Don Andrés Pérez de la Higuera, residente en su ingenio nombrado La Santísima Trinidad, dio su poder cumplido a Martín López de la Plaza, vecino de Jalapa, para que lo represente en todos sus pleitos, causas civiles y criminales y para que pueda cobrar cualesquier pesos de oro, joyas, esclavos, mercaderías, bienes raíces y muebles que le debieren.
JALAPA, PUEBLO DE
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Juan Sánchez Pantigosa, vecino de San Juan de los Llanos, jurisdicción de la ciudad de Tepeaca, dio su poder cumplido a Lucas Cardeña Malpica, vecino de Jalapa, para que lo represente en todos sus pleitos, causas civiles y criminales y para que pueda cobrar cualesquier pesos de oro, joyas, esclavos, mercaderías, bienes raíces y muebles que le debieren.
Tomás de Soto, vecino de Jalapa, dio su poder cumplido a Francisco Luis de la misma vecindad, para que representado por su persona y a su dita y crédito, pueda comprar oro y plata labrada o por labrar, pipas de vino, cacao, y otro cualquier género; y una vez vendidos, queden horros de costas y daños hasta 400 pesos de oro común, los cuales haya para sí a cuenta de lo que se debe.
Francisco Pérez Romero, dueño de su ingenio de azúcar nombrado Nuestra Señora del Socorro, en esta provincia, dio su poder cumplido a Baltazar Vázquez de Herrera, residente en la ciudad de México, y a Cristóbal de Lozana Salazar, vecino de Jalapa, para que representando su persona y a su dita y crédito, compren de cualquier persona la cantidad de oro o plata labrada o por labrar; que les pareciere necesario; y una vez vendido, queden horros de todas costas y daños, hasta 460 pesos de oro común, los cuales tome para sí el dicho Baltazar Vázquez de Herrera a cuenta y pago de 860 pesos de oro común que debía del plazo pasado; más 400 pesos en reales que dio a Cristóbal de Salazar, personero del susodicho, le pagó todo lo corrido.
María de la Cruz de Villanueva, mujer legítima de Tomás de Soto, vecino de Jalapa, dio su poder cumplido a su esposo para que la pueda obligar como su fiadora y principal pagadora, por la cantidad de pesos de oro que debe y debiere a Pedro López Borricón, vecino de la ciudad de México, otorgando la escritura o escrituras de obligación que le fueren pedidas.
Juan del Moral, vecino de Jalapa, dio su poder cumplido a su primo Rodrigo Hernández de la Calleja, que de presente se halla en Los Angeles, para que en su nombre y a su dita y crédito, compre de cualquier persona, la cantidad de oro o plata labrada o por labrar que fuere necesario; y hecho barata y salida de ello, queden horros de todas costas y daños, 925 pesos y 4 tomines de oro común, con los cuales pague a Don Francisco de Escalante y Meza, otros tantos que le debe.
Manuel Rodríguez de Maya, vecino de Jalapa, dueño de sus recuas, dio su poder cumplido a su hijo Gonzalo de Córdoba, para que en su nombre y a su dita y crédito, compre la cantidad de oro o plata labrada o por labrar, u otro género de mercaderías que le pareciere, y una vez vendido, hecho barata y salida de ello queden horros de todas costas y daños, 360 pesos de oro común, con los cuales pague a Don Pedro Sarmiento una escritura de obligación que le tiene hecha.
Manuel Rodríguez de Maya, vecino de Jalapa, dueño de sus recuas, dio su poder cumplido a su hijo Gonzalo de Córdoba, para que en su nombre y a su dita y crédito, compre de la persona que hallare, la cantidad de oro o plata labrada o por labrar, que le pareciere convenir, y una vez vendido de contado, queden libres 600 pesos de oro común, con los cuales ha de pagar a Juan de Uribe, vecino de la ciudad de México, una escritura que le debe.
Francisco Luis, vecino de Jalapa, dio su poder cumplido a Pedro Rodríguez, vecino y encomendero de la nueva ciudad de Veracruz, para que en su nombre y a su dita y crédito, compre la cantidad de oro o plata labrada o por labrar, pipas de vino, cacao, mercaderías de la tierra y de Castilla, u otro cualquier género de géneros; y una vez vendidos de contado, queden horros de todas costas y daños, 1 000 pesos de oro común, con los cuales se haga pago por otros tantos que le debía a Juan González, difunto, de quien es albacea.
Domingo Díaz, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Jorge Rodríguez o a Pedro González Hurtado, 300 pesos de oro común que quedó debiendo Beatriz de Campos, para fin del mes de abril de 1619, puestos en la nueva ciudad de Veracruz o en este pueblo de Jalapa.