Codicilo de Agustín Pérez, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, estante en Jalapa, enfermo en cama, por el cual ordena que su cuerpo sea sepultado en el pueblo de Jalapa, en la iglesia que le pareciere a su hermano el Alférez Antonio de Medina, y a su compadre Francisco de Castro, vecinos de Jalapa. También declaró que en este pueblo tiene por sus bienes a Antonia, negra Angola y a Juan, negro de Mina, los cuales tiene declarados en su testamento hecho en la Nueva Veracruz
ESCLAVOS NEGROS
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Esteban de Torres, alquilador de mulas y literas, vecino de la ciudad de la Nueva Veracruz, dijo que, hace un mes aproximadamente, trayendo a don Agustín Lomelín de Espíndola en una litera de su propiedad que venía de dicha ciudad con negros y negras bozales, habiendo llegado a la venta de la Rinconada del Marquesado del Valle, los negros se amotinaron y mataron a don Agustín y a otras personas. El otorgante escapó con vida, pero le hicieron pedazos su litera, sus mulas fueron matadas y comidas por los negros, perdiendo también sus ropas, dinero y pertenencias, dejándolo pobre. Asimismo, dijo que se ve obligado por necesidad y falta de otro recurso, a aceptar la poca compensación ofrecida por el gobernador de Veracruz, por decir que es juez conservador de dichos negros y caución de ellos, siéndole perjudicial al otorgante dicho trato. Por lo tanto, protesta que cualquier trato, pago o documento que otorgue con el gobernador de Veracruz, no implica renuncia a su derecho a poder pedir después justicia donde y como le convenga por los daños sufridos.
Doña Ana Francisca Matamoros, mujer legítima del Capitán Don Francisco García López, vecina de Jalapa, dio carta de libertad a una esclava negra nombrada Marta, de más de 60 años de edad y alta de cuerpo, de nación Angola, que hubo y heredero de su madre Doña Aldonza de Vargas, quien la compró bozal y muchacha. A la cual otorga libertad por el mucho amor que le tiene y haberla criado en sus pechos y por otros servicios dignos de toda renumeración.
Ante el Capitán Don José Morera, Alcalde Mayor de Jalapa, el Lic. Don Juan de Bañuelos Cabeza de Vaca, cura beneficiado de este partido, tutor de Don Diego Yllan de Gamboa y de Doña Micaela de Gamboa, para la información que ofrece presentó por testigo a Gonzalo Márquez de Acevedo, español, vecino de Jalapa, el cual dijo conocer a quien le presenta y a los menores, y de diez años a esta parte que trajina en esta provincia, ha visto en diferentes ocasiones el ingenio de Maxtlatlan, donde dichos herederos tienen sus porciones y legítimas. Dicha fábrica está muy deteriorada por falta de avíos y los pocos negros que tiene son tan viejos que ya no pueden acudir a sus tareas, por lo tanto, los menores corren el riesgo de perder el capital de su caudal; y este testigo, fue de la opinión que el medio más eficaz para restaurarlo y asegurar su renta, es firmar un convenio para que Doña Ana María de Alemán Maldonado, ciudad del Capitán Don Fernando Ruiz de Córdoba y Arellano, se quede con el ingenio y lo ponga de nuevo corriente.
Francisco Luis, vecino de Jalapa, en nombre de Gonzalo Rodríguez, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, vende a Jerónimo González, vecino de Los Ángeles, una negra llamada Magdalena, de tierra Conga, con las tachas y enfermedades que tuviere, sujeta a servidumbre, por el precio de 410 pesos de oro común.
Pedro Amado, vecino de Jalapa, dueño de su recua, vende a Juan del Moral, vecino de Jalapa, un negro esclavo llamado Felipe, criollo de Cabo Verde, de 18 años de edad, sujeto a servidumbre, no es borracho ni ladrón, sin ninguna enfermedad, libre de hipoteca, empeño ni enajenación, por el precio de 430 pesos de oro común, horros de alcabala.
El Capitán Miguel Pinto de Mota, mercader de negros, estante en este pueblo, vende a Don Francisco Hernández de la Higuera, dueño del ingenio nombrado Nuestra Señora de la Concepción, siete piezas de negros esclavos, bozales, recién venidos de Angola, llamados Benito, Gaspar, Domingo, Juan, Diego, Manuel y Sebastián, todos angoleños, de diferentes edades, sujetos a servidumbre, habidos de buena guerra, libres de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 410 pesos de oro común cada uno.
Juan García Encalado, vecino de la ciudad de Cholula, dueño de su recua, se obligó a pagar al Capitán Miguel Pinto de Mota, mercader de negros, 400 pesos de oro común, precio de un negro, llamado Manuel, bozal, de nación Angola, en esta manera: 150 pesos para de la fecha de esta escritura en ocho días, puestos en la ciudad de Los Ángeles; y los 250 pesos restantes, para fin del mes de marzo de 1620, puestos en Cholula.
Juan Ortuño, vecino de Jalapa, se obligó a pagar al Capitán Miguel Pinto de Mota, mercader de negros, 350 pesos de oro común, que restan de 400 pesos, valor de una esclava negra llamada Lucrecia, bozal, de nación Angola, para fin del mes de marzo de 1620, todos juntos en una paga.
El Capitán Miguel Pinto de Mota, mercader de negros, vende a Juan de Cabrera, carpintero, vecino de Jalapa, un negro llamado Domingo, bozal, de nación Angola, de 18 a 20 años de edad, sin asegurarlo de ninguna enfermedad pública o secreta, sujeta a servidumbre, libre de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 370 pesos de oro común.