El Licenciado Bernardo Rodríguez de Molina, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico de la Doctrina de Naolinco, vende a Salvador de Acosta, de esa vecindad, una esclava negra nombrada Juana Macabeo de 38 años, que hubo conjuntamente con Jacinta Hilaria por mano de Pedro Velásquez de la Cadena, quien la sacó en remate público. La vende sin asegurarla de ningún vicio, defecto ni enfermedad pública ni secreta en 280 pesos de oro común que por ella le ha dado.
NAOLINCO, DOCTRINA DE
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Luis José de Acosta, vecino de la doctrina de Naolinco, en el paraje de Rancho Nuevo, hijo legítimo de los difuntos Sargento José de Acosta y Marcela Sayago, otorga poder para testar y nombramiento de albaceas a su mujer Josefa Tomasa de Guevara, en compañía de Tomás y Marcos de Acosta, sus hermanos y como heredera de la mitad de sus bienes, a su citada esposa y la otra mitad a Ignacia y Miguel José, huérfanos que han criado.
El Licenciado don Pedro Chacón de Chávez cura de la Doctrina de Naolinco y vecino de dicho pueblo, tiene donados del Licenciado don Antonio Carreto, de la Doctrina de Tlacolula, la cantidad de 100 pesos en oro, a fin de que sus réditos, que suman 6 pesos, sean designados a la celebración de misas a favor de la Señora de los Dolores de la Parroquia del pueblo de Tlacolula.
El Licenciado Bernardo de Molina, Cura de la Doctrina de Naolinco, otorga poder general a don Manuel de Guevara y Villarreal, Tesorero de los Reales Colegios de San Juan y San Pedro de la Ciudad de la Puebla, y al Licenciado Lorenzo Rodríguez de Molina, Capellán del Convento de Religiosas de la Concepción de esa misma ciudad, para las cobranzas que le están debiendo por razón de réditos de capellanías, escrituras, vales, cuentas de libros y de lo que cobren otorgue recibos, cartas de pago, asimismo para que lo representen en todos sus pleitos y negocios que al presente tiene o tuviere con cualquier persona o comunidad.
Hipólito de la Peña, Capitán de la Compañía de Infantería Española del pueblo y doctrina de Naolinco, otorga poder a Antonio de Noriega, de esa vecindad, para que en su nombre parezca ante el Señor Virrey o cualquier tribunal en razón de todos sus pleitos, causas, negocios civiles, criminales, militares y eclesiásticos, demandando y defendiéndolo de cualquier comunidad y personas.
Doña Catarina García, viuda de don Juan Martín Blanco, su albacea testamentaria, tutora, curadora y tenedora de sus menores hijos y bienes de estos, otorga poder general al Señor Licenciado don José Miguel Pérez de Aguerra, Cura Beneficiado por Su Majestad de la doctrina de San Mateo Naolinco, para que en nombre de la otorgante cobre todas las cantidades de reales o pesos que a la otorgante le deban. Y si en razón de dichas cobranzas se formara contienda de juicio, lo controvierta y siga.
El Licenciado José Miguel Pérez de Aguerra, Cura de la doctrina de Naolinco, Vicario y Juez Eclesiástico, otorga poder especial a don José de Arteaga, vecino de la Ciudad de México, para que acepte la escritura de arrendamiento del ingenio San Miguel Almolonga, con las mismas condiciones con que lo arrendó el señor Mariscal Manuel de Acosta en la Ciudad de México.
El Lic. Don Diego Martín de los Reyes, cura beneficiado de Naolinco, vende a Don Francisco Jiménez, gobernador actual del pueblo de San Antonio Tepetlán de esta jurisdicción, a sus alcaldes, regidores y común de dicho pueblo, un sitio de ganado menor nombrado Laguna de Citlalapa, que con otros sitios el otorgante compró a los religiosos de Santa Bárbara de la ciudad de Los Ángeles, libre de censo, empeño, hipoteca y otra enajenación; el cual linda con San Antonio Tepetlán, con la sierra, con tierras del Ingenio de Almolonga y con tierras del pueblo viejo de San Lorenzo, por el precio de 200 pesos de oro común.
El Bachiller Diego Martín de los Reyes, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico del partido y doctrina de Naolinco, otorga poder al Licenciado Bernardo de Molina, Clérigo Presbítero del Obispado de Puebla, y a José de Ledezma, Procurador del Número de la Real Audiencia de México, para que ambos puedan pedir se le paguen los derechos y administración del ingenio de Almolonga, desde el fallecimiento del Capitán Nicolás Ramos de Bustos, que consta por certificación.
Doña Juana María de Viveros, viuda, albacea y tenedora de bienes del difunto don Manuel Eugenio de Acosta, vecina del rancho Tenampa, en términos de Naolinco, otorga poder especial a don Cristóbal de Roa, Cura de la Doctrina de Naolinco, y al Presbítero José Nicolás de Acosta, para que en su nombre y representación de albacea, concurran a la práctica de diligencias que sean necesarias relativas a la testamentaria de su difunto marido, pareciendo ante las autoridades correspondientes y presentando las documentación, testimonios y todo los que sea requerido, por lo que se les da éste con libre y general administración con facultad de sustituir.