Ante Manuel Varela, Corregidor de esta provincia, pareció Andrés de Illescas para registrar 600 reses, toros y novillos.\n\n\n
ORIZABA, PUEBLO DE
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Ante José de Sandoval, Corregidor por Su Majestad, pareció Juan Romero para registrar una partida de ganado vacuno que tiene en la sabana de este pueblo, sacada de la estancia de Gaspar de Rivadeneira, compuesta de 500 reses, 200 de ellas toros y novillos, 260 [vacas] del hierro de Gaspar de Rivadeneira y las [30] restantes [toros y novillos] del hierro de [roto]. Para lo cual el corregidor pidió a Juan Romero el recaudo por donde pueda pasar y llevar las 30 reses, y al no tener dicho recaudo, otorgó como fiador a Juan de Moya para regresar después con el recaudo y poder pasar las dichas reses.\n
Ante José de Sandoval, Corregidor por Su Majestad, pareció Juan Costela, mayoral de don Juan López Mellado, para registrar una partida de ganado compuesta de 250 reses, toros y novillos, de los cuales tres novillos están marcados con el hierro de Juan Romero.\n
Ante Gabriel Bravo, Teniente de Corregidor, pareció Miguel Benítez, mayoral de la estancia de Pedro Cano, para registrar 200 reses, toros y novillos de la estancia del susodicho.\n\n
Real Ordenanza dictada por don Diego Carrillo de Mendoza Pimentel, Conde de Priego, Marqués de Gélves del Consejo de Guerra, Comercio de Villanueva de la Fuente, Virrey de la Nueva España, a favor de los dueños de carros que trajinan los caminos de la Veracruz y Zacatecas, para que no los visiten, sino fuere en Chiconautla, Xalapa, Orizaba y San Juan del Río, por los corregidores de caminos a quien esté cometido. De pedimento de los dueños de carros.
Don Gabriel de Moscoso, Juez de este Camino de Orizaba, dijo que empiezan a bajar los carros de 1626, por lo que mandó se tome la minuta de los indios de cada cuadrilla de ida y vuelta, para que se sepa cómo se tratan los dichos naturales, indios e indias, y también se haga la visita cuando regresan de la ciudad de la Veracruz.
Pasó la cuadrilla de Antonio de Neira, que lleva a cargo Miguel Díaz, con los indios e indias siguientes: Jusepe [José] y su mujer Cosmilla [sic]; Francisco y su mujer Magdalena; su hijo Dominguillo, Juan, Miguel y Andrés; Gaspar, y su mujer Juana; Juan, panadero; Lucas y su mujer María; Juan, mexicano, y su mujer María; Juan cristiano, Juan y su mujer María; Juan, soltero; Juan Diego; Geromillo [Jeromillo]; Juan Tubillo; Miguel y su mujer María; Juan y Magdalena, su mujer; tres muchachos llamados Domingo, Juan Miguel, y Juan.
Juana Gómez, viuda de Baltazar Ruiz, otorga poder general a Juan Hernández, su yerno para que se encargue de todos los pleitos, causas, negocios civiles y criminales.
Lázaro Díaz, vecino de este pueblo de Orizaba, dueño de recuas de mulas, como fiador de Pedro Romero, se obliga a pagar al padre Luis Ramírez, de la Compañía de Jesús, 250 pesos, puestos en la ciudad de los Ángeles.
Tomás Masín, vecino de este pueblo, vende a Gabriel de Moscoso, un negro esclavo que sacó en almoneda de Pedro Hernández Catalán, llamado Antón, de tierra Angola, de edad de 35 años poco más o menos, por precio y cuantía de 200 pesos de oro común.