Cendoya[y Arizabaleta], Contador de Reales Rentas de esta Villa, la expresada cuarta parte que le correspondió, que se compone de siete y tercia caballerías de tierra ubicadas en las inmediaciones de esta Villa; linda al poniente con tierras que le tocaron a doña Juana Manuela Viveros; al oriente con tierras de don José Reyes; al norte con tierras de los naturales de Naolinco, donde divide las tierras de los naturales del pueblo de San Miguel Aguasuelos; por el sur con el cantil del llano de los García Campomanes. Hace la venta en 185 pesos cada caballería que hace un total de 1 356 y 2/3 pesos, de los cuales 200 quedan en calidad de depósito con causa de réditos.
Doña Nicolasa Domínguez, natural del pueblo de Naolinco y vecina de esta Villa, hija legítima de los difuntos don Gervasio Domínguez Muñiz y doña María de la Cruz Pardo, otorga su testamento donde declara haberse casado en primeras nupcias con don Benito Posadas, difunto, con quien procreó a don Isidro de Posadas, Teniente de Milicias de las Tres Villas, y en segundas con don Juan Gómez de Estrada, difunto, de cuyo matrimonio procrearon a doña María de la Luz, difunta, que estuvo casada con don Manuel Baena; a doña Josefa de la Encarnación, casada con don José Antonio de la Peña; a doña Antonia Donaciana, doncella; y a doña Juana de Estrada, casada con don Fernando Cubas. Declara tener tres casas en la Plazuela del Carbón, en la del Rey y la última en la Calle Real. Nombra como albaceas a don Isidro Posadas y a su hijo político don José Antonio de la Peña y a don Fernando de Cubas, también su hijo político. Nombra como herederos universales a sus hijos.
Don José Patricio Viveros, vecino de Naolinco, curador de las personas y bienes de los hijos y herederos de don Manuel Eugenio de Acosta, difunto; otorga poder especial a don Antonio Cagigas, vecino de esta Villa de Xalapa, para que comparezca ante los juzgados y tribunales, superiores e inferiores, donde siga y concluya los autos de inventarios y juicios divisorios de bienes.
Don José Mariano de Acosta natural del pueblo de Naolinco y vecino de esta Villa de Jalapa, hijo legítimo de don Felipe Nicolás de Acosta y doña Gertrudis García, difuntos, otorga poder para testar a doña María de la Luz Rivera, su legítima esposa, en compañía de su hijo político don Manuel María Palacios [y Soto Carrillo] y de don José Francisco de Acosta, su hijo legítimo, asimismo los nombra albaceas testamentarios y como herederos universales nombra a sus hijos.
Don José Mariano de Acosta, dueño de ganado mayor y vecino del pueblo de Naolinco, otorga poder general a don Vicente Agudo, vecino del pueblo de Naolinco, para que lo defienda en todos sus pleitos, causas y negocios, civiles, criminales, eclesiásticos y seculares.
Los herederos del Capitán Manuel de Acosta, vecino que fue de Naolinco, otorgan poder a don Luis Ortiz de Zárate y a don Ignacio de Guevara, para que en sus nombres y como herederos del expresado capitán cobren todas las cantidades de dinero, oro, plata, joyas, esclavos, ganados, tierras, géneros, bienes y efectos que por razón de herencia de dicho capitán les estuvieren debiendo o les pertenezcan.
Don Andrés Rodríguez, vecino de Jalapa, con poder general otorgado por el Bachiller don José Velásquez de la Cadena, Clérigo Presbítero, domiciliario del arzobispado de México, el cual es albacea testamentario de don Juan Isidro Velásquez de la Cadena y doña Ana Micaela de Atienzo y Ábrego, en nombre de ellos da en arrendamiento a don José de Acosta, vecino del pueblo de Naolinco, la hacienda nombrada Espanta Judíos con el sitio llamado Las Palmas, Rancho de Santa Rosa y Rincón de Pipas, ubicada en la jurisdicción de la Antigua Veracruz, bajo los linderos que se suscriben, en 400 pesos en cada año y por el tiempo de 9 años.
Don José Antonio Alfonseca, vecino del pueblo de Naolinco y residente en Jalapa, apoderado de su suegro don Felipe Nicolás de Acosta, otorga poder general para que los defienda en el pleito que sostienen ambos en la Real Junta de Bienes ocupados de dicha ciudad, por el “descubierto” en que salieron don José Teodoro García, así como para que cobre a todas las cantidades de pesos, oro, plata, joyas, esclavos y géneros que le deban.