Don Juan Manuel Vela, vecino del pueblo de Apazapa, usando del poder para testar que le otorgó su padre don Vicente Vela, y del codicilo que otorgó después, reafirma su testamento donde declara que quedaron por sus bienes dos casas en esta villa y un rancho de ganado mayor nombrado La Peregrina, en tierras del Mayorazgo de Gorozpe. Declara que su padre fue casado en primeras nupcias con María Monroy, con quien tuvo una hija nombrada Mariana de Santiago. Contrajo segundas nupcias con María de Peñalosa, con quien tuvo por hijos a José Prudencio, difunto, al otorgante, a Anna Isabel, a Gertrudis Antonia a Rita Bernarda, difunta, quien dejó un hijo nombrado José Caballero. Deja 50 pesos a cada uno de los dos huérfanos que crió, nombrados Manuela y Juan. Nombra como herederos universales a sus hijos legítimos.
TESTAMENTOS
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Doña Antonia de Lara, natural de Cádiz, estante en esta Villa de Xalapa, hija legítima de don Juan de Lara y de doña Mariana González otorga su testamento donde declara fue casada con don Ramón Pérez de Santa María, difunto, con quien tuvo 4 hijos. Nombra como albacea testamentario y fideicomisario a su hermano don Manuel de Zires, vecino de la Nueva Veracruz, y a don Tomás Antonio Franco, residente en esta Villa. Nombra como herederos universales a sus hijos legítimos. Tiene entre sus bienes un negrito esclavo nombrado José Doroteo.
Micaela Francisca Valencia, vecina y natural de esta Villa de Xalapa, hija legítima de Marcos Valencia y de Francisca Montiel, difuntos, viuda de Vicente Ortiz, otorga su testamento donde declara que tuvo siete hijos de los que murieron seis y sólo le queda el nombrado José Antonio Valencia, mayor de 25 años, de estado viudo y enfermo. Nombra como su albacea a don Juan García, de esta vecindad y como heredero universal nombra a su expresado hijo.
Don José Antonio de la Peña [Vallastra], vecino y del comercio de esta Villa de Xalapa de la Feria, en uso del poder que para testar le otorgó don José Antonio Liñeiro. Declara que dicho Liñeiro fue nacido y bautizado en la Feligresía de San Martín de Ozon anexo al Real Monasterio de San Martín de Santiago de la Orden de Santo Benito en el Reino de Galicia, hijo legítimo de don Salvador Liñeiro y de doña María Romero de Pazos, difuntos. Declara fue soltero y vecino de la Nueva Veracruz. Deja la casa de su morada a una negra que le asistía, su ahijada de bautizo, llamada María Concepción Rodríguez. Como heredero nombró al otorgante, según la memoria del difunto.
Don Cornelio Berriaga y Chaurreta, hijo legítimo del difunto don Manuel de Berriaga y de doña Josefa Chaurreta, natural de Portugalete, en el Señorío de Vizcaya, vecino y del comercio de la Nueva Veracruz, ordena su testamento donde declara ser soltero y no tener heredero forzoso; manifiesta que su caudal asciende a 60 mil pesos; expresa que de sus bienes se den a Ifigenia García, 300 pesos, del que le hace legado en forma por el amor y cuidado con que lo ha asistido en su enfermedad; asimismo señala se manden 500 pesos a los pobres mendigos de la Nueva Veracruz; también se envíen 200 pesos de limosna para la conclusión del Templo de Nuestra Señora de Guadalupe de México; declara que el resto de la parte que puede de sus bienes libremente disponer, se distribuyan por su albacea entre los pobres y familias de solemnidad de la misma Veracruz; nombra como primer albacea a don Joaquín José Micon, y por falta de éste, a don José Gutiérrez Zamora, instituye como universal heredera a su madre doña Mariana Josefa de Chaurreta. Por último, argumenta que si a la fecha de su muerte, su madre ha fallecido entonces ese caudal se empleará en las cláusulas que se mencionan en la escritura.
