Andrés Coto, natural de la Ciudad de Albenga, República de Génova, hijo legítimo de Juan Coto y de Bianca Coto, difuntos, estando enfermo en cama otorga su testamento haciendo las mandas acostumbradas. Declara debe a Juan Ortiz, 6 arrobas y media de manteca, a él le deben diferentes personas como consta en los papeles de su tienda. Tiene entre sus bienes la ropa y menaje de la casa donde vive. A Manuel Sarmiento le ha dado 400 pesos más o menos y él le remitió 30 cargas de harina, de lo que no tienen ajustado precio. Nombra como albaceas a Diego de Castro y a José Antonio de Acosta, vecinos de Jalapa y como herederas a las Benditas Ánimas del Purgatorio de esta parroquia y a la cofradía fundada en ella y la del Santo Rosario.
TESTAMENTOS
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José Antonio García de Baldemora, vecino del pueblo de Naolinco, hijo legítimo de Antonio García de Baldemora y de doña Catalina de Acosta, otorga su testamento en la forma siguiente: declara tiene varias deudas que manda se paguen, así también le deben a él como se menciona en la escritura. Entre sus bienes tiene lo que conste en la hijuela de partición y división por muerte de su padre, 21 mulas aparejadas, 6 caballos mansos, una mulata esclava blanca encinta y lo que tuviere pide se le dé libertad, así también a su esclava Juana se liberte en la parte que le pertenece. Nombra como albacea a Antonio García de Baldemora, su hermano, y como heredero nombra a su abuelo Pedro García de Baldemora y a sus hermanos.
Domingo Fernández de Santa María, natural de la Ciudad de San Lucar de Barrameda, hijo legítimo de Bartolomé Fernández de Santa María y de Ana Josefa de Salvatierra; y Catarina Crisóstomo Vázquez, hija legítima de Sebastián Vázquez y de María de Ochoa, ambos otorgan su testamento uno al otro de la siguiente manera: hacen las mandas acostumbradas. Domingo Fernández remite a sus padres 100 pesos. Declaran deben a algunas personas ciertas cantidades que aparecen en sus apuntes, así también algunas personas les deben a ellos. Tienen como bienes la casa de su morada y otra abajo del Convento de San Francisco. Al tiempo de casarse él tenía 300 pesos de caudal y ella no contaba con caudal alguno. Se nombran albaceas mutuamente, a Bernabé Antonio Vázquez y a Juan Ortiz, y como herederos a sus dos hijos.
El Capitán Luis Fernández de la Flor y Pareja, caballero de la Orden de Santiago, vecino de Jalapa, natural de la Ciudad de Alcalá de Henares, hijo de Juan Fernández de la Flor y Pareja y de doña Catalina de Pareja, estando enfermo en cama ordena su testamento de la siguiente manera: hace las mandas acostumbradas. Le deja a las personas que el crió ciertas cantidades de pesos, entre ellos a una mulata y una huérfana. Declara fue albacea del Alférez Antonio de Parga. Declara fue Alcalde Mayor dos veces. Nombra como albacea a don Juan Montañés de la Cueva, a Antonio de Herrera y al Capitán Bartolomé de Castro, en atención a no tener herederos forzosos nombra como tal a su alma para que se distribuya en limosnas y obras pías.
Josefa de Neyra Claver, viuda vecina del pueblo de Jalapa, hija natural de Leonor Ordóñez de Neyra, estando enferma en cama otorga su testamento de la siguiente manera: hace las mandas acostumbradas. Tiene empeñadas en poder de Francisco de Aguirre 6 cucharas, un relicario de plata y una medalla. Debe a Gregorio Fernández Mantilla 6 reales y a ella le deben distintas personas. Tiene entre sus bienes enseres de casa. Fue casada con José Esteibar y al tiempo del matrimonio no tenía caudal. Entre sus bienes se encuentran la casa y el solar en que vive que compró su marido, cuyo deseo fue que el Convento de San Francisco la vendiera a censo para que con sus réditos se dijeran misas rezadas. Tiene un hijo natural que vive en México. Nombra como albacea a Francisco de Aguirre y como heredera a su alma y la de su marido.
Juan Bautista Odo, natural de Italia, hijo de Bernardo Odo y de Antonia Bernarda Odo, estando enfermo en cama en su entero juicio otorga su testamento, donde hace las mandas acostumbradas. Debe a Nicolás Ferrer, residente en Cádiz 46 pesos 4 reales; a Antonio de Acame, residente en Cádiz 50 pesos. Tiene entre sus bienes 264 pesos en poder de Juan Ferrer; en poder de Juan Bautista tienen 96 pesos de mercaderías. Nombra como albacea a Juan Bautista Alberto y como herederos nombra a sus padres.
Francisco Molinar, hijo legítimo de Alonso Molinar y de María Francisca Satiena, vecino y natural del pueblo de San José del Parral, estando enfermo en cama en su entero juicio, otorga su testamento haciendo las mandas acostumbradas. Declara tiene deuda a Lucas de Careaga por 300 pesos, así como con a sus mozos las que se registran en una libreta. Entre sus bienes tiene 55 mulas de jarría, una parte de una hacienda de labor que tiene con sus hermanos. Nombra como albacea al Alférez Juan José Rincón y a José Antonio Rincón, y como heredera nombra a Antonia Molinar, su sobrina.
Pedro Antonio de Aro, vecino del pueblo de Jalapa, natural de la Villa de Galera en el reino de Granada, hijo legítimo de Pedro de Aro y de doña Isabel de Rodenas, otorga su testamento donde hace las mandas acostumbradas. Dijo no deber a nadie en este momento pero en adelante se pueden remitir al libro de sus cuentas donde encontrarían lo que él debe y le deben. Tiene entre sus bienes una posesión de casas en este pueblo bajo los linderos que expresa en sus escrituras. Declara fue casado con Josefa Ramírez Hidalgo Espinosa de los Monteros y al tiempo de contraer matrimonio él no tenía caudal, ni ella trajo dote. Nombra como albacea al Capitán José Robledano de Cardeña, don Francisco de Aguirre y a Josefa Francisca Barradas y como herederos a sus hijos.
Félix José Cardeña, natural y vecino de Jalapa, hijo legítimo del Capitán Antonio Cardeña y de Rosa María Jaimes, de la misma vecindad, estando enfermo en cama y en su entero juicio, otorga su testamento haciendo las mandas acostumbradas: debe al Capitán José Robledano de Cardeña 130 pesos, al Bachiller Juan Roldán, vecino de México, 133 pesos 2 reales. Andrés Monares de Vargas le debe 43 pesos, entre otras deudas. Entre sus bienes tiene 16 mulas aparejadas, 2 mulas de silla, un mulato nombrado Gabriel Antonio. Nombra como albacea a Vicente José Cardeña, su hermano, y como heredera universal a su madre Rosa María Jaimes.
Don Cipriano Sancho, natural de la Ciudad de Cádiz, hijo legítimo de Francisco Sancho y de doña María Rodríguez Zambrano, y doña Inés Ramírez de Arellano, hija legítima de Juan Ramírez de Arellano y de María González de Zepeda, de mancomún, viuda que fue de Cristóbal Guerrero y de don Domingo González de Castro, vecinos de San Juan de los Llanos, estando sanos en su libre juicio, se otorgan poder para testar mutuamente, para que al fallecer el primero el otro haga su testamento como se lo tienen comunicado haciendo las mandas acostumbradas, así también se nombran como herederos uno al otro.