Doña Eugenia Francisca de Amilibia Guraya y Lezama, viuda del Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, como madre y tutora de Doña Josefa Petronila de la Higuera Matamoros, heredera del Mayorazgo de la Higuera, dio su poder cumplido al Lic. Don Manuel del Pozo, Vicario y Juez Eclesiástico del ingenio La Santísima Trinidad, para que en su nombre reciba y cobre del Padre Rector del Colegio de San Ildefonso de la ciudad de la Puebla de los Ángeles y de su Procurador, 3000 pesos de oro común, que están cargados a censo redimible sobre dos sitios de ganado menor con 10,000 cabezas, por modo de sufragio y capellanía, que fundaron Don Andrés Pérez de la Higuera y Doña Francisca Díaz Matamoros en este ingenio, el 6 de junio de 1616.
INGENIO LA SANTÍSIMA TRINIDAD
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El Bachiller Manuel del Pozo, Vicario y Juez Eclesiástico del ingenio La Santísima Trinidad, dio su poder cumplido a Catalina García, su madre, vecina de la nueva ciudad de Veracruz, para que en su nombre rija y administre dos capellanías que el otorgante sirve; una instituida por María Godínez, morena libre, sobre dos casas de piedra cubiertas de teja, ubicadas en dicha ciudad, con 400 pesos de censo principal; y otra capellanía fundada por Don Francisco de Leiva Irasi, Corregidor y Teniente de Capitán General que fue de la Veracruz, sobre una casa que está en la calle de San Agustín, con mil pesos de oro común de censo principal; cuyos réditos de las dos capellanías suman 250 pesos anuales, los cuales cobre de las personas arrendatarias y administradores de tales bienes.
Doña Eugenia Francisca de Amilibia Guraya y Lezama, como tutora de Doña Josefa Petronila de la Higuera Matamoros, sucesora en el Mayorazgo de la Higuera, y patrona de la capellanía de misas que instituyó el Lic. Don Gaspar Ramírez de Cabrera, sobre las haciendas de ganado mayor nombradas Santa Fe y Moreno, atento a estar vacante de capellán, nombró por capellán propietario a Don Miguel de Ceballos, cursante de Filosofía.
Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, dueño del ingenio La Santísima Trinidad, y como patrón de dos capellanías que fundaron Don Antonio Pérez y su mujer, la una de 2500 pesos, impuestos sobre las casas de Nicolás de Valdivia, escribano público de la ciudad de Los Ángeles; y la otra, 500 pesos, impuestos en una casa que posee Antonio Correa en dicha ciudad, nombró como capellán propietario de ellas al Bachiller Nicolás Álvarez, clérigo de menores órdenes, domiciliario de la ciudad de Puebla de los Ángeles, para que después de la muerte de Lic. Andrés Suárez de Arce, actual capellán que se halla muy enfermo, la sirva por todos los días de su vida.
El Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, propietario del ingenio La Santísima Trinidad, y como patrón de las capellanías de misas que fundaron Antonio Pérez y su mujer, una de 1500 pesos impuesta sobre las casas de Nicolás de Valdivia, escribano de la ciudad de Los Ángeles; y otra de 500 pesos, impuesta en casas que posee Antonio Correa en dicha ciudad; y por haber tenido noticia del fallecimiento del capellán Lic. Andrés Suárez de Arce, presbítero, nombró por capellán propietario de las citadas capellanías al Bachiller Nicolás Álvarez, clérigo de menores órdenes domiciliario de este obispado.
Melchor Márquez, clérigo y vicario del Ingenio de La Santísima Trinidad, dio carta poder a Cristóbal de Viruega, vecino de la Puebla de los Ángeles, y a Juan de Pastrana, vecino de México, para que en su nombre parezcan y soliciten ante las justicias reales o jueces eclesiásticos, le sean pagados los tributos de la capellanía que instituyó Antonio Pérez, vecino de Los Angeles.
Andrés Pérez de la Higuera como albacea de Agustín Juárez, natural de la ciudad de Burgos, reinos de Castilla, funda una capellanía de 24 misas anuales por el alma del finado, con 600 pesos de censo principal, y 30 pesos de oro común anuales de renta.
Doña Eugenia Francisca de Amilibia Guraya y Lezama, tutora y curadora de Doña Josefa Petronila de la Higuera Matamoros, como patrona de una capellanía de misas que fundó Don Andrés Pérez de la Higuera, y por haber fallecido su último capellán, nombró por capellán propietario al Bachiller Don Manuel del Pozo, cura del ingenio La Santísima Trinidad, para que la sirva y administre.