Isabel López, viuda de Francisco Cozar, difunto, y Alonso de Cozar, su hijo, otorgan libertad y ahorría de todo cautiverio y servidumbre a María, mulata, de 3 años de edad, hija de una esclava de tierra Biafra; que según se dice es hija del español nombrado Sebastián Hernández Portillo, quien ha pagado por ella la cantidad de 200 pesos de oro común.
SAN ANTONIO, PUEBLO DE
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Don Vasco de Guzmán, Corregidor del partido de Huatusco, otorga poder a Luis de Peñas, beneficiado del pueblo de San Antonio, para que pueda demandar, recibir y cobrar de Isabel López, viuda, y de quien lo deba pagar, 90 pesos de oro común que la susodicha le debe.\n
Ante el Capitán Gregorio de Arostegui, Alcalde Mayor, se presentó petición de doña Beatriz de Messa [Meza] y Bela [Vela], viuda y vecina de este pueblo. En dicha documento la compareciente relata que envió unas mulas a la Nueva ciudad de la Veracruz con Juan de Torres, mulato libre, vecino de este pueblo, para que las cargara de géneros de flotas. Estando en la ciudad de la Veracruz, mientras el susodicho preparaba unas cargas de aceite, se presentó Francisco de Acevedo, vecino de la misma, y le entregó dos mulas cargadas de aceite, pertenecientes a Nicolás Hernández Cimapan, vecino de este pueblo, para que las llevara a su cargo, junto con las suyas, y entregara a sus dueños en la ciudad de la Puebla. Debido a las lluvias, y por temor a que los ríos por el Camino Real estuvieran llenos de agua, se dirigió por el camino que va al pueblo de San Antonio; y en el paraje llamado “Las dos Puentes”, una de las mulas del dicho Nicolás Hernández cayó al río, la cual murió y la carga no apareció; y prosiguieron su viaje hasta la Puebla. En dicha ciudad entregaron la carga a sus dueños, y “por las 9 arrobas de aceite que se perdieron en el río le escalfaron de sus fletes 7 pesos por cada arroba de aceite”, siendo así que éste no debía pagarlo, sino el dicho Nicolás Hernández. Por esa razón ha requerido al susodicho para que le pague, pero éste no lo ha querido hacer, argumentando que primero le tiene que pagar la mula que se le ahogó. Y para que conste solicita le reciba la información de lo que refiere en este pedimento.
Isabel López, viuda, mujer que fue de Francisco de Cózar, se obliga a dar y pagar a don Vasco de Guzmán, Corregidor del pueblo de San Antonio, 90 pesos de oro común, los cuales son por razón de dos borricos y dos yeguas de diferentes hierros y colores que por su orden y comisión me vendió Juan Márquez, labrador residente en el valle de San Pablo.
Isabel López, viuda, mujer que fue de Francisco de Cozar, se obliga de pagar a Vasco de Guzmán, Corregidor del dicho pueblo, 75 pesos de oro común, de los cuales 52 debía dicho su marido a Pedro Bueno de Hoz y los otros 23 por la ocupación de ciertos sitios de estancias que le dio en términos de su estancia.\n\n