Juan Ignacio Rubín de Celis, Contador nombrado para la división y partición de los bienes que quedaron de Juan Montañés de la Cueva y su esposa Anastasia Javiera Natera, dijo que habiendo visto el testamento y carta de los difuntos, hace cuentas de los bienes en la forma que se menciona en esta escritura, que dieron un valor total de 11,262 pesos 7 tomines y 6 granos, de los cuales aparecen desglosadas las cantidades que le toca a cada uno de los herederos junto con los recibos que cada uno de ellos o de sus apoderados entrega a dicho Juan Ignacio Rubín de Celis, por concepto de haber recibido las partes correspondiente.
TESTAMENTOS
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El Capitán José Pérez de Arellano, natural de Navarra, vecino de esta jurisdicción e hijo de los difuntos Juan Pérez de Arellano y Juana Arizareta, otorga testamento en donde nombra por albacea a su mujer Isabel Fernández de la Calleja, al Capitán José Robledano de Cardeña y a Manuel de Olmedo, y del remanente de sus bienes nombra herederos a su mujer e hijo.
María de Villa, vecina de este pueblo, hija de los difuntos Francisco Villa y Cristina de Guevara, viuda de Juan de Aguilar, otorga testamento en donde nombra albaceas testamentarios a sus hijos Juan y Carlos, y por herederos nombra a sus demás hijos, junto con los dos mencionados.
Pedro José Guerrero Villalobos, vecino y natural del pueblo de Santa María, hijo legítimo de Francisco García Guerrero Villalobos y de doña Maria de Villalobos, padres difuntos, casado con Leonor González, otorga testamento, nombrando como herederos universales a sus hijos Isabel de 20 años, Francisca de 18 años y Francisco de 12 años, como albaceas de su testamento a don Francisco Tomás de Anguis, y a su esposa quien también es tutora y curadora de sus hijos.
Don Luis Ruiz Sotomayor, cuyo testamento hizo el día 21 del presente mes y año, por medio de codicilio manda se le den 5 pesos todos los años al encargado de las festividades en la parroquia de éste pueblo, en honor a Nuestra Señora del Carmen, impone un censo principal de 100 pesos a una casa que posee en este pueblo de Jalapa.
Juan José Viveros, vecino de este pueblo de Jalapa, casado en primeras nupcias con María Lagunes y en segundas con María Cayetana de Ávila, hace su testamento, nombrando por albaceas a sus hermanos Francisco Viveros y Modesto Viveros, y por herederos universales a sus hijos Josefa, Nicolás, Sebastián, Miguel, Paula, Diego, Francisco, Blas todos hijos legítimos de su primera matrimonio, junto con Ana de 1 año, hija de su segundo matrimonio.
José Antonio de Acosta, natural y vecino de éste pueblo de Jalapa, hijo legítimo de José de Acosta y Gertrudis de Ochoa, difuntos, casado con doña Efigenía Díaz de Acosta, realiza testamento, nombrando herederos universales a sus hijos Mariana, Gertrudis, Sebastiana y José Joaquín; como albaceas y tenedores de bienes designa a su mujer Epifanía Díaz de Acosta, al Alférez Laureano Hernández y a Antonio de Escagedo.
Maria de la Candelaria y Acosta, soltera natural y vecina de este pueblo de Jalapa, elabora su testamento, nombrando por albacea y heredero universal a su hijo Manuel Antonio Valdéz.\r\n
Mateo José Viveros, natural y vecino de este pueblo de Jalapa, hijo legítimo de Sebastián Viveros, difunto, y de Juana de Acosta, vecina de este pueblo de Jalapa, casado con Josefa Lagunes, otorga testamento, en el cual nombra a su citada esposa como albacea tenedora de bienes, junto con don Francisco de Aguirre vecino de este pueblo, y como heredera a su mencionada madre.
Diego de Sevilla, pardo libre, natural y vecino del Ingenio de La Orduña, de donde fueron sus difuntos padres, casado con Josefa Gregoria Leiva, difunta con quien tuvo por hijos legítimos a Cayetano de 25 años, Maria de la Trinidad, casada, Juana Manuela de 25 años y a Maria de la Trinidad de 14 años, los cuales nombra herederos universales y albaceas de su testamento; a Cayetano lo designa curador y tenedor de bienes de Maria de la Trinidad, la menor de sus hijos.