Justo Tomás Jiménez y José Antonio Jiménez, vecinos de este pueblo de Naolinco, con poder para testar de don Antonio Jiménez, su difunto padre, otorgan descripción del testamento. en el cual se nombran ambos como albaceas testamentarios y como herederos universales.
TESTAMENTOS
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Don Juan Montañés de la Cueva, natural de la Ciudad de Málaga en los Reinos de Castilla y vecino de este pueblo de Jalapa, Tercero de Hábito Exterior de Nuestro Padre San Francisco de este Convento, hijo de don Francisco Montañés y de doña María de la Cueva, difuntos. Otorga poder para testar al Lic. Don Manuel Vicente de la Barrera, Cura, Vicario y juez eclesiástico de esta doctrina; a su hijo don Rodrigo Montañés de la Cueva, Presbítero; a don Antonio Primo de Rivera; a don Enrique, su hermano; y a don Carlos José Garzón, vecinos todos de este pueblo. Declara fue casado con doña Anastasia Javiera Natera, difunta, con quien tuvo 10 hijos. Nombra como albaceas a los susodichos apoderados. Nombra como herederos universales por iguales partes a sus hijos.
Ramón de Osorio, hijo legítimo de Nicolás de Osorio y de Pascuala González, difuntos, natural del pueblo de San Felipe de la jurisdicción de Tlaxcala y vecino de esta jurisdicción, otorga poder para testar a su esposa Rita Apolonia Jiménez. Declara fue casado en primeras nupcias con María Díaz Parraga con quien procreó a María Candelaria y a Gertrudis Pascuala casada con Antonio Nava. Nombra como albacea a su mujer Rita Apolonia. Nombra como herederas universales a sus hijas.
Mateo Luis, hijo natural de María de la Santísima Trinidad, difunta vecina que fue de este pueblo de Jalapa, y María Josefa Jácome, hija legítima de Mateo Jácome y de Juana Alejandra, difuntos, vecinos que fueron de este pueblo, otorgan poder para testar el uno a la otra y el otro a la otra, y ambos a sus hijos Simón Antonio y Lázaro Luis, y de la misma manera se nombran albaceas testamentarios y fideicomisarios. Nombran como herederos universales a sus hijos.
Don Marcos de Acosta, hijo legítimo de don José de Acosta y de Marcela Sayago, difuntos, natural del pueblo de Naolinco, y su mujer doña Antonia de la Trinidad Morales, hija legítima de don Fernando Morales y de doña Micaela Gregoria Domínguez, vecinos del trapiche que era de Bernarda de los Reyes, se otorgan poder general el uno al otro y viceversa y ambos a Tomás de Acosta, para que el que sobreviviere ordene el testamento de alguno de los dos, de igual forma se nombran albaceas testamentarios en compañía de dicho Tomás. Nombran por sus universales herederos a sus hijos.
Doña Juana de Castro, viuda de Sebastián de la Peña, hija legítima de los difuntos Francisco de Castro y de doña María de Medina, albacea de su difunto marido, realiza testamento, en el cual nombra como albacea al hermano mayor que es o fuere del convento de San Francisco, y como herederas a Ana María Barradas, Dominga Antonia de Ayala y Margarita de Castro, sus sobrinas.
Don Laureano Fernández de Ulloa, vecino y natural de Jalapa, hijo legítimo de los difuntos don Luis Fernández de Ulloa, y doña Juana de Ochoa, y doña Margarita Josefa Martínez Navarro, su esposa, realizan testamento nombrándose albaceas y como herederos a sus 7 hijos legítimos.
Manuel de Acosta, hijo legítimo de Manuel de Acosta y Lucía Lagunes, vecinos que fueron de Naolinco, casado con Pascuala Díaz de Acosta, otorga poder para testar a Felipe de Acosta, y como herederos universales designa a sus hijos Felipe, María, Manuela, Manuel José, Tercola y Josefa
Doña Antonia de Arce Tovar y Gálvez, alías Gálvez, viuda de don Juan Bravo de Alarcón, natural de este pueblo de Jalapa, otorga poder para testar y nombramiento de albaceas a don Antonio Fernández del Campo y doña Mariana de Arce Tovar y Gálvez, su hija natural a la cual nombra heredera
Doña María Josefa Sánchez López, natural de la Ciudad de la Nueva Veracruz, hija natural de Ignacia Rodríguez de la Era, difunta, viuda de don Juan Martínez Campos, quien fue Capitán de la Armada de Barlovento, realiza testamento, en el cual designa como albacea testamentario al Capitán Juan Antonio de Zavalza, junto con Juan Clemente, hijo de la otorgante, y como herederos nombra a sus hijos Sebastiana y Juan Clemente.