Catarina de la Oliva, viuda de José Rodríguez, vecina del pueblo de Naolinco, otorga libertad a una esclava de nombre Felipa, quien tuvo una hija de nombre Dominga Micaela.
NAOLINCO, PUEBLO DE
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Julián Rodríguez y Bartolomé Zurita, vecinos del pueblo de Naolinco, deben y se obligan a pagar a doña Petrona Guevara, viuda de Nicolás Antonio Domínguez Muñiz, vecina del citado pueblo, la cantidad de 500 pesos, en el periodo de 4 años, para lo cual el citado señor Zurita hipotecó una casa ubicada en este pueblo de Naolinco, hecha de paredes de cal y piedra, techada con tejas, que linda al oriente con la calle que baja de Santa María, al sur con casa y solar de Patricio de Escobar, al norte con casa y solar de Salvador Hernández y al poniente con solar de Juan del Moral.
Don Nicolás Antonio Domínguez Muñiz, residente en este pueblo de Jalapa y vecino de Naolinco, informa que sustituye el poder general que otorgó a don Juan Rodríguez, su suegro, vecino del pueblo de Naolinco, para otorgarlo a don Eugenio Felipe Lozano, Escribano Real.
Don Antonio Domínguez Muñiz y doña Gertrudis de Guevara, junto con sus hermanos, herederos doña Marisela Ruiz Cañete, otorgan poder especial a Don Francisco Antonio Domínguez Muñiz, vecino de este pueblo de Naolinco, para que en sus nombres comparezca ante la Real justicia de San Juan de los Llanos y apruebe la cuenta de división de bienes que dejó el Capitán Don Francisco Ruiz Cañete.
Don Francisco Domínguez Muñiz y Doña Gertrudis Josefa de Guevara, marido y mujer, vecinos de este pueblo de Naolinco, se otorgan poder para testar y de albaceas en compañía de Don Nicolás Domínguez Muñiz, y como herederos universales a sus hijos Juana Luisa, Antonia María, Ana María y Francisco Antonio.
Dionisio Barradas, vecino del pueblo de Naolinco, jurisdicción de Jalapa, vende a don Agustín García Campomanes, vecino del citado pueblo, un esclavo mulato prieto, nombrado Diego de la Cruz de 33 años de edad, libre de empeño, censo e hipoteca especial y general, sin asegurarlo de vicio, defecto ni enfermedad pública y secreta, en la cantidad de 350 pesos, escudos de a 8 reales.
Agustín Suárez, vecino de este pueblo, vende a Bartolomé Zurita, vecino del pueblo de Naolinco, una casa y solar en este pueblo, ubicados en el Callejón de las Tinas, por donde hace frente, por el fondo linda con solar y al sur con casa del mismo vendedor, al norte con casas y solar de Esteban de Mojica, dicha casa esta hecha de piedras y barro, cubierta de tejas, y el solar tiene de frente 50 varas y de fondo otras 50 varas; la vende al precio de 625 pesos.
Salvador de Acosta y Mathiana de la Peña, marido y mujer, vecinos del pueblo de Naolinco, se otorgan poder para testar, nombrándose albaceas y como herederos a sus hijos legítimos Juan José y a Miguel Antonio.
Agustina de Orduña Castillo, viuda de Diego Alonso de Villanueva, vecina de Naolinco, otorga testamento, donde nombra por albacea a Diego de Uraiza, sin dejar herederos.
Nicolás de Guevara, vecino de Naolinco, otorga poder especial a su cuñado Mateo Damián Ruiz Cañete, para que en su nombre y de sus hijas, asista a la partición de bienes que dejó su suegro.