Juan José de Thormes, vecino del pueblo de Jalapa, hijo de Juan de Thormes y Petrona de Arauz, otorga poder para testar al Capitán Juan Rodríguez de Tejada y a don Manuel de Santibáñez, vecinos de la Ciudad de la Puebla, de quienes tiene satisfacción, para que en su nombre ordenen su testamento haciendo las mandas y legados según les tiene comunicados, con que no se entienda para señalar entierro, albaceas, ni herederos. Nombra como albaceas a Juana Rosa de la Higuera, su mujer, y a Petrona de Arauz, su madre, para que cumplan y ejecuten su testamento, como herederos nombra a sus 3 hijos.
TESTAMENTOS
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El Licenciado don José Miguel Pérez de Aguerra, Clérigo Presbítero Cura Beneficiado por Su Majestad, Vicario y Juez Eclesiástico del pueblo de Naolinco y su doctrina, hijo legítimo de don Juan Antonio Pérez de Aguerra y de doña Nicolasa López, difuntos, natural de la Ciudad de Puebla, otorga poder para testar al Licenciado don Bartolomé Martínez de Mora, a quien también nombra como albacea testamentario fideicomisario. Nombra como heredera universal a su hermana doña Bárbara Pérez de Aguerra, doncella, vecina de la Ciudad de la Puebla.
Juan Leonardo Malo Manríquez, vecino de la Ciudad de Sevilla, cargador de la presente flota del Marqués de Mari, y Juan García Trujillo, vecino de la Ciudad de México, ambos residentes en este pueblo de Jalapa, otorgan poder especial a Joaquín Miguel de Ansúrez, vecino de la Ciudad de México, para que en sus nombres pueda tomar y recibir atributo, préstamo o cambio, cobre y pague adeudos.
El Licenciado don Antonio de Bustos y Leturiondo, Presbítero Domiciliario de este Obispado de la Puebla de los Ángeles, natural de San Agustín de la Florida, hijo legítimo de don Antonio de Bustos y doña Maria Leturiondo, difuntos y vecinos de La Florida, ordena su testamento, mencionando haber sido Capellán de la Iglesia de San Jerónimo en la Ciudad de la Puebla de los Ángeles, albacea de don José Navarro, vecino del pueblo de Quechula, declara ser Capellán de la Capellanía en la Nueva Ciudad de la Veracruz donde nombró por albacea de su Capellanía a Don José Antonio Alfonseca, en sustitución de Don José de Pastrana, y como albacea y heredero universal a don Francisco Miguel Velázquez.
Testamento de Juan Fernández, vecino del ingenio San Pedro Buenavista, propiedad de Don Antonio de Orduña Loyando, hijo legítimo de Juan Fernández, difunto, y de Doña Isabel de Olivares, vecinos que fueron de la ciudad de la Puebla de Los Angeles.
Pedro García Salinas, vecino de la ciudad de Los Angeles, natural de la Villa de Chiclana de la Frontera, en los reinos de Castilla, dio su poder cumplido a su mujer María de la Vega, para que después de sus días, haga y otorgue su testamento con las mandas, cláusulas, legados y declaraciones que le ha comunicado.
Testamento de Francisco de Espinosa, dueño de recua, residente en Jalapa, natural de la ciudad de la Puebla de Los Angeles, hijo legítimo de Bernabé de Espinosa y Ana Rodríguez, difuntos.
El Bachiller José Francisco de Torquemada, Presbítero Domiciliario del Obispado de la Puebla de los Ángeles y vecino de Jalapa, hace testamento, nombrando como albaceas testamentarios a sus primos Diego Cardeña y Juan de Dios Thormes, y como herederas a las Benditas Almas del Purgatorio y a los pobres vergonzantes mendigantes que a los albaceas pareciere.
Juan José Cabello, vecino de la ciudad de Puebla, casado con Gertrudis de Villalobos, otorga su testamento, nombra como albaceas a don José de la Torre y Juan Francisco Cabello, su hermano, no nombra heredero alguno porque no tiene bienes que dejar.
Mariano García, natural del pueblo de San Andrés Chalchicomula, hijo de don Basilio García y de doña Ana Saldaña y Bonilla, sus padres difuntos, otorga su testamento en la siguiente manera, en el cual declara que es de estado soltero y que no tiene hijo alguno legítimo ni natural. Declara por bienes una casita de su habitación comprada a don José María Valero; un sable guarnecido de plata; dos mulas, cuatro caballos, ropa de su uso, dos sillas de montar y un aparejo. Ítem dijo que le tiene comunicado a su albacea, los bienes y sufragios que quiere que se apliquen por su alma; así como pide que se gratifiquen a las personas que le asisten en su enfermedad. Declaró que debe a don Matías Espinosa el valor de una obligación y 140 a don Juan Islas, vecino de Puebla. Es su voluntad perdonar a sus deudores algunos picos que les restan. También encarga a su albacea que del sobrante de sus bienes, que se destinen 70 pesos al convento de San Francisco de la Puebla de los Ángeles, con destino a redención de cautivos, si es que aún los hay y sino fuere así, lo distribuya su albacea en algunos otros objetos piadosos en bien de su alma. Y 60 pesos para limosnas distribuidos entre los religiosos más necesitados del convento de Betlemitas de la misma ciudad de la Puebla: 50 pesos a los del convento de San Francisco de Tepeaca, para misas por su alma, y el resto lo distribuya su albacea en el reparto del cementerio o camposanto general de esta villa, hospitales de caridad de ella, pobres vergonzantes y escuela pía de primeras letras de esta misma villa. Nombra por su albacea a don Sergio Reyes, regidor del Ilustre Ayuntamiento de esta villa.
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