Doña María Lorenza de Campo, natural de la villa de Atlixco del estado de Puebla, vecina de esta ciudad, criada por el Presbítero don José Alejandro de Campo, de sesenta años de edad, ignora quienes fueron sus padres. Por la presente, otorga su testamento en la forma siguiente: manda que su cuerpo sea amortajado con el hábito de San Francisco, precedido con las exequias de misa de cuerpo presente en la iglesia parroquial con asistencia de tres padres y de las cofradías de las que ella es hermana. Ordena se digan cuatro misas, una por su alma y la de sus padres, otra llamada de la emperatriz, una de indultos y otra a la parroquia que le toque. Declara por bienes la casa de su morada, ubicada en la calle del Ganado, libre de gravamen; y otra que está en el callejón del Campanero, de la que reconoce 500 pesos en favor del hospital de la Caridad. También son suyos 250 pesos que le debe la testamentaria de don José Vicente de las Casas y otros 260 pesos que le debe Juan Canseco, ropa de su uso, pero no posee dinero en efectivo y no tiene deuda alguna. Ordena que se cobre lo que le deben Casas y Canseco, para que su albacea lo distribuya a como se lo tiene indicado. Es su voluntad, que por el buen servicio que le prestó doña María Guadalupe Hernández, su sirvienta, se le entregue la cama de su uso. Nombra por heredera universal a su alma y por heredera particular a Francisca de Paula Guevara, niña de cuatro años de edad e hija de Vicente Guevara y de María Luisa [Galván], su ahijada, para que cuando tenga la edad suficiente sea dueña de la casa de la calle del Ganado. Mientras no se cumple lo antes mencionado, manda que dicha casa se ponga en arrendamiento para que con lo producido se distribuya en socorrer a tres mujeres pobres mendigas, y la otra parte se utilice para la alimentación y ropa de la mencionada niña Francisca de Paula Guevara. Asimismo, instituye por heredero particular a don José Cenobio del Berrio, niño, hijo de su albacea don José María Berrio y de doña Ignacia Gordillo, a quien deja la otra casa que se ubica en el callejón del Campanero con la condición de que siga reconociendo los 500 pesos y pague sus réditos. Nombra por su albacea a José María Berrio.
ANTONIO MARÍA BUENABAD, ESCRIBANO PÚBLICOCALLEJÓN DEL CAMPANERO
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Doña María Luisa Galván, vecina de Coatepec, y presente en este suelo, dijo que la testamentaria del presbítero don José Alejandro de Campo reconoció 500 pesos a favor del convento de San Juan de Dios de esta ciudad, a quien hoy representa el Ilustre Ayuntamiento, a cuyo seguro sujetó dicho presbítero una casita situada a la calle o callejón del Campanero con hipoteca especial. Que, en la división y partición de los bienes del citado presbítero, doña María Lorenza de Campo, una de las dos herederas del susodicho, pidió se le adjudicase, como se verificó, por lo que estuvo pagando religiosamente los réditos mientras vivió, dejando a su fallecimiento ese fundo a don José Cenobio Berrio, menor de edad, hijo de don José María Berrio, quien a nombre de él renunció a la herencia, entregando las llaves de la misma casita al Ayuntamiento. También, dijo que el ilustre cuerpo reclamó el seguro del capital con otros bienes de la testamentaria, y sabedor de que en la comparente había recaído el resto de los bienes de María Lorenza de Campo, consistente en una casa ubicada en esta ciudad en la calle del Ganado, fue reconvenido por el apoderado, en reconocer sobre ambas fincas los 500 pesos, pagando el rédito de 5 por ciento anual, exhibiendo mensualmente lo que corresponda a cada mes, haciéndose ese pago por la persona encargada de alquilar la casa de la calle del Ganado, y cuyos réditos deben comenzar a correr desde el primero del presente mes. Que a virtud de todo lo relacionado está anuente la que va hablando a otorgar la correspondiente escritura, previa la renuncia formal que haga a nombre de don José Cenobio Berrio, su padre, don José María Berrio, quien estando presente, dijo que no siéndolo útil ni benéfico a su hijo el poseer la casita que le dejó doña Lorenza de Campo, sino antes bien muy gravoso por el demerito en que se halla, por lo que resolvió desprenderse de ella, entregándola como lo hizo al Ayuntamiento; en consecuencia, otorga a nombre de su hijo que hace formal renuncia del legado que le dejó doña Lorenza de Campo. Y la pronominada doña Luisa Galván, dándose como se da por entregada de esa casita, otorga que se obliga a continuar reconociendo los referidos 500 pesos y a pagar durante la retención de ellos el premio de 5 por ciento, y para mayor seguro del capital y del rédito hipoteca también otra casa que posee en esta ciudad a la calle del Ganado.
JUAN NEPOMUCENO DE ARRIAGA, ESCRIBANOEl ciudadano Juan Clemente Hernández, de esta vecindad, dijo que como mayordomo de la cofradía de Señor Eccehomo de esta iglesia parroquial, y con conocimiento del señor cura párroco, vicario foráneo don José Francisco Campomanes, recibió del señor presbítero don Juan Nepomuceno Fernández de Ulloa, el 18 de enero de este año, la cantidad de 200 pesos que reconoció a réditos de un cinco por ciento anual, sobre su hacienda de los Ojuelos en términos de este partido, a favor de dicha cofradía, cuya cantidad redimió y se le otorgó cancelación en forma. Asimismo, dijo que no habiendo persona que reciba esta cantidad en réditos, para que la cofradía no sufra perjuicio, ha convenido con el señor cura que los tomará para sí, por lo cual, otorga que ha recibido de sí mismo, la cantidad de 200 pesos en moneda de plata corriente del cuño mexicano, desde el 18 de enero pasado, obligándose a reconocer ese capital a favor de la cofradía del Señor Eccehomo de esta santa iglesia parroquial, en calidad de depósito irregular por término de cuatro años, y a satisfacer durante el tiempo que los tenga el premio de un cinco por ciento anual. Y para mayor seguridad hipoteca una casa de cal y canto que levantó a sus expensas y otra contigua de paredes mestizas que fabricó su padre, don Cleto de la Encarnación Hernández, en terreno que le cabe un almud de sembradura, el cual pertenece al común de indígenas de esta ciudad, y es la misma que ha reedificado el comparente como consta en declaración que hizo su madre, doña Juana Feliciana Flores. Dicha casa se ubica en la esquina del callejón del Campanero y el que baja para la calle de Santiago, haciendo frente hacia el sur con solar y casitas de Evaristo Florencio y José Sotero; por el fondo al norte linda con dicho callejón del Campanero y del otro lado casa y solar de don José Reyes; por el oriente con el que baja a Santiago y del otro lado casa y solar de don Jorge de la Serna; por el poniente con solar de María Margarita; cuyo valor total dela casa es de 615 pesos y medio real.
ÁNGEL DE OCHOA, ESCRIBANO PÚBLICO INTERINO