El Capitán Don Juan de Sámano y Quiñones, vecino de la ciudad de México, estante al presente en este dicho pueblo, de conformidad con la escritura de donación que le hizo su hermano el Lic. Alvaro de Sámano y Quiñones, presbítero, ha recibido el ingenio de hacer azúcar nombrado San Miguel de Almolonga, con las casas de morada, corrales, esclavos, pertrechos, ganados y demás adherentes, de acuerdo a una memoria firmada de su nombre el 25 de abril del presente año.
INGENIO SAN MIGUEL ALMOLONGA
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El Capitán Don Carlos de Sámano y Quiñones, dueño del ingenio nombrado San Miguel Almolonga, como tutor y curador de Diego de Aviñón, mulato libre, de 17 años de edad, lo pone por aprendiz en el oficio de herrero con Francisco Díaz de la Cueva, vecino de Jalapa, por tiempo de 4 años que corren desde hoy día de la fecha, durante los cuales le ha de tener en su casa, darle de comer,vestir, cama, curarlo y enseñarle dicho oficio; y cumplidos los 4 años, le dará un vestido de paño ordinario ( capote. ropilla, calzones, un sombrero, zapatos, camisa, medias) y un jubón de cotense.
El Capitán Don Nicolás Flores Altamirano, dueño del ingenio nombrado San Miguel Almolonga, dio su poder cumplido a Esteban de Vértiz, su encomendero, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, para que en su nombre le busque prestado a réditos o a daño lícito, 2000 pesos de oro común, y lo pueda obligar a la paga de los mismos. Y en forma general para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales que al presente tiene y adelante tuviere.
Testamento de Don José de Ceballos y Burgos, dueño que fue del Ingenio Nuestra Señora del Rosario Tenampa, el cual con su poder fue hecho de común acuerdo por Fray Boecio Ceballos, actual prior del convento de Santo Domingo de la nueva ciudad de Veracruz, el Capitán Don Nicolás Flores Altamirano, dueño del ingenio de San Miguel Almolonga, y el Capitán Don Claudio Teodoro de Ceballos, dueño de los trapiches de azúcar nombrados Nuestra Señora de la concepción.
El Capitán Don Nicolás Flores Altamirano, dueño del ingenio de San Miguel Almolonga, dio su poder cumplido al Padre predicador Fray Miguel Chávez, religioso de Señor Santo Domingo de la ciudad de Puebla de los Ángeles, para que en su nombre pida, reciba y cobre de Don Luis Alfonso Flores Altamirano, su hermano, vecino de la jurisdicción de Huejotzingo, la hacienda de labor nombrada San Miguel Contla, ubicada en los términos de San Salvador El Verde, conforme al entrego y aperos que en su nombre se le hizo por el arrendamiento de tres años, que se cumplieron el 26 de septiembre de 1678, a razón de mil pesos anuales.
El Capitán Don Nicolás Flores Altamirano, dueño del ingenio San Miguel Almolonga, dio su poder a Don Gregorio Jacinto de Figueroa y Pasos, residente en la ciudad de México, para que en su nombre pida, reciba y cobre del Capitán Don Luis Alfonso Flores Altamirano, su hermano, la hacienda de labor nombrada San Miguel Contla, en la jurisdicción de Huejotzingo, con los aperos y arrendamientos que le hizo, y para que pueda administrarla, arrendarla o venderla, en los precios, tiempos y plazos que le pareciere. Asimismo, generalmente para en todos sus pleitos, causas, negocios civiles y criminales que al presente tiene.
El Capitán Don Nicolás Flores Altamirano, dueño de este ingenio revocó un poder para pleitos y otros efectos que dio a su primo Don Francisco Flores de Miranda, vecino de la ciudad de México, habrá tiempo de seis o siete años; y por la presente, dio su poder a Juan Leonardo de Sevilla, Escribano del Rey, Procurador de causas en la Real Audiencia de la ciudad de México, generalmente para en todos sus pleitos, causas, negocios civiles y criminales que al presente tiene o adelante tuviere.
Cristóbal de Lozana Salazar, vecino de Jalapa, vende a Miguel de Aviñón, dueño del ingenio de azúcar de San Miguel, en esta jurisdicción, un negro de nación Angico, de 28 años de edad, llamado Gonzalo, que hubo y compró del Hospital de Nuestra Señora de Convalecientes de este pueblo, con las tachas que tuviere, y por quebrado, potroso, sin asegurarlo de cosa alguna, por el precio de 300 pesos de oro común.
Miguel de Aviñón, residente en el ingenio de San Miguel Almolonga, vende al doctor Diego Hernández del Hierro, vicario de la provincia de Jalapa, un negro llamado Domingo, de nación Angola, entre bozal y ladino, de 30 años de edad, con las tachas que tuviere, por el precio de 450 pesos de oro común.
Miguel de Aviñón, residente en su ingenio de azúcar nombrado San Miguel Almolonga, dio su poder cumplido a Francisco Rodríguez Guevara, Alguacil Mayor de la ciudad de México, ausente, para que lo represente en todos sus pleitos, causas civiles y criminales y para que pueda cobrar cualesquier maravedís, pesos de oro, joyas, esclavos, mercaderías, bienes raíces y muebles que le debieren.