Jacinta Domínguez, vecina de Jalapa, viuda, mujer que fue de Francisco de Los Santos, dio en arrendamiento a Juan Lorenzo Velázquez, vecino de Jalapa, una casa y tienda de paredes de piedra, cubiertas de teja, a la salida de este pueblo, en la Calle Real que sube a la plaza (hoy Avenida Revolución); linda por una parte con casas en que vive Domingo Blanco; y por la otra, con solar de José Cortés, maestro zapatero; y por sus espaldas, con la barranca de Xallitic; por tiempo de 9 años, a partir del 1 de febrero de 1676, y en el precio de 26 pesos de oro común.
TIENDAS
628 Archival description results for TIENDAS
Fray Juan Vázquez, Hermano Mayor del Hospital de la Limpia Concepción de Jalapa, dio en arrendamiento al Capitán Francisco García López, vecino de Jalapa, una tienda y casa que está en la esquina de la plaza que pertenece a este hospital, linda por una parte con otras casas de él; y por otra, con la cerca del patio del hospital que cae a la plaza, por tiempo de dos años, a partir del 1 de abril del presente año, al precio de 50 pesos anuales.
Cristóbal de Lozana Salazar, vecino de Jalapa, y Juan Rubio, oficial de sastre, residente en esta provincia, formaron una compañía para vender ropa y otros géneros durante dos años, en esta manera: el primero entregó al segundo 1 000 pesos de oro común en mercaderías de Castilla, de China y de la tierra, como son ruanes, creas, jerguetas, tafetanes, sedas, mitanes, paños, naguas, huipiles y otros géneros, para venderlos en una tienda que Cristóbal de Lozana tiene en este pueblo; y el dicho Juan Rubio, pone su oficio y trabajo de sastre; al término de los dos años, Cristóbal de Lozana se llevará dos tercios de las ganancias, y Juan Rubio, un tercio de las mismas.
Francisco de Escalante, mercader, vecino de Jalapa, dio su poder cumplido a Esteban de Valladares, mercader, su compañero en una tienda que tienen en este pueblo, para que lo represente en todos sus pleitos, causas civiles y criminales y para que pueda cobrar cualesquier pesos de oro, joyas, esclavos, mercaderías, bienes raíces y muebles que le debieren; especialmente, para que pueda comprar a crédito en la Veracruz o en otra parte, mercadería de creas, ruanes, fardos, frutas de Castilla, pipas de vino y lo obligue a la paga en los tiempos y plazos que concertare.
Juan de Herrera Torres, maestro de azúcar, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Alonso de Iliarte, 650 pesos de oro común, precio de una tienda de mercaderías de todos géneros de ropa de Castilla,China, cacao y otras cosas, para fin del mes de mayo de 1620, todos juntos en una paga.
Francisco Luis, vecino de Jalapa, dio arrendamiento a Esteban de Valladares, mercader, unas casas de morada en este pueblo, en la calle real, con una tienda y trastienda y lo demás anexo, excepto la tienda donde están Alonso del Barrio, por tiempo de cuatro años y al precio de 170 pesos de oro común anuales, pagaderos por tercios del año.
Esteban de Valladares, vecino de Jalapa, dio en arrendamiento a Fernando del Castillo una sala y corredor para que en ella pueda poner una tienda de carpintería, durante dos años, al precio de 40 pesos anuales.
Francisco Luis y Alonso de Guilarte, vecinos de Jalapa, dieron por terminada una compañía sobre una tienda de mercaderías, y hechas las cuentas, Alonso de Guilarte se obligó a pagar a Francisco Luis 300 pesos de oro común, para fin del mes de marzo de 1614.
Cristóbal de Salazar, mercader, vecino de Jalapa, y Juan de Sosa del Castillo, confitero, vecino de la nueva ciudad de la Veracruz, se convinieron en esta forma: que el dicho Cristóbal de Salazar se obligó a entregar a Juan de Sosa una tienda en este pueblo con 600 pesos de mercaderías, para el día de Pascua de Navidad del presente año, y el dicho Juan de Sosa se comprometió a comprarle la referida cantidad en mercaderías, de contado, el día del entrego de la tienda.
Don Agustín Terrazas, vecino del pueblo de Jalapa, informa que por muerte de don Alonso de Alba, quien fue Alguacil Mayor de esta jurisdicción, dejó ordenado en su testamento que se le entregaran 1, 000 pesos al declarante, por el buen trabajo en las tiendas del difunto, los cuales recibe de manos de doña Ignacia Montañés de la Cueva y de don Francisco Ignacio de Herrasti, viuda e hijo respectivamente del difunto.