Ante don Hernando de Sarría, Teniente de Alcalde Mayor de Jalapa, el gobierno indígena de Xilotepec arrendó a Bartolomé Martín la Venta de la Banderilla, por el tiempo de dos años y al precio de 65 pesos de oro común anuales.
VENTEROS
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Bartolomé Martín, dueño de la Venta de Los Naranjos, vende a Beatriz de Arriaga, dueña de la Venta de Aguilar, un solar en el pueblo de Jalapa, \" linde con casas de la dicha Beatriz de Arriaga, por la una parte, y por la otra, con ( la ) calle Real del dicho pueblo\"; por el precio de 30 pesos de oro común.
Bartolomé de Algecira, con poder de Juan de Nieves, vende a Diego de Salazar, ventero de la Venta de Lencero, un esclavo negro llamado Gaspar, bozal, de nación Angola, de 20 años de edad, poco más o menos, por el precio de 400 pesos de oro común.
María López, de color morena, ventera de la Venta de La Rinconada, dio su poder cumplido a Juan de Sosa del Castillo, vecino de Jalapa, para que en su nombre pueda vender un esclavo negro llamado Juan, bozal, de Los Ríos, por el precio que concertare.
Cristóbal Jiménez, ventero, en la Venta de Lencero, dio carta poder a Francisco Bazo de Andrada, para que pueda cobrar de Juan García de los Ríos, 195 pesos de oro común en vinos de Cádiz y Jerez, puestos en la ciudad de Veracruz.
Pedro Rodríguez de Alcázar, dueño de la Venta de Aguilar, se obliga a pagar a Alonso Gallego, 80 pesos de oro común que son el resto de una casa que le vendió en Jalapa.
Tomás de Herrera, vecino de Jalapa, en nombre de Alonso de Orta, arrienda la Venta de Plan del Río a Inés Núñez; vecina de Veracruz, por tiempo de dos años, al precio de 200 pesos de oro común en cada año.
Alonso Hernández de la Barba, vecino de la Puebla de los Ángeles, hace donación a Francisco Rodríguez, morador en San Martín Texmelucan, de una caballería de tierra en los términos de Huejotzingo
ventero de la Venta de Aguilar, se obliga a pagar a Alonso Domínguez, vecino de México, 156 pesos y siete tomines de oro común que son el precio de 156 fanegas y siete almudes de maíz que los pueblos de Xilotepec y Naolinco dieron de tributo a Su Majestad.
Isabel Quintero, viuda de Rodrigo Montañés, y Pedro del Río su entenado, vecinos de Jalapa, acordaron repartirse los bienes que Rodrigo Montañés dejó al morir; Pedro del Río recibió 200 pesos, y la viuda la Venta de Sedeño y otras propiedades.