El Bachiller Don MIguel Pérez de Medina, cura beneficiado de Jalapa, Comisario de la Santa Cruzada, dio en arrendamiento al gobernador y común del pueblo de Coatepec, por tiempo de dos años, un sitio y tres caballerías de tierra nombrado Totepec [Tutepeque], y por otro, El Espinal; cercano a dicho pueblo, donde está un arroyo; el cual hubo y compró con otros sitios y el ingenio de Nuestra Señora de los Remedios, a la Sagrada Religión de la Compañía de Jesús de las Islas Filipinas, en el precio de 25 pesos de oro común anuales.
INGENIO NUESTRA SEÑORA DE LOS REMEDIOS
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Alonso de Villanueva, dueño del Ingenio Nuestra Señora de los Remedios, hizo donación a su hijo mayor Agustín de Villanueva de las estancias de Janicolulco, El Hato Grande, y 24 sitios más, con sus ganados y seis esclavos negros, ubicadas en los linderos de la vieja ciudad de Veracruz.
Francisco de Orduña, vecino de la provincia de Jalapa, renuncia y traspasa en Francisco Luis, vecino de Jalapa, todos sus derechos y acciones reales y personales a los 1050 pesos de censo principal, 725 pesos de los réditos corridos y los 5058 maravedís en que se tasaron las costas procesales, situados en el trapiche Nuestra Señora de los Remedios y en sus casas ubicadas en el pueblo de Jalapa.
Don Miguel López Murillo, vecino de la ciudad de México, residente en esta jurisdicción, administrador del ingenio nombrado Nuestra Señora de los Remedios que dejó por fin y muerte el Regidor Luis Pacho Mejía, nombrado por los señores Presidente y Oidores de la Real Audiencia de Nueva España, dijo que por estar próximo a ir a la ciudad de México, dio su poder cumplido a Don Juan de Medina Caraveo, vecino de Jalapa, para que en su nombre pueda administrar el dicho ingenio, tierras y haciendas, poniendo y quitando mayordomos, mozos, sirvientes, por los tiempos, salarios y precios que le pareciere conveniente.
El regidor Luis Pacho Mejía, residente en su ingenio Nuestra Señora de los Remedios, de esta jurisdicción, y Lucas Martín[Ibáñez], maestro de carpintería, vecino de esta provincia, se concertaron en esta manera: Lucas Martín se obligó a poner una prensa con sus cureñas y demás adherentes en el ingenio Nuestra señora de los Remedios, dentro de un lapso de ocho meses, a su costa hasta dejarla corriente y moliente, como la que asentó a Don Andrés Pérez de la Higuera; y el dicho regidor se obligó a pagarle por su trabajo 1 500 pesos de oro común.
El regidor Luis Pacho Mejía, residente en su ingenio nombrado Nuestra Señora de los Remedios, y Doña Isabel de Bustamante, su legítima mujer dijeron tener en el servicio de su casa una esclava mulata, ladina, llamada Isabel Bustamante, la cual tiene un hijo de cuatro meses nombrado José, y por los buenos servicios de su madre, dignos de remuneración y el gran amor que le tienen, le otorgaron carta de libertad al niño.
Luis Pacho Mejía, vecino y regidor de la ciudad de México, residente en su ingenio nombrado Nuestra Señora de los Remedios, dio su poder cumplido al Doctor Pedro Cano, abogado y receptor de la Real Audiencia de la ciudad de México, generalmente para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales, y para que pueda cobrar los pesos de oro, joyas, esclavos, mercaderías, derechos y acciones que le fueren debidos, y a los bienes que quedaron de Bernardino Paredes, primer marido que fue de Doña Isabel Vázquez de Ávila, y primera mujer del otorgante.
Andrés Rodríguez, administrador del ingenio nombrado Nuestra Señora de los Remedios que quedó por fin y muerte de Alonso de Villanueva, puestos por sus acreedores, se obligó a pagar a Lucas Martín, vecino de esta provincia, 260 pesos de oro común, precio de 20 bueyes de tiro, a 13 pesos cada uno, destinados al servicio del referido ingenio, para fin de octubre del presente año.
Juan Francisco de Barrionuevo, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Andrés Rodríguez, administrador del ingenio Nuestra Señora de Los Remedios, 280 pesos de oro común, precio de cinco mulas con sus aparejos, en esta manera: la mitad para la fecha de esta escritura en seis meses corridos, y la otra mitad, para de allí en otros seis meses, todos juntos en una paga.
Francisco de Orduña Castillo, vecino de Jalapa, salió como fiador de su hermano Francisco de Orduña, residente en el ingenio de San Pedro Buenavista, hasta en la cantidad de 2 000 pesos de oro común, cuando le fuere dado en administración el ingenio Nuestra Señora de los Remedios y las haciendas de ganado mayor nombradas El Hato Grande, ubicadas en la jurisdicción de La Antigua Veracruz, que quedaron por fin y muerte del regidor Luis Pacho Mejía.