Juan Gómez, vecino de este pueblo, se obliga a apagar a Luis Muñoz Bravo, Escribano de esta provincia, 27 pesos de oro común, los cuales son por razón de un caballo castaño.\n\n\n
ORIZABA, PUEBLO DE
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Juan Gómez, herrador, se obliga de hoy en 2 años a no jugar ningún juego de naipes, y si pareciere haberlo jugado dará y pagará a la Cofradía de este pueblo 200 pesos de oro común en reales para cera y lo demás que en la dicha cofradía fuera menester.\n\n
Pedro Navarro, señor de su recua, vecino del pueblo de Orizaba, se obliga a pagar a Gabriel de Caravantes, vecino de la ciudad de México, 225 pesos de oro común de resto de 487 pesos, que son el principal de costas de una fianza que el susodicho por hacer bien y buena obra hizo, cuya cantidad se obliga a pagar la mitad en tres meses y la otra mitad a los tres meses siguientes.\n\n
Miguel Carrera, vecino del pueblo de Tecamachalco, se obliga a pagar a Felipe de la Cueva [y de] Herrera, administrador del ingenio de Orizaba, 204 pesos y 4 tomines de oro común, los cuales son los que el susodicho le prestó en reales de plata por hacerle buena obra.\n
Juan Carlos, vecino del pueblo de Izuatlán [Ixhuatlán], se obliga a pagar a Domingo Sánchez, herrador vecino de Orizaba, 37 pesos y medio de oro común los cuales son por razón de un caballo castaño\n
Juan García, Gobernador de este pueblo de Orizaba; Diego Hernández y Alonso Hernández, Alcaldes; Baltazar del Castillo, Regidor del dicho pueblo; en nombre de su comunidad se obligan a pagar al Padre Tomás Ruiz de Zúñiga, Vicario del dicho pueblo, 80 pesos de oro común por razón de una casulla de Damasco presada de Castilla con su azanefa de terciopelo carmesí y su alba de ruan, para que se diga misa en la iglesia de este pueblo, cuyos 80 pesos pagarán en el mes de agosto de este año.\n
Diego de Lucas, vecino de la ciudad de los Ángeles, estante al presente en este pueblo de Orizaba, se obliga a llevar 21 mulas de su recua al pueblo de Tlalixcoyan para cargarlas de cacao, y entregarlas en la ciudad de Tlaxcala a Juan Mejía de la Torre, vecino de dicha ciudad, y consignadas de Francisco Mejía Saavedra, vecino de la ciudad de México, quien fletó las mulas, por precio de siete pesos de oro común cada una.\n\n
Francisco Colón entra a servicio por aprendiz de zapatero con Alonso [de] Mirueña, por tiempo de 2 años y medio, al fin del cual le ha de dar un vestido de paño de la tierra y una herramienta cumplida y el dicho vestido ha de incluir calzón, capote, ropillo, jubón, dos camisas, sombrero, zapatos, calzas o botas.\n
Ante Payo Patiño Dávila, Corregidor por Su Majestad de esta provincia, pareció Bartolomé Martín, para registrar una partida de ganado vacuno de la estancia de Gaspar de Rivadeneira, compuesta de 1 000 reses, de ellas son 150 vacas, del hierro y serial de su amo, también lleva una vaca del hierro de Cristóbal Pérez.
Ante Payo Patiño Dávila, Corregidor por Su Majestad de esta provincia, pareció Bartolomé de Santander, para registrar una partida de 1000 reses, 600 vacas y los demás toros y novillos del hierro de Hernán Gerónimo de Santander.\n\n