Andrés Pérez de la Higuera, natural de la ciudad de Los Ángeles, hijo de Don Francisco Hernández de la Higuera, difunto, y de Doña María González de Amarilla, estando enfermo en cama de una grave enfermedad y en su entero juicio, ordenó su testamento, última y postrimera voluntad.
INGENIO LA SANTÍSIMA TRINIDAD
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Ante el Alcalde Mayor de Jalapa, el padre Rector de la Compañía de Jesús, Diego González, testigo instrumental firmado en el testamento de Don Andrés Pérez de la Higuera, dijo que vio morir naturalmente a Don Andrés Pérez de la Higuera, dueño de este ingenio, que de presente está en el ataúd, y el escrito que le mostraron cerrado y sellado, es el mismo que otorgó en presencia de este testigo el susodicho.
El Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, y su esposa, Doña Josefa de Arellano e Irala[Josefa de Irala y Arellano], vecinos de esta provincia, dueños de los ingenios La Santísima Trinidad y Nuestra Señora de la Concepción, dieron su poder cumplido al Alférez Juan Montero, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, generalmente para todos sus pleitos, causas civiles y criminales, y especialmente, para que en sus nombres parezcan ante todas las justicias de esta Nueva España y hagan las diligencias, pedimentos, presenten sus escritos, papeles y probanzas, en razón de su naturaleza, limpieza, y abolengos maternos y paternos, los cuales se han de hacer en las ciudades de México, Los Ángeles y la nueva Veracruz.
El Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros y Doña Josefa de Arellano y de Irala, su legítima mujer, residente en este ingenio de La Santísima Trinidad, dieron su poder cumplido a Juan Montero, vecino y encomendero en la ciudad de Veracruz, para que en sus nombres pueda vender unas casas de morada de piedra, que tiene en la dicha ciudad, frontero de la mar y hacen frente con casas de Francisca Hermosilla y con casas del regidor Domingo del Valle, las cuales hubieron en dote de su padre Don Ramiro de Arellano.
Rodrigo Alonso Mejía, vecino de la ciudad de Cumaná, estante al presente en este pueblo, vende a don Andrés Pérez de la Higuera, dueño del ingenio nombrado La Santísima Trinidad, una negra llamada Victoria, de tierra Bran, de 40 años de edad, con tres hijos, dos varones y una hembra, llamados Juan, Gaspar y Pascuala, criollos de Cumaná, ladinos, sin asegurarlos de tacha o enfermedad pública o secreta, por el precio de 1 550 pesos de oro común.
Andrés Pérez de la Higuera, Mayorazgo que quedó del Ingenio La Santísima Trinidad, como principal deudor, y su hermano Francisco Hernández de la Higuera, dueño del ingenio de Nuestra Señora de la Concepción, como su fiador, dieron su poder cumplido a Doña María González de Amarilla y a Juan de Castillete, para que en sus nombres puedan comprar a dita y crédito la cantidad de oro y plata labrada o por labrar que les pareciere, y una vez vendido, queden precedidos horros de daños y costas hasta la cantidad de 10,000 pesos de oro común.
Andrés Pérez de la Higuera, residente en su ingenio La Santísima Trinidad dio su poder cumplido a Pedro de Gracia, vecino de Los Angeles, para que en su nombre compre de la persona que hallare, la cantidad de oro o plata labrada o por labrar que le pareciere necesario; y una vez vendido, queden horros de daños y costas, hasta 2 600 pesos de oro común, de los cuales haga y dispongan, según le tiene ordenado.
Andrés Pérez de la Higuera, residente en su ingenio nombrado La Santísima Trinidad, jurisdicción de Jalapa, dio su poder cumplido a su primo Juan de Castillete, vecino de la ciudad de México, para que en su nombre y a su dita y crédito, compre la cantidad de oro o plata labrada o por labrar que le pareciere necesario; y una vez hecho barata y salida de ello, queden horros de todas costas y daños, hasta 10,000 pesos de oro común, de los cuales haga y disponga, según le tiene tratado.
Andrés Pérez de la Higuera, residente en su ingenio nombrado La Santísima Trinidad, jurisdicción de Jalapa, dio su poder cumplido a Don Juan Ochoa de Lejalde y Reynoso, su cuñado, vecino de Los Angeles, para que en su nombre, compre de cualesquier persona, la cantidad de oro o plata labrada o por labrar que le pareciere convenir; y una vez hecho barata y salida de ello, queden horros de todas costas y daños, hasta un mil pesos de oro común, de los cuales haga y disponga, según y de la manera que le tiene tratado.
Andrés Pérez de la Higuera, residente en su ingenio nombrado La Santísima Trinidad, jurisdicción de Jalapa, dio su poder cumplido a Pedro de Gracia, vecino de Los Angeles, para que en su nombre venda a Francisco Alvarez, unas casas de morada en favor de los religiosos de Santo Domingo de la dicha ciudad, por el precio que hallare.