El Capitán Don Nicolás Flores Altamirano y Doña Juana María de Ceballos y Burgos, su legítima mujer, dueños del ingenio de San Miguel Almolonga, dieron su poder cumplido a Juan Leonardo de Sevilla, Procurador del Número de la Real Audiencia de México, para que en sus nombres parezca ante el Tribunal de la Santa Inquisición, y siga la postura que dicho capitán hizo con el Comisario del Tribunal de la Inquisición en esta provincia, a las haciendas de Tenampa, La Palmilla, Trapiche de Tenampa y molino de Río Frío, con sus tierras, aguas, ganados, esclavos y aperos, que quedaron por fin y muerte del Capitán Don José de Ceballos y Burgos y de Don Claudio Teodoro de Ceballos; y siendo necesario, haga cualesquier pujas o nuevas posturas en la cantidad que le pareciere, hasta conseguir el remate de dichas haciendas. Y demás de la general hipoteca de sus bienes, obligue por especial hipoteca, la hacienda de labor nombrada San Miguel Contla, de la jurisdicción de San Salvador El Verde.
REMATES
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El Capitán Don Nicolás Flores Altamirano, residente en el ingenio de San Miguel Almolonga, dio su poder cumplido a Juan Leonardo de Sevilla, Procurador del Número de la Real Audiencia de México, para que en su nombre siga en todos y cualesquier tribunales donde convenga, la postura que hizo a las haciendas de Tenampa, La Palmilla, El Desplobado y el molino que llaman de Río Frío, según las condiciones de dicha postura y pida se le remate hasta conseguirlo en almoneda o fuera de ella. Y hecho el remate, otorgue las escrituras que le fueren pedidas, con las condiciones y la cantidad que contiene la postura.
El Capitán Don Nicolás Flores Altamirano, residente en el ingenio de San Miguel Almolonga, dio su poder cumplido a Don Juan Leonardo de Sevilla, Procurador del Número de la Real Audiencia de México, para que en su nombre siga en todos y cualesquier tribunales donde convenga, la postura que tiene hecha a las haciendas de Tenampa, La Palmilla, trapiche e ingenio de Tenampa, El Despoblado y el molino de Río Frío. Asimismo, para que haga las pujas necesarias de la cantidad o cantidades, acrecentando condiciones a la hecha o minorándolas como le pareciere, hasta conseguir que se le rematen.
El Alférez Felipe de Acosta, vecino del pueblo de Naolinco, albacea de Manuel de Acosta, su hermano difunto, dijo que dejó concertado, ajustado y vendido a Melchor García, difunto vecino que fue del Desierto de Perote, un sitio en términos del pueblo de Tlacolulan, en 500 pesos a cuya cuenta recibió y se obligó a otorgarle escritura y hasta entonces pagarle los 100 pesos restantes que ahora se da por recibido de Juana de la Cruz, viuda de Melchor, en cuya virtud otorga la escritura de venta de ese sitio y de molino de Río Frío, que su hermano compró en pública almoneda en la Ciudad de México por remate público que se celebró de mandato de los señores inquisidores del Santo Oficio.