El Licenciado don José Miguel Pérez de Aguerra, Clérigo Presbítero Cura Beneficiado por Su Majestad, Vicario y Juez Eclesiástico del pueblo de Naolinco y su doctrina, hijo legítimo de don Juan Antonio Pérez de Aguerra y de doña Nicolasa López, difuntos, natural de la Ciudad de Puebla, otorga poder para testar al Licenciado don Bartolomé Martínez de Mora, a quien también nombra como albacea testamentario fideicomisario. Nombra como heredera universal a su hermana doña Bárbara Pérez de Aguerra, doncella, vecina de la Ciudad de la Puebla.
NAOLINCO, PUEBLO DE
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El Licenciado Bernardo Rodríguez de Molina, Cura Beneficiado de Naolinco, da poder general al Notario Receptor Francisco Javier Rodríguez y al Licenciado Antonio de Alcalá Mendiola, vecinos de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles, para que lo represente en sus pleitos civiles, criminales, eclesiásticos, etc.
El Licenciado Bernardo de Molina, Cura Beneficiado, Juez Eclesiástico del Curato de Naolinco y albacea del Licenciado Diego Martínez de los Reyes, junto con José Romualdo Messa, heredero de Diego Martínez de los Reyes, otorgan que harán valer lo contenido en esta escritura, señalando el albacea que entrega a José Romualdo de Meza 300 pesos, un caballo, un solar de 64 pasos de largo y 46 de ancho, ubicado en el pueblo de Naolinco y deslindado en esta escritura, además se obliga a pagar otras cantidades de pesos a José Romualdo Messa, pero no las deudas que dejó el difunto, dando de esta manera por cancelados los autos hechos hasta el día de hoy y José Romualdo Messa revoca el poder que le tiene dado para el seguimiento de este pleito a Julián de Ortiz, señalándose que el que no respete esta escritura será multado con 500 pesos.
Don José Miguel de Luna y Arellano, vecino de la provincia de Tepeaca y residente en este pueblo de Naolinco, con escritura de poder general, otorgado a su favor por doña María Gertrudis de Avendaño, el Licenciado don José Francisco de Aguirre, Abogado de la Real Audiencia, Regidor Perpetuo y Alcalde Ordinario de la Ciudad de México y doña Francisca Teresa de Avendaño, su legítima mujer, da en arrendamiento a Juan Rodríguez y don Nicolás Antonio Domínguez Muñiz, vecinos de este pueblo de Naolinco, el rancho nombrado San Socomostla, incluyendo el Potrero de la María hasta la Angostura, cuyos linderos son con la mesa de Soyahuatlan y el potrero Topiltepeque, por el periodo de 3 años, en la cantidad de 7 pesos de oro común, por cada año.
El Licenciado Francisco José Pérez, natural y vecino del pueblo de Naolinco, Clérigo, Presbítero, Cura Coadjutor del pueblo de Tlacolulan, de donde es vecino y Juez Eclesiástico, por el Obispado de la Puebla de Los Ángeles, hijo legítimo de los difuntos Domingo Pérez y de Juana de los Reyes, otorga poder y nombramiento de albaceas a sus hermanos don Domingo Pérez y don Juan Pérez, y como herederos a doña María, doña Josefa, Juan, Pedro, Domingo y doña María, sus hermanos.
María Domínguez, hija legítima de Antonio Domínguez y Bernarda de los Reyes, difuntos, natural de Naolinco y vecina de la doctrina de Actopan en el Trapiche del Rosario, viuda de Gregorio de Aguilar, con quien tuvo 5 hijos. Nombra como albacea testamentario al Licenciado Francisco Pérez, Clérigo Presbítero, vecino de Naolinco. Nombra por sus universales herederos a sus hijos.
Don Antonio García Campomanes, vecino del pueblo de Naolinco, jurisdicción de esta Villa de Xalapa, otorga poder general al Licenciado don Ubaldo Indalecio Bernal, vecino de la Corte de México, para que en su nombre cobre todas las cantidades de pesos de oro, plata, joyas, mercaderías, frutos, géneros, bienes y efectos de cualquier especie que le deban. Y para que lo defienda en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales, eclesiásticos o seculares.
Para la dicha información, Nicolás de la Peña presentó por testigo al Lic. Agustín Gómez, cura beneficiado de Naolinco, de quien habiendo recibido juramento, dijo que conoció a Pedro de la Peña, y estando en su entero juicio le hizo escribir la dicha memoria, y reconoció su firma en ella.
María Ortíz de Zárate, viuda de Francisco Domínguez Muñiz, vecina del pueblo de Naolinco, otorga su testamento donde declara tener como bienes la casa de su morada, una esclava llamada Micaela de 3 años que compró a su hija María Ortiz en 100 pesos; tiene 200 pesos por la venta de un negro llamado Alonso Marcos que vendió en 325 pesos, pero 125 pertenecen a Bernardo de los Reyes; tiene también 125 pesos por la venta de unas vacas que le hizo a su hijo el Licenciado Pedro Domínguez Muñiz; tiene un potrero llamado Zapoapa que compró a Diego Martín de los Reyes, entre otros bienes. Asimismo declara nació en su casa un mulato llamado Prudencio de 23 años más o menos, cuya madre es su esclava Clara de Villegas y su padre es un hijo de la otorgante que murió; dicho esclavo se lo deja a su hijo Francisco Domínguez para que lo asista y le sirva por todos los días de su vida y al morir su hijo, el esclavo quede libre. Nombra como albaceas a Miguel y a Francisco Domínguez, sus hijos.
El Lic. Don Diego Martín de los Reyes, cura beneficiado del pueblo de Naolinco, dio su poder cumplido a Don Francisco de Castañeda, agente de negocios de la Real Audiencia de México y vecino de ella, para que en su nombre parezca ante cualesquier tribunales, y especialmente, ante el señor Juez del Juzgado de Difuntos, y pida a su merced sea servido de despachar en forma recaudo, para que haya, reciba y cobre, de los bienes que quedaron por fin y muerte de Francisco de Arriaga, vecino que fue de La Antigua Veracruz, 234 pesos 4 tomines de oro común, que dicho difunto le quedó debiendo de réditos de una capellanía de 500 pesos, fundada en un rancho situado en la cañada de Almolonga.