El Capitán Don Francisco Hernández de la Higuera presentó ante el Capitán Juan Alonso de Mújica, Alcalde Mayor de esta provincia, un escrito a modo de testamento, cerrado y sellado, sobreescrito con siete firmas de testigos instrumentales y la de Don Andrés Pérez de la Higuera, otorgante y signado del escribano Juan Bautista Ordoñez.
INGENIO LA SANTÍSIMA TRINIDAD
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El Capitán Francisco Fernández, mercader de negros, estante en esta provincia, vende a Doña María González de Amarilla, dueña del ingenio nombrado la Santísima Trinidad, y a su hijo, el Capitán Francisco Hernández de la Higuera, once piezas de esclavos, nueve varones y dos hembras, de diferentes nombres y edades, de nación [tierra] Angola, bozales, recién venidos, sin asegurarlos de ninguna enfermedad pública ni secreta, sujetos a servidumbre, libres de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio los cuatro de ellos en 390 pesos de oro común cada uno; una muchacha llamada María, en 120 pesos; y seis varones mancebos, a 220 pesos cada uno, y todos juntos suman 3 000 pesos.
Don Sebastián de la Higuera y Matamoros, como universal heredero del Capitán Don Francisco Fernández de la Higuera y de los bienes y mayorazgo del ingenio La Santísima Trinidad, se obligó a pagar a su tío Don Juan de Castillete, vecino de la ciudad de México, 14 176 pesos y 5 tomines de oro común, del ajuste de cuentas y avío de los ingenios La Santísima Trinidad y Nuestra Señora de la Concepción, en esta manera: 2 362 pesos y 6 tomines del primer pago de seis en cada un año, en reales, contados de los azúcares que le mandare y de su propio caudal, sin que hubiere pleito alguno.
El Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, residente en su ingenio nombrado La Santísima Trinidad, dio su poder cumplido al Lic. Andrés Juárez de Arce, presbítero, vecino de la ciudad de Los Ángeles, y administrador de sus haciendas, para que en su nombre y como persona que ha sucedido en la propiedad de una capilla en la Iglesia de Santo Domingo de la dicha ciudad, haga y ajuste cuentas con Lucas Méndez, maestro ensamblador, en relación con las obras realizadas en la mencionada capilla.
El Capitán Fernando Niño de Córdoba de la Higuera, dueño del ingenio grande nombrado la Santísima Trinidad, otorga poder general al Capitán Francisco Arias de Vivero, vecino de la Nueva Ciudad de la Veracruz para todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales que al presente y en adelante tuviere.
Bernabé Vázquez, pardo libre, natural del ingenio la Santísima Trinidad, vecino del pueblo de Jalapa, hijo natural de María Arias, de esta misma vecindad, otorga su testamento donde declara tener como bienes la casa de su morada con el solar que le pertenece y linderos que constan en la escritura; 11 mulas y machos de carga, 6 yeguas mansas de vientre con su caballo, otras 2 mansas que están al cuidado de Faustino Vázquez, su hermano, entre otros bienes. Actualmente está de Mayordomo en la recua de Antonio Cardeña ganando 130 pesos anuales como aparecerá en el libro de cuentas. Declara que debe y le deben. Declara ser casado con María de Ycochea, hija legítima de Francisco de Ycochea y de María de la Candelaria, con quien no tuvo hijos y ninguno de los 2 trajo capital alguno en su matrimonio. Nombra como albaceas a su mujer, a su madre y a Pascual de Iglesias, y por heredera universal nombra a su madre.
Juan de Saavedra Valenzuela, administrador del ingenio nombrado la Santísima Trinidad, con poder de doña Josefa Petronila de la Higuera Matamoros, residente en la Ciudad de Tlaxcala. En atención a que para el avío del ingenio le ha suplido Juan Bravo de Alarcón hasta por la cantidad de 500 pesos, que se irán devengando con el arrendamiento del potrero nombrado Atezca con la Loma de Totolapa, que corre para las cañuelas dividido por un arroyo que sirve de lindero, por tanto, otorga que da en arrendamiento el mencionado potrero por 7 años que se cuentan a partir de este día, en 40 pesos de oro común anuales, bajo las condiciones que se especifican.
Doña Eugenia Francisca de Amilibia Guraya y Lezama, viuda del Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, como madre y tutora de Doña Josefa Petronila de la Higuera Matamoros, heredera del Mayorazgo de la Higuera, dio su poder cumplido al Lic. Don Manuel del Pozo, Vicario y Juez Eclesiástico del ingenio La Santísima Trinidad, para que en su nombre reciba y cobre del Padre Rector del Colegio de San Ildefonso de la ciudad de la Puebla de los Ángeles y de su Procurador, 3000 pesos de oro común, que están cargados a censo redimible sobre dos sitios de ganado menor con 10,000 cabezas, por modo de sufragio y capellanía, que fundaron Don Andrés Pérez de la Higuera y Doña Francisca Díaz Matamoros en este ingenio, el 6 de junio de 1616.
El Bachiller Manuel del Pozo, Vicario y Juez Eclesiástico del ingenio La Santísima Trinidad, dio su poder cumplido a Catalina García, su madre, vecina de la nueva ciudad de Veracruz, para que en su nombre rija y administre dos capellanías que el otorgante sirve; una instituida por María Godínez, morena libre, sobre dos casas de piedra cubiertas de teja, ubicadas en dicha ciudad, con 400 pesos de censo principal; y otra capellanía fundada por Don Francisco de Leiva Irasi, Corregidor y Teniente de Capitán General que fue de la Veracruz, sobre una casa que está en la calle de San Agustín, con mil pesos de oro común de censo principal; cuyos réditos de las dos capellanías suman 250 pesos anuales, los cuales cobre de las personas arrendatarias y administradores de tales bienes.
María de la O Palacios, residente en Jalapa y vecina del ingenio La Santísima Trinidad, hizo gracia y donación a la Cofradía de Nuestra Señora del Rosario, sita en el Convento de Santo Domingo de la ciudad de Puebla de los Ángeles, de un negrito, su esclavo, de 7 años de edad, criollo de su casa, nombrado José del Rosario, hijo natural de Tomasa de la Higuera, su esclava, para que perpetuamente durante el tiempo de su vida, sirva en la capilla de Nuestra Señora del Rosario, y a todo lo demás que en este efecto debiere asistir, con los mayordomos que fueren de dicha cofradía.