El Capitán Don Nicolás Alejandro de Meza, Alcalde Mayor de Jalapa y Jalacingo, habiendo visto la información dada por Francisco Hernández y la citación para ella hecha, tiene por justificada la venta y compra de las tierras que Francisco Hernández posee.
JALACINGO, PUEBLO DE
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El Capitán Don Nicolás Alejandro de Meza, Alcalde Mayor de Jalapa y de Jalacingo, dio su poder cumplido al Capitán Don Juan Francisco de Herrera, vecino de la ciudad de la Puebla de Los Ángeles, Alcalde Ordinario en ella, para que en su nombre pueda tomar y recibir de cualesquier persona hasta la cantidad de 4000 pesos de oro común en reales o mercaderías, por lo precios que pudiera hallar, y lo pueda obligar a la paga de los mismos.
El Alférez Don Sebastián Ruiz Fernández, Don Francisco Ruiz Fernández, dijeron que su madre Doña Isabel de Medina y Landa, vecinos todos de Jalacingo, tiene la intención de fundar una capellanía de misas de 3000 pesos de principal, sobre el trapiche nombrado San Juan, ubicado en términos de Tlapacoya, para que ha título de ella, se ordenen de todas órdenes el Bachiller Don Antonio Ruiz Fernández, hermano de los otorgantes, y no la pueda fundar si no es en el quinto de sus bienes, y éste no alcanza, y para que las almas de su padre y demás difuntos tengan este beneficio, y su hermano se pueda ordenar; por lo tanto, renuncian, traspasan y transfieren a su madre, los derechos que como hijos tienen a los bienes de Doña Isabel de Medina y Landa, para que pueda fundar la dicha capellanía.
Doña Isabel de Medina y Landa, viuda del Alférez Don Juan Ruiz Fernández, vecina de Jalacingo, funda una capellanía de misas por su alma, la de su marido, padres e hijos, con 3000 pesos de principal y 150 pesos de réditos anuales, que fueron instituidos sobre un trapiche de hacer azúcar nombrado San Juan, situado en términos de Santa María Tlapacoya. Designó como primer capellán a su hijo el Bachiller Don Antonio Ruiz Fernández.
El Capitán Don José ventura del Pedredo Salazar, Alcalde Mayor de Jalapa y Jalacingo, dijo que de conformidad con la facultad que Su Majestad le concede por su real título para nombrar tenientes, nombró a Don Francisco de Sierra Hurtado, por Teniente del pueblo de Jalacingo y sus sujetos.
Don Melchor Francisco Sánchez, vecino del pueblo de Jalacingo, declara que el 28 de mayo de 1698, se remataron en él como mejor postor las Reales Alcabalas de los partidos de San Juan de los Llanos, Teziutlán, Atempa de Jalacingo y Jalapa por 6 años que comenzaron a correr el 29 de enero de ese año en 700 pesos anuales; asimismo las de los partidos de Papantla, Tetela y Jonotla. Dado lo anterior y teniendo éste las Reales Alcabalas, las otorga en arrendamiento a Miguel Jerónimo López de Ontanar, vecino del pueblo de Jalapa, por 4 años a partir del 29 de enero de 1700 en 700 pesos de oro común cada año, por lo que le cede, renuncia y transfiere sus derechos y acciones.
Juan de Thormes, vecino y mercader de Jalapa, declara que hallándose preso el Teniente General Francisco de Sierra Hurtado, por haber soltado a unos indios de la cárcel pública, en cuyas diligencias se haya entendiendo Manuel de Esquivel, Escribano Real y Receptor del Número de la Real Audiencia, quien procedió entre otras diligencias a embargarle diferentes bienes, como tabaco fino y tabaco zacate; por la presente otorga poder especial a Manuel Martín, vecino de Jalacingo, para que en su nombre parezca ante Manuel de Esquivel a entregar depósito de 344 manojos de tabaco fino y 2, 372 manojos de tabaco zacate, que se embargaron.
Don Dionisio Cristóbal actual Gobernador del pueblo de Jalacingo y don Miguel Hipólito, Gobernador pasado, mediante don Marcos de Mendoza, intérprete, declara que don Miguel Hipólito, en 1698, año en que obtuvo el cargo de gobernador en nombre de los electores, con quienes hizo junta y cabildo para efecto de donar un solar a José Antonio Manrique, vecino de este pueblo, en remuneración y paga por haberle ayudado en la Ciudad de México en un pleito sobre tierras que tenía pendiente esta comunidad con el pueblo de San Juan Xiutetelco, sin cobrarles estipendio alguno.
Miguel de Origuen, vecino del pueblo de Jalacingo, Teniente de Ausencias de don Francisco de Sierra Hurtado otorga poder especial al Doctor Carlos Bermúdez, Abogado de la Real Audiencia de México, vecino de ella, para todos sus pleitos civiles, criminales, eclesiásticos, y en su representación parezca ante los señores presidentes y oidores y siga las mandas o pleitos que le fueran puestos por don Melchor Francisco Sánchez, arrendatario de las Reales Alcabalas de la jurisdicción de Jalacingo.
El Capitán Antonio Beltrán, el Alférez Sebastián Ruiz Fernández, Lucas Cardeña, Juan de Villegas, Marcos de Vargas, José de Alejandro, Lucas Pérez, José Hernández, entre otros vecinos del pueblo de Jalacingo, vecinos del pueblo de Santa María Magdalena Altotonga y del pueblo de San Andrés Atzalan, otorgan poder especial al Doctor Carlos Bermúdez, Abogado de la Real Audiencia y Cancillería de México, vecino de ella, para que en su representación pueda parecer ante el Rey o en sus Tribunales de Reales Alcabalas y con derecho pida sea servido demandar, que por el tanto que le tocó a esta provincia en el remate de las alcabalas, que se le hizo a don Melchor Francisco Sánchez, se le dé a dicha provincia, y que en caso negado, exprese agravios y pida se le abra remate, haciendo las posturas necesarias.\r\n