Doña Francisca Xaviera Bravo, hija de los difuntos Pedro Bravo y de Juana de la Rosa Rivera, natural de esta Villa, mayor de 60 años de edad, viuda de don Francisco de Acosta, otorga su testamento donde declara por bienes la mitad del valor de una casa de paredes, situada en la calle del ganado; cuya casa está gravada con el principal de 300 pesos, de los cuales 100 pesos pertenecen a la Cofradía del Santísimo Sacramento, 40 pesos a su nieto Andrés Acosta, otros 50 de crédito particular, y los 110 pesos restantes que sean invertido en reparos de la misma casa. Declara fue casada y no llevó caudal al matrimonio, procrearon cinco hijos, de los cuales uno murió, pero lo representa el hijo y sucesor, Andrés Acosta. Asimismo, señala que posee por más bienes una casita que le fue construida por sus hijos, en terrenos ajenos. Tiene unas joyas cuyo valor encarga para que los inviertan en misas y sufragios por su alma. Nombra albaceas a sus hijas Clara de la Trinidad y Clara Dolores Acosta y Bravo, y como herederos universales a sus cuatro hijos y a su nieto.
María Bárbara de Acosta, natural de Naolinco, mayor de 70 años de edad, expuesta que fue en la casa de don Nicolás de Acosta, por quien fue criada y educada, otorga que hace su testamento, manifestando que sus bienes ascienden a 2 000 pesos, nombra albacea a su marido don Joaquín Toraño, para que entre en sus bienes los venda y remate en almoneda, y del remanente que quedase, como no tiene heredero forzoso, instituye como universal heredero a José Francisco Toraño, expuesto en su casa, educado por ella y su marido.
Don Juan Antonio de Miguelena, hijo legítimo de los difuntos Miguel Antonio Miguelena y de doña María Josefa de Micheo, natural del Reino de Navarra del lugar nombrado Urroz del Valle de Lerín, de estado soltero, otorga y ordena su testamento y declara que sus bienes ascienden a 400 o 500 pesos, nombra albacea y heredero a su hermano don Juan Tomás de Miguelena, vecino y del comercio de la Nueva Veracruz.
Don Joaquín Toraño, natural del principado de Asturias, vecino de esta Villa, hijo legítimo de los difuntos don Francisco Toraño y de doña María Otero, otorga su testamento; declara ser viudo de doña [María] Bárbara Acosta, quien no llevo nada al matrimonio y él tampoco; no procrearon hijos. Señala por bienes suyos la casa de su morada, y otras dos en la esquina opuesta contigua a ésta, y todas ubicadas en la Calle de San Francisco de Paula, cuyos pisos están afectos a 180 pesos, que pertenecen a la Cofradía de la Purísima Concepción de esta Villa; tiene también otro ranchito en tierra caliente, cuyo valor de todo asciende a 2 000 pesos. Declara que debe a ciertas personas y ordena se les pague el principal. Nombra albacea a Francisco Javier Toraño, y a José Silva, para que entren en sus bienes los vendan y rematen en almoneda. Y del remanente de sus bienes nombra como su único y universal heredero a José Francisco Javier Toraño, expuesto en su casa y educado por él.
Don Francisco Tamariz, natural de Jerez, reino de Andalucía, de 55 años de edad, hijo legítimo de los difuntos don Alonso Tamariz y de doña Anastasia Ramos, otorga su testamento en donde declara que si fallece en esta Villa, encarga a don Carlos Escurra entregue 300 pesos al presbítero don Juan Nepomuceno de Ulloa, para que los invierta en lo que le tiene comunicado. Manifiesta ser soltero y tener entre sus bienes una casita situada a extramuros de la Ciudad de Veracruz; 5 000 pesos que tiene impuestos, y el resto de sus bienes en reales efectivos en poder de su hermano el Bachiller don Cristóbal Tamariz, a quien encarga imponga lo que reste de sus bienes a premio en fincas seguras, y sus productos los disfrute su hermana política, doña Rosa Lón, mujer legítima de su hermano Cristóbal, y después del fallecimiento de ésta, ordena se redima el principal, el cual se dividirá por iguales partes entre todos sus hijos y sobrinos. Ordena que del remanente del quinto de sus bienes, deducidos los gastos de su enfermedad, entierro y testamento, se inviertan en bienes y sufragios por su alma. Nombra albacea a su hermano y por muerte de éste a don Julián Antonio de Llano, para que entren en sus bienes los vendan y rematen en almoneda. En atención a no tener heredero forzoso nombra como tal a la citada su hermana doña Rosa Lón y a los hijos de ésta.