Juan de Oceta, escribano público de esta provincia, certificó según consta por el archivo a su cargo, que sobre las haciendas e ingenio nombrado San Pedro Buenavista están cargados los siguientes censos: el 30 de abril de 1633 Don Diego de Orduña reconoció un censo de 14 000 pesos de principal en favor de Don Juan de Ochoa de Lejalde [y Reynoso]; el 18 de octubre de 1637 Don Diego de Orduña impuso un censo de 3 000 pesos en este ingenio y sobre una hacienda de ovejas que llaman la Noria, en Términos de Tepeaca, en una estancia de labor en la dicha jurisdicción, una estancia de maíz y chile nombrada San Mauricio y sobre unas casas de morada ubicadas en la ciudad de Los Angeles, todo ello en favor de la capellanía de misas que mandó fundar Francisco de Orduña, padre del susodicho.
INGENIO SAN PEDRO BUENA VISTA
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Don Antonio de Orduña Loyando, dueño de este ingenio, salió como fiador de Francisco de Orduña, persona en quien la justicia de esta provincia le dio en arrendamiento el Ingenio de Nuestra Señora de los Remedios y las haciendas de ganado mayor que quedaron por fin y muerte del regidor Luis Pacho Mejía, hasta en la cantidad de 2000 pesos de común. Aunque más adelante, Don Antonio dio poder al susodicho para que hiciese la fianza por 3000 pesos.
Don Diego de Orduña Loyando, y su hijo, Don Antonio de Orduña Loyando, vecinos de la ciudad de Los Angeles, residentes en este su ingenio de azúcar, se obligaron a pagar al Lic. Juan Arias, médico, vecino de esta provincia, 2000 pesos de oro común que restan de una mayor cantidad por el servicio personal que ha prestado en este ingenio, cada y cuando se los pidieren.
El Lic. Don Juan de Bañuelos Cabeza de Vaca, presbítero, residente en este ingenio, como albacea de Juan Arias, médico, fallecido hace cuatro días, hizo el inventario de los bienes que dejó el difunto, vecino de este ingenio.
El Capitán Don Antonio de Orduña Loyando, dueño del ingenio San Pedro Buenavista, en esta jurisdicción, se obligo a pagar a la Santa Iglesia Catedral de la cuidad de Puebla de los Angeles y a los señores administradores del Cofre de la masa general de ella, 466 pesos de oro común que montaron del diezmo de los azúcares y mieles; los 67 pesos y 7 granos que restan del año de 1661; y los 243 pesos 7 tomines y 6 granos, del año de 1662; y los 9 pesos y 6 tomines de costas; y los 145 pesos 1 tomín y 8 granos, valor de 110 panes de azúcar que recibió del Lic. Don Juan de Bañuelos Cabeza de Vaca, de cuenta de Doña Josefa de Arellano y de Irala que paga el ingenio la Santisima Trinidad, que a 11 libras cada pan y la arroba de azúcar a tres pesos, como está corriente y al respecto las mieles, hacen dichos pesos,
Doña Marta de Vargas, soltera, vecina de Jalapa, vende a Diego de Vera, vecino de la hacienda de Buenavista, en la jurisdicción de La Antigua Veracruz, una esclava negra nombrada María, criolla de la nueva Veracruz, de 21 años de edad, que hubo y compró de Juan de la Gala Moreno, vecino de Jalapa, aunque la escritura dada fue a favor de Don Carlos de Sámano y Quiñones, éste, por cláusula de su testamento declaró pertenecerle a la otorgante; libre de censo, hipoteca y otra enajenación, sin asegurarla de ninguna enfermedad, por el precio de 400 pesos de oro común.
Don José de Medina, residente en este pueblo, como albacea y tenedor de bienes del Lic. Don Luis de Medina, presbítero, recibió de don Antonio de Orduña Loyando, dueño del ingenio nombrado San Pedro Buena Vista, 694 pesos de oro común que debía de resto de mayor cuantía a su hermano, del tiempo que administró como cura y capellán en el dicho ingenio.
Don Antonio de Orduña Loyando, dueño del ingenio nombrado San Pedro Buenavista, y el Capitán Luis de Olivares Recio, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, su encomendero en la venta de azúcar, ajustaron cuentas de los envíos de azúcar, libranzas, préstamos, avíos y compra de negros el día 3 de abril próximo pasado del presente año, en las cuales, el Capitán Luis de Olivares alcanzó a Don Antonio de Orduña en 8 790 pesos de oro común, mismos que se obligó a pagar el segundo para de la fecha de esta carta en 1 año, con las costas de la cobranza.
Don Antonio de Orduña Loyando, vecino de la ciudad de Los Ángeles, residente en su ingenio de azúcar nombrado San Pedro Buenavista, dio su poder cumplido a Lorenzo de Sepúlveda, vecino de la dicha ciudad, para que en su nombre y a su dita y crédito tome de la persona o personas que le quieran dar hasta en la cantidad de 500 pesos de oro común de a 8 reales en plata, oro, o en los géneros que \r\nhallare, y lo pueda obligar a la paga de los mismos.
El Capitán Don Diego de Orduña Loyando, vecino de la ciudad de Los Ángeles, residente en su ingenio nombrado San Pedro Buenvista, jurisdicción de Jalapa, dio su poder cumplido a Doña Ana de Guadalajara y Castillo, su esposa, y a Don Antonio de Orduña Loyando, su hijo, para que de mancomún se obliguen con cualesquier persona que les quieran dar a su dita y crédito hasta la cantidad de 10 000 pesos de oro común en reales, plata, oro o joyas , y le puedan obligar a la paga correspondiente.