Testamento de Leonor de Sahagún, mujer legítima de Francisco de Pro, vecinos de Jalapa, hija de Francisco Martín Matamoros y de Ana Ruiz.
TESTAMENTOS
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Juan Prieto Rendón, vecino del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de Jorge Prieto y de Josefa de Vargas, otorga poder para testar a su mujer Mariana Josefa del Moral, para que en su nombre pueda hacer y ordenar su testamento en la forma en que le tiene comunicado. Declara que no tuvo hijos por lo tanto la nombra su heredera y albacea.
Ana Suero Zavala, vecina del ingenio de Pacho, hija natural de Andrés Suero y de Ana Zavala, difuntos, otorga su testamento donde declara no haber sido casada y tuvo como hijos naturales a Francisca Zavala, viuda de Bernardo Velázquez, Juan , Francisco y Ana López Ruiz Matamoros, fallecidos, e Isabel López Ruiz Matamoros, viva. Como bienes dice tener una hacienda de ganado mayor en la Antigua Veracruz, algunas piezas de esclavos, entre ellos una negrita llamada Josefa de entre 12 y 14 años, que era de su hija y que antes de morir le pidió que le diera libertad, por tanto se la otorga para que goce de ella; tiene otras 2 esclavas negras: una llamada Nicolasa y la otra María Elena, las cuales se las deja a su hija Isabel para que las tenga por el resto de su vida y después les conceda libertad. Asimismo tiene la casa que habita. Nombra como albacea y heredera universal a su hija Isabel y por tenedor de sus bienes al Alférez Agustín Velázquez, su nieto, hijo de Francisca Zavala.
El Capitán Miguel Jerónimo López de Ontanar y doña María Francisca de Urquía, su legítima mujer, vecinos del pueblo de Jalapa; el primero hijo legítimo de Luis López de Ontanar y de doña Ana Antonia de Sotomayor, y la segunda hija legítima del Capitán Andrés de Urquía y de doña Sebastiana de la Peña, otorgan que se dan poder para testar mutuamente el uno para el otro y el otro para el uno, para que el que viva ordene el testamento. El Capitán Miguel Jerónimo López de Ontanar declara que ha habido en su matrimonio la cantidad de 1, 000 pesos de oro común, una esclava que vendió, algunas prendas de oro y plata, entre otras cosas. Declaran que tuvieron 2 hijos legítimos. Asimismo se nombran albaceas mutuamente.
El Capitán Bartolomé de Castro, natural y vecino del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de Francisco de Castro y de María de Medina, otorga su testamento, en el cual declara ser casado con Sebastiana María de Zamora, quien trajo como dote lo que consta en el recibo que le tiene otorgado; entre sus bienes tiene la casa de su morada que compró a censo al Hospital, por el que paga 80 pesos anuales. Cuando su hermana se casó le dio un solar, donde construyó una casa con imposición de 200 pesos de censo principal, la cual fue liberada aplicándolo a su casa por lo que pide a sus albaceas hagan institución a favor de la Virgen de los Lagos. A 4 de sus sobrinos les deja 50 pesos a cada uno, que se les entregará cuando tomen estado de casados o religiosos. Pide a sus albaceas que las cuentas que tiene pendientes las liquiden. Declara que tiene en su poder las escrituras de obligación a favor de este pueblo, otorgadas por don Francisco Miguel de Campo sobre las Reales Alcabalas. Nombra como albacea a Sebastiana María de Zamora y a Sebastián de la Peña.
Bernabé Vázquez, pardo libre, natural del ingenio la Santísima Trinidad, vecino del pueblo de Jalapa, hijo natural de María Arias, de esta misma vecindad, otorga su testamento donde declara tener como bienes la casa de su morada con el solar que le pertenece y linderos que constan en la escritura; 11 mulas y machos de carga, 6 yeguas mansas de vientre con su caballo, otras 2 mansas que están al cuidado de Faustino Vázquez, su hermano, entre otros bienes. Actualmente está de Mayordomo en la recua de Antonio Cardeña ganando 130 pesos anuales como aparecerá en el libro de cuentas. Declara que debe y le deben. Declara ser casado con María de Ycochea, hija legítima de Francisco de Ycochea y de María de la Candelaria, con quien no tuvo hijos y ninguno de los 2 trajo capital alguno en su matrimonio. Nombra como albaceas a su mujer, a su madre y a Pascual de Iglesias, y por heredera universal nombra a su madre.
Don Pedro Picaño, natural de Sevilla en los Reinos de Castilla, Doctor en Medicina, hijo legítimo de Juan Antonio Picaño y de María de Cervantes, otorga su testamento donde declara ser casado en Cádiz con doña Francisca de Bocanegra y Ordóñez, quien vive en esa ciudad y no trajo dote alguna cuando se casaron, no procrearon hijos. Por sus bienes declara tener 110 pesos en medios y 32 en pesos duros y 2 doblones; en poder de don Jorge, residente en la Nueva Ciudad de la Veracruz, tiene 60 y tantos libros de medicina; contrajo diferentes deudas. Nombra como albacea a don Alonso Pérez, Sargento Mayor de la presente Flota, a Sebastián López, residentes en la Nueva Veracruz, y al Capitán Bartolomé de Castro, vecino del pueblo de Jalapa; como heredera nombra a su mujer.
José Méndez, natural del desierto de Perote, vecino del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de Juan Méndez y de Jerónima de San Miguel, otorga su testamento donde declara ser hermano de las Cofradías del Santísimo Sacramento en la iglesia parroquial del Curato de Ixhuacán de los Reyes, y de la de Jesús Nazareno en la iglesia de San Pablo de Tlaxcala; es casado con Ana de la Cruz, dijo que le prometieron como dote 700 pesos pero a la fecha sólo ha cobrado 120; como caudal propio tiene 100 reses de ganado mayor entre toros y vacas en el rancho propio nombrado Nacaspatlagua en la doctrina de Ixhuacán; otro sitio de tierra para ganado mayor nombrado Tenextepec ubicado en la jurisdicción de Jalacingo, que tiene impuesto 2, 000 pesos de principal a censo a favor de la obra pía que instituyó Antonio de Guevara Unzueta. Nombra como albaceas y herederos a sus hijos Diego y Juan Méndez.
María Ortíz de Zárate, viuda de Francisco Domínguez Muñiz, vecina del pueblo de Naolinco, otorga su testamento donde declara tener como bienes la casa de su morada, una esclava llamada Micaela de 3 años que compró a su hija María Ortiz en 100 pesos; tiene 200 pesos por la venta de un negro llamado Alonso Marcos que vendió en 325 pesos, pero 125 pertenecen a Bernardo de los Reyes; tiene también 125 pesos por la venta de unas vacas que le hizo a su hijo el Licenciado Pedro Domínguez Muñiz; tiene un potrero llamado Zapoapa que compró a Diego Martín de los Reyes, entre otros bienes. Asimismo declara nació en su casa un mulato llamado Prudencio de 23 años más o menos, cuya madre es su esclava Clara de Villegas y su padre es un hijo de la otorgante que murió; dicho esclavo se lo deja a su hijo Francisco Domínguez para que lo asista y le sirva por todos los días de su vida y al morir su hijo, el esclavo quede libre. Nombra como albaceas a Miguel y a Francisco Domínguez, sus hijos.
María Martín, viuda de Alonso Ortiz, y su hijo José Ortiz, ordenan su testamento según les había comunicado, donde declaran como bienes la casa de su morada ubicada en la calle que viene de Tecuanapa y sale al camino que va a los ingenios, un solar eriazo que compró al Hospital de este pueblo en virtud de patente de Fray Alonso de Ayala, Hermano Mayor de la Orden de la Caridad, en 100 pesos que quedaron cargados a censo redimible bajo los linderos que se declaran en la escritura; asimismo dijo tener ganado vacuno y caballar en unas tierras que llaman Coyole. La otorgante declara que cuando se casaron llevó de dote 300 pesos de oro común y su marido no trajo caudal alguno porque acababa de salir de aprendiz de albañil. También les comunicó tener algunas deudas que pidió las paguen. Nombró como albaceas a los otorgantes y como herederos a sus 8 hijos.