Doña María Josefa de Herrasti y Alba, vecina de esta villa, dijo que como albacea de su finado esposo don Carlos Díaz y Herrero, y acreedora a los bienes de éste, por el quinto y su parte paterna, como se ve de la copia del testamento que presentó; se obliga a pagar al Señor Canónigo de la Santa Iglesia Catedral de la Puebla don Mariano José Cabo Franco, vecino de la misma ciudad, la cantidad de 740 pesos, que por hacerle merced y buena obra, y por beneficiar a sus tres hijos mudos don Carlos, doña María Ignacia y doña Ana María Díaz y Herrero, le ha prestado con causa de réditos por cinco años. Y aunque la entrega ha sido cierta y efectiva por no parecer de presente; otorga recibo a favor del nominado señor Canónigo do Mariano José Cabo Franco y en consecuencia se obliga a devolverlos y ponerlos en su poder por su cuenta y riesgo en una sola partida contados desde esta fecha. Y para mayor seguridad, hipoteca una casa que posee en esta villa, en la calle Principal haciendo su frente a ésta, y su costado al callejón del Diamante y linda con casas de don Pedro Miguel de Echeverría y de la esposa de don Juan Nepomuceno Durán, en la parte que ella tiene como heredera del quinto de los bienes de su difunto esposo, cuyo monto es suficiente para cubrir a el señor Cabo Franco.
Sans titreCALLEJÓN DEL DIAMANTE
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Doña Ana Antonia Guillén, de esta vecindad, mayor de veinticinco años otorga poder especial a don Juan Nepomuceno Durán, su legítimo esposo, para que en su representación hipoteque a censo redimible o perpetuo, en la cantidad que tenga por conveniente y en el tiempo que le parezca, una casa de cal y canto, cubierta de tejado que posee por suya propia en esta villa, en el callejón del Diamante.
Sans titreDoña María Josefa Guillén [Cabañez], de esta vecindad, mujer legítima de don Juan Bautista de Campo, de quien tiene licencia para otorgar esta escritura, vende a favor de sus hermanas enteras doña Ana y doña Margarita Guillén, menores de 25 años, la parte que le correspondió de una casa que su finado padre, don Antonio Guillén, dejó entre otras, ubicada en esta Villa, haciendo esquina con los Callejones del Diamante y de Quiñones, con sus frentes al oriente y al norte, y de cuyo valor le correspondió a la otorgante 987 pesos 6 reales y 7 granos. La cual vende en 700 pesos, 300 de ellos que antes de ahora había tomado a premio del haber de sus mismas hermanas y con hipoteca especial de dicha parte de la casa.
Don Antonio Guillén, natural del Alcázar de San Juan en Castilla la Nueva, de 57 años de edad, otorga su testamento donde declara haberse casado en primeras nupcias con doña Antonia Cabañas, con quien procreó a María Josefa, casada con don Juan Bautista de Campo; a Ana y Margarita, menores de edad. En segundas nupcias contrajo matrimonio con doña María Josefa Bello, con quien ha procreado a Juan, María y María Dolores, los tres impúberos. Ordena se entregue la casa de su morada a su actual esposa. Declara por bienes la casa de su morada, la tienda que hay en ella, una casa baja en la esquina del Callejón de Quiñones y del Diamante, otra casa en la esquina de las calles de San Francisco de Paula y Callejón del Perro, y una más en esta calle, habitada por don Cipriano Pensado. Nombra como albaceas testamentarios a su esposa doña María Josefa Bello y a don Pedro Martínez, de este comercio y vecindad, a quienes también nombra como tutores y curadores de sus hijos. Nombra como herederos universales a sus hijos.
Doña María Josefa y don Joaquín de Herrasti y Alba, albaceas y únicos herederos de la difunta doña María Ignacia de Alba, declaran que han recibido de don Carlos Díaz y Herrero, marido de dicha doña María Josefa, y hermano político de don Joaquín, la cantidad de 8 500 pesos, que de la pertenencia de don Joaquín y del finando don José Mariano como herencia paterna, impuso la madre de ambos a premio de su poder y de la cual don Carlos Díaz otorgó escritura de obligación con hipoteca de una casa ubicada en esta Villa, en la esquina de la Calle Real y Callejón del Diamante, por lo cual otorgan cancelación de dicha deuda.
Don Francisco Rica, vecino de esta Villa, natural de Génova, hijo de los difuntos don Pedro Rica y de doña Rosa Fortela, otorga su testamento. Declara ser casado con doña María Asunción Cisneros, en cuyo matrimonio no tuvieron hijos, y ninguno tenía bienes. Otorga se le den a su sirvienta de nombre Rosa, 100 pesos, y a Juan Bautista Burgad se dé su caballo ensillado. Declara por bienes una casa/fonda de su morada, situada en este suelo, haciendo esquina a los callejones de Flores y del Diamante. Nombra albacea al presbítero José Mariano González de Castro y a su esposa, doña María Asunción Cisneros, a quien también nombra como heredera universal.
Don Juan Antonio Pérez Pensado dueño de ingenio, residente en esta Villa de Xalapa, otorga que vende a don Antonio Guillén, una casa de paredes y tejas, ubicada en la calle que llaman de Quiñónes, con el que hace frente al norte y del otro lado fondo de la casa del difunto don Gregorio Ochoa de Amezaga, al oriente linda con callejón del Diamante y del otro lado casas del Capitán Francisco Javier López, al sur con la caballeriza de la casa de la esquina de dicho callejón, y al poniente con casas de don Francisco Javier [Fernández] de Ulloa. La vende por precio de 800 pesos; 500 que dicha casa reconoce a réditos en favor de doña Paula Barradas Meléndez, y el resto que el otorgante señaló tiene recibidos.