Don José de Medina, residente en este pueblo, como albacea y tenedor de bienes del Lic. Don Luis de Medina, presbítero, recibió de don Antonio de Orduña Loyando, dueño del ingenio nombrado San Pedro Buena Vista, 694 pesos de oro común que debía de resto de mayor cuantía a su hermano, del tiempo que administró como cura y capellán en el dicho ingenio.
INGENIO SAN PEDRO BUENA VISTA
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Don Antonio de Orduña Loyando, dueño del ingenio nombrado San Pedro Buenavista, y el Capitán Luis de Olivares Recio, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, su encomendero en la venta de azúcar, ajustaron cuentas de los envíos de azúcar, libranzas, préstamos, avíos y compra de negros el día 3 de abril próximo pasado del presente año, en las cuales, el Capitán Luis de Olivares alcanzó a Don Antonio de Orduña en 8 790 pesos de oro común, mismos que se obligó a pagar el segundo para de la fecha de esta carta en 1 año, con las costas de la cobranza.
Don Antonio de Orduña Loyando, vecino de la ciudad de Los Ángeles, residente en su ingenio de azúcar nombrado San Pedro Buenavista, dio su poder cumplido a Lorenzo de Sepúlveda, vecino de la dicha ciudad, para que en su nombre y a su dita y crédito tome de la persona o personas que le quieran dar hasta en la cantidad de 500 pesos de oro común de a 8 reales en plata, oro, o en los géneros que \r\nhallare, y lo pueda obligar a la paga de los mismos.
El Capitán Don Diego de Orduña Loyando, vecino de la ciudad de Los Ángeles, residente en su ingenio nombrado San Pedro Buenvista, jurisdicción de Jalapa, dio su poder cumplido a Doña Ana de Guadalajara y Castillo, su esposa, y a Don Antonio de Orduña Loyando, su hijo, para que de mancomún se obliguen con cualesquier persona que les quieran dar a su dita y crédito hasta la cantidad de 10 000 pesos de oro común en reales, plata, oro o joyas , y le puedan obligar a la paga correspondiente.
Don Diego de Orduña Loyando, vecino de Los Ángeles, residente en su ingenio nombrado San Pedro Buenavista, y Don Antonio de Orduña Loyando, su hijo, asimismo residente en este ingenio, dijeron que habiéndose rematado en la Real Almoneda de la ciudad de México el oficio de Alguacil Mayor de la provincia de Jalapa, en Don Roque Gutiérrez de Ceballos, por 5 100 pesos pagados en tres años por tercias partes, y aunque en la postura que Don Roque hizo ante el Alcalde Mayor de ella, los otorgantes se obligaron como sus fiadores hasta por 3 100 pesos; atento a lo cual, dieron su poder cumplido a Eugenio Fernández de Ledezma, escribano del derecho de la media anata, y a Pedro de Armendáriz, Procurador del Número de la Real Chancillería de Nueva España, para que en sus nombres ante los señores jueces oficiales de la Real Hacienda, los constituyan como fiadores de Don Roque Gutiérrez de Ceballos, en las cantidades de 2 000 pesos y 1 100 pesos, respectivamente.
Francisco de Orduña Loyando, estante en este pueblo, con poder de su padre Don Antonio de Orduña Loyando, dueño del ingenio nombrado San Pedro Buenavista, dio en arrendamiento a Francisca Ramírez, vecina de Jalapa, viuda de Francisco Orduña Castillo, una estancia de ganado mayor nombrada San Diego y por otro nombre Espanta Judíos, en la jurisdicción de la Antigua Veracruz, con los ganados, aperos, casas y pertrechos, por tiempo de 1 año, a partir del 20 de septiembre del presente año, al precio de 700 pesos de oro común.
El Capitán Don Antonio de Orduña Loyando, dueño del Ingenio San Pedro Buenavista, dio su poder cumplido a su yerno el Capitán Don Juan Velázquez de la Cadena, Alcalde Mayor de Tehuacán, para que lo pueda obligar como su fiador a pagar a cualquier convento hasta la cantidad de 4500 pesos, a los tiempos y plazos que pusiere.
El capitán Duarte López, de Lisboa, mercader de negros, vende a Francisco de Orduña, el viejo, dueño de su ingenio de azúcar nombrado San Pedro que tiene en esta jurisdicción, 33 esclavos negros, 23 varones y 10 hembras, de diferentes nombres y edades, marcados en el brazo derecho con la marca de su nombre, bozales, de nación Angola, sin asegurarlos de ninguna enfermedad, por el precio de 420 pesos de oro común cada uno.
Francisco de Orduña, residente en su ingenio nombrado San Pedro, jurisdicción de Jalapa, dio su poder cumplido a su hijo Diego de Orduña[Diego de Orduña Loyando], Alcalde Mayor de la provincia de Zacatlán, y a Sebastián Maldonado, vecino del pueblo de Taxcalac, provincia de Tlaxcala, para que en su nombre y a su dita y crédito, compren de cualquier persona la cantidad de oro o plata labrada o por labrar que fuera necesario; y una vez hecho barata y salida de ello, queden horros de todas costas y daños, hasta 6 360 pesos de oro común, de los cuales hagan y dispongan, según les tiene avisado por sus cartas.
Francisco de Orduña, residente en su ingenio nombrado San Pedro, jurisdicción de Jalapa, dio su poder cumplido a su hijo el Capitán Don Diego de Orduña Loyando, Alcalde Mayor de la provincia de Zacatlán, y a Sebastián Maldonado, vecino del pueblo de Taxcalac, provincia de Tlaxcala, y a Gaspar de Contreras, vecino de Texcoco, a todos tres juntos, y a cualquiera de ellos in solidum, para que en su nombre y a su dita y crédito, compren de cualquier persona la cantidad de oro o plata labrada o por labrar que le fuere necesario; y una vez hecho barata y salida de ello, queden horros de todas costas y daños, hasta 7000 pesos de oro común, de los cuales hagan y dispongan, según les tiene tratado.