Melchor de los Reyes, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Martín Gutiérrez, oficial de carpintería, residente en esta provincia, 224 pesos de oro común que restan del fenecimiento de cuentas del tiempo que trabajó en el ingenio de Maxtlatlán[Ingenio de San Sebastián Maxtlatlán], el cual lo tiene en compañía de su suegra Catalina Ruiz, para de la fecha de esta escritura en diez meses corridos, juntos en una paga.
INGENIO SAN SEBASTIÁN MAXTLATLÁN
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Diego de Gamboa, vecino de esta provincia, residente en su ingenio nombrado San Sebastián (Maxtlatlán), como tutor de Doña María González del Moral, hija del Capitán Benito González, difunto, y de Doña Sebastiana del Moral, dio su poder cumplido al Capitán Don Diego de Orduña Loyando, vecino de la ciudad de Los Ángeles, para que en su nombre reciba y cobre de poder de quien lo tuviere, un negro nombrado Manuel de tierra de Angola, de 20 años, más o menos de los que quedaron del Capitán Benito González; y cobrando que lo haya, lo venda en el pueblo en el precio y plazo que le pareciere, sin asegurarlo de ninguna tacha o enfermedad, antes declare se ha huido en diferentes veces.
Juana Gómez, vecina de Jalapa, viuda de Mateo de Castro, como madre de Francisco Martín, su hijo menor, recibe de Juan López Ruiz, como persona poseedora del ingenio de Maxtlatlán, 160 pesos de oro común que son cumplimiento a 240 pesos que han corrido desde el 2 de octubre de 1633 hasta el 2 del presente, de los réditos de 20 pesos anuales que Francisco Martín Matamoros por cláusula de su testamento mandó se le diesen al menor Francisco Martín, en el ínterin se le entregaban 400 pesos que le dejó de legado.
El Tesorero Diego de Gamboa, y su mujer, Sebastiana del Moral, dieron a censo redimible a Juan López Ruiz Matamoros, tío de doña Sebastiana, vecino de esta provincia, la mitad del ingenio nombrado San Sebastián Maxtlatlan, situado a 4 leguas de Jalapa, con todos los esclavos, tierras, aguas, cañaverales, ganados, aperos y demás cosas pertenecientes a dicha mitad, y un molino de agua de pan moler ubicado en este pueblo, cerca del Convento de San Francisco.
Juan López Ruiz Matamoros, vecino de Jalapa, dueño del ingenio de [San Sebastián] Maxtlatlan, se obligó a pagar a Francisca Ramírez, vecina de Jalapa, viuda de Francisco de Orduña Castillo, 341 pesos y 4 tomines de oro común que importan diversos adeudos, para de hoy día de la fecha en 2 años, y hasta en tanto le paga la dicha cantidad, se obligó a darle 5 pesos anuales \"por ciento de réditos\".
Teresa García, viuda de Miguel de Troya, entregó a su fiador don Fernando Ruiz de Córdoba y Arellano, vecino de la provincia de Jalapa, el Ingenio San Sebastián Maxtlatlan, y se obligó a pagar todas sus deudas hasta dejarlo completamente saneado.
Para la dicha información el beneficiado Don Juan de Bañuelos Cabeza de Vaca, presentó a Juan López Ruiz Matamoros, dueño del ingenio de Maxtlatlán, y dijo que lo fue instrumental del dicho testamento y vio firmar a Doña Sebastiana del Moral en su libre juicio y entendimiento natural.
El Tesorero Diego de Gamboa, vecino de Jalapa, como principal deudor, y Juan López Ruiz Matamoros, dueño del ingenio nombrado San Sebastián Maxtlatlan, y arrendatario de la mitad del dicho ingenio, como su fiador, se obligaron a pagar a Diego Martín Guerra, vecino de este pueblo, 550 pesos 7 tomines de oro común, los cuales le ha dado al referido principal en reales y géneros de su tienda en esta manera: 300 pesos para desde hoy día de la fecha en un año, y los 250 pesos 7 tomines restantes, para de allí en seis meses.
Juan López Ruiz Matamoros, vecino de Jalapa, residente en este ingenio de Mixtlatlán, se obligó a pagar a las menores hijas de su hermano Cristobal Martín Matamoros, difunto, el cinco por ciento de réditos en cada año de 2525 pesos, hasta en tanto no pague el principal.
Don Fernando Ruiz de Córdova y Arellano[Fernando Ruiz de Córdoba y Arellano], dueño del ingenio nombrado San Sebastián Maxtlatlan, hizo gracia y donación a Doña María de Vargas Matamoros, hija de Cristóbal Martín Matamoros y Aldonza de Vargas, vecina de Jalapa, de un mulato esclavo, criollo, llamado Simón, de 15 años de edad, que hubo y compró de los bienes a Doña Juana de Vargas a su Albacea Doña Aldonza de Vargas